En su primer año de fundación, Flow Latinos se ha consolidado como una de las propuestas musicales del sur de Florida, fusionando el talento nicaragüense con la pasión por los ritmos tropicales. Más que una agrupación musical, Flow Latinos representa una historia de esfuerzo, unidad y perseverancia de músicos migrantes que encontraron en la música el puente entre su identidad y el “sueño americano”.
Sus integrantes llegaron a Estados Unidos por diferentes caminos, desempeñándose inicialmente en diversos oficios. Sin embargo, nunca abandonaron su vocación artística, lo que les permitió reunirse y transformar su experiencia migratoria en una propuesta musical auténtica.
“Yo estaba en Wisconsin, trabajando en un restaurante mexicano, cuando un amigo me insistió en venir a Florida a cantar. Él ya se presentaba aquí. Finalmente, me vine, me uní a ellos, y así empezamos a formar la ‘pelota’ de nicaragüenses”, recuerda Weyner Hernández, uno de los vocalistas del grupo.
Lea además: Exitosa y concurrida feria de nicaragüenses en el condado de Palm Beach
Una historia similar vivió Luis Martínez, quien recorrió Miami en busca de oportunidades para mostrar su talento.
“Cuando recién llegué, tenía miedo de cantar, sentía que la voz no me salía por todo lo que había pasado en el camino hacia EE. UU. Empecé a visitar restaurantes, la gente me escuchaba y les gustaba. Me probaban una vez y al día siguiente me llamaban. Así fui dándome a conocer”, relata.

Doble esfuerzo para mantener sus carreras musicales
Pese a los desafíos laborales y personales, los integrantes de Flow Latinos han encontrado en la música su verdadero motor, complementando su vocación con otros trabajos.
“Alternamos la música con otros oficios. A veces estamos bajo el sol o lavando platos todo el día, pero el amor por la música es más fuerte que el cansancio. Llegamos a la noche ‘desbaratados’, como decimos los nicas, pero aún así damos el 100% en el escenario”, reflexiona Libert Reyes, otro de los integrantes.
Flow Latinos Band se presenta en eventos privados, ferias y tertulias hípicas, esparciendo el ritmo nicaragüense a cada rincón del sur de Florida. Con una visión clara, resiliente y mucha disciplina, el grupo se proyecta hacia nuevos escenarios del mercado musical norteamericano.
“Nuestro objetivo es llevar nuestra música lo más lejos posible, pero siempre en el tiempo de Dios. Contamos con un equipo sólido: Ariel Altamirano y Antonio Meza, fundadores del grupo, junto a Cromapixel, están haciendo un trabajo impecable en la proyección de Flow Latinos. Tenemos todo lo necesario para mostrarle al mundo el talento de Nicaragua”, explica Reyes.