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Cinco nicaragüenses fueron detenidos por agentes de inmigración de Estados Unidos durante una redada laboral realizada el lunes 13 de mayo en la ciudad de Madison, Dakota del Sur, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), con el apoyo de otras agencias federales como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Servicio de Impuestos Internos (IRS), Administración de Control de Drogas (DEA), cuerpos policiales estatales y locales.
La acción se desarrolló en dos centros de trabajo: Manitou Equipment America y Global Polymer Industries. En la primera redada se capturaron a tres personas, entre estas dos nicaragüenses y un salvadoreño; mientras que en la segunda fueron arrestados cinco individuos, de los cuales tres son originarios de Nicaragua y dos de Guatemala.
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Según un comunicado oficial del ICE, los ocho detenidos son migrantes indocumentados y tras la redada laboral ahora se encuentran bajo custodia a la espera de su proceso de deportación.
Detenidos y luego deportados
El agente especial a cargo de Investigaciones de Seguridad Nacional en la oficina de ICE en St. Paul, Jamie Holt, indicó que este tipo de operativos buscan hacer cumplir las leyes migratorias y «proteger» el mercado laboral estadounidense de prácticas ilegales. Las redadas forman parte del plan del presidente Donald Trump para deportar a miles de migrantes.
«Estas medidas de cumplimiento lo demuestran claramente: las prácticas de contratación ilegal no se limitan a las grandes áreas metropolitanas; también ocurren en pequeños pueblos de las zonas rurales de Estados Unidos», expresó Holt.
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También dijo que la aplicación de la ley en los lugares de trabajo «sigue siendo un componente fundamental de nuestra misión de hacer cumplir la ley y proteger la integridad del mercado laboral estadounidense» y los empleadores que, a sabiendas, contratan a personas sin autorización legal para trabajar «no sólo socavan las leyes de inmigración de nuestro país, sino que también explotan a las poblaciones vulnerables».
El ICE insistió en que los migrantes que se encuentren en territorio estadounidense sin autorización legal pueden ser detenidos durante este tipo de operativos, y enfrentan la posibilidad de ser deportados.
De la misma manera, las autoridades estadounidenses reiteraron su llamado a denunciar actividades relacionadas con violaciones migratorias a través de la línea telefónica 866-347-2423 o mediante el formulario de información de ICE.
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Las redadas se han intensificado en los últimos días, como parte de las políticas restrictivas implementadas desde el retorno al poder del republicano Trump. Las decisiones del presidente estadounidense han sido fuertemente cuestionadas por organismos defensores que trabajan con migrantes.
En este mes, Estados Unidos anunció que ofrecerá ayuda financiera para facilitar el regreso de migrantes indocumentados a sus países y un estipendio adicional de 1,000 dólares a los que elijan autodeportarse, según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El DHS en un comunicado detalló que las asistencias se canalizarán a través de la aplicación renombrada como «CBP Home» y que la retribución se pagará a los beneficiarios «una vez esté confirmado el regreso a su país de origen».