El joven matrimonio colombiano integrado por Cielo Gómez Galvis, de 32 años y Juan Carlos Cadena Solano, de 31, emprendieron y tienen su negocio en Pittsburgh.

Empezaron con 200 dólares, ahora tienen un negocio de publicidad. La historia de un matrimonio de migrantes colombianos

Se fueron de Colombia huyendo de la violencia y encontraron en Pittsburgh una oportunidad para emprender

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El joven matrimonio colombiano integrado por Cielo Gómez Galvis, de 32 años y Juan Carlos Cadena Solano, de 31 años, huyó de la violencia en su país, llegó a Estados Unidos y ahora son propietarios de Graphic Line, una empresa de publicidad visual que atiende entre cinco y seis clientes cada día. “Llegan más clientes solicitando servicios más grandes”, dice Cielo, quien es la encargada de las finanzas y la administración del negocio, mientras Juan es el creativo y trabaja en la parte operativa.

Graphic Line ofrece los servicios de publicidad visual en vehículos, impresión digital, polarizados y envoltura gráfica. La empresa está ubicada en 2015 Saw Mill Run Blvd, Pittsburgh, PA 15210. También pueden encontrarlos en Instagram y Facebook o llamar al teléfono +1 412 887 9318. 

Cielo y Juan Carlos se vieron frente a la muerte una madrugada de junio del año 2022, cuando fueron encañonados con armas de fuego en su casa de habitación, en Bucaramanga, capital de Santander, departamento de la zona nororiente del país sudamericano.

El joven matrimonio colombiano integrado por Cielo Gómez Galvis, de 32 años y Juan Carlos Cadena Solano, de 31, juntos emprendieron y tienen su negocio en Pittsburgh.

Jamás imaginaron que ese hecho sería el inicio de un periplo sin fecha de retorno que los llevaría a cruzar fronteras, vivir penurias y llegar a Estados Unidos. En Texas abordaron un avión el 5 de agosto de 2022 y arribaron a Pittsburgh, donde un hermano de Cielo los esperaba. En esta ciudad se asentaron para hacer su nueva vida, no sin antes pasar serias dificultades. Ellos solicitaron asilo y su caso está en proceso.

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Cielo refleja ser una joven madre valiente, abnegada en su hogar y su trabajo, pero cuando habla de la violencia de la que fue víctima junto a su esposo e hijo en Colombia, hecho que los marcó para siempre en sus vidas, se “quiebra”, su voz se entrecorta y las lágrimas surcan su rostro, sin embargo, respira profundo y continúa su relato. Juan Carlos tiene entrelazada su mano izquierda como gesto de apoyo en la oficina de su empresa.

Con muchas ilusiones

Una vez ubicados en Pittsburgh, “decidimos ir a pedir trabajo a Auto Image con muchísimo miedo, con pena, con una autoestima por el piso, no teníamos ropa, andábamos con zapatos prestados, no teníamos internet, no teníamos minutos en el celular, pero teníamos todas las ilusiones puestas en el proyecto que empezamos a construir desde que llegamos acá”, recuerda Juan Carlos.

Para ese momento sólo tenían 200 dólares con los cuales debían sobrevivir ellos dos y su niño de 5 años. Juan Carlos y Cielo salieron a buscar trabajo y al pasar por la empresa Auto Image —dedicada entre otras cosas al servicio de polarizado de ventanas—, entraron a preguntar si había alguna plaza de trabajo para él, pero la barrera del idioma (él no hablaba inglés y el dueño de la empresa no hablaba español) le estaba complicando la situación.

Sin embargo, Cielo pidió conexión a Wifi en la empresa y logró que su esposo se comunicara con el dueño de la misma a través del traductor de Google. Y así comenzaron a entenderse. El dueño de Auto Image lo puso a prueba en ese momento y vió que podía confiar en el trabajo de Juan Carlos y le dio el empleo.

Juan Carlos cuenta que su empleador al ver que él iba prosperando con trabajos que hacía fuera de la empresa, le ofreció una sociedad, la cual aceptó, pero diez meses después, de mutuo acuerdo y en buenos términos, se separaron porque el joven colombiano iba creciendo en su trabajo extra y su socio le recomendó que era el momento de crecer solo porque tenía mucho potencial, sin embargo, resalta que este ciudadano estadounidense lo apoyó mucho y agradece que le haya extendido la mano en los momentos más difíciles en Estados Unidos.

El joven matrimonio colombiano integrado por Cielo Gómez Galvis, de 32 años y Juan Carlos Cadena Solano, de 31, emprendieron y tienen su negocio en Pittsburgh.

Emprenden negocio en Pittsburgh

Con los ahorros que logró durante dos años trabajando en Auto Image, Juan Carlos y Cielo decidieron emprender su proyecto de una empresa de publicidad visual en vehículos. La idea de su empresa se les ocurrió en una de las primeras noches en Estados Unidos, mientras dormían en un colchón en el suelo junto a su niño. 

Juan Carlos afirma que el negocio empezó formalmente el 28 de diciembre de 2024, pero abrieron las puertas al público el 10 de enero de 2025 porque tuvieron que distribuir los espacios para las máquinas de trabajo. “Gracias a Dios después del 10 de enero empezamos a recibir clientes y se han ido aumentando de manera exponencial”, sostiene.

Por su parte, Cielo dijo que el señor Brent G. Rondon, quien es consultor senior de gestión del Centro de Desarrollo de Pequeñas Empresas (SBDC por sus siglas en inglés), ubicado en la Universidad de Pittsburgh, les ayudó en la creación formal de la empresa.

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Juan Carlos calcula que la inversión hecha a lo largo de estos dos años desde que empezó a trabajar, asciende a unos 40 mil dólares, los cuales fueron invertidos poco a poco para ir creciendo en su negocio y ponerlo a funcionar en enero pasado.

“Hay que luchar por lo que se quiere, cuando hay ganas y cuando hay sueños de por medio, todo es posible y (sobre todo) cuando se trabaja en equipo, es aún más fácil”, reflexiona Cielo.

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