Daniel Ortega y Rosario Murillo.

«Ortega no quería afectar su reputación con su clientela: corruptos o criminales del mundo», dice Félix Maradiaga

El opositor señala que Ortega temió una trampa y buscaba proteger su negocio de asilos a corruptos

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El politólogo Félix Maradiaga profundizó sobre los posibles motivos que llevaron a la dictadura de Daniel Ortega a desistir en su propósito de refugiar al expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli, en Nicaragua, quien finalmente recibió asilo de Colombia.

Maradiaga, opositor nicaragüense exiliado y presidente de la Fundación para la Libertad de Nicaragua, consideró que Ortega tuvo temor de que Panamá le tendiera una trampa y pusiera en peligro su turbio negocio de refugiar a expresidentes perseguidos por la justicia.

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«Es evidente que Ortega temía que Panamá le tendiera una trampa a Martinelli a través de la Interpol y no quería quedar mal con su inquilino. Ortega no quería afectar su reputación con su clientela; es decir, con aquellos corruptos o criminales del mundo, dispuestos a pagar los servicios de protección diplomática de la dictadura», valoró Maradiaga.

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Nicaragua, bajo la dictadura de Ortega y su esposa Rosario Murillo, es un país que ha refugiado a expresidentes y exfuncionarios públicos acusados de corrupción en sus países, pero también a delincuentes internacionales, narcotraficantes, entre otros.

Martinelli estuvo más de un año refugiado en la Embajada de Nicaragua en Panamá, tiempo en que se mantuvieron bajo tensión las relaciones entre el Gobierno panameño y la dictadura Ortega Murillo. En marzo pasado, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, anunció el otorgamiento de un salvoconducto a Martinelli para que viajara a Nicaragua. Sin embargo, cuando estaba a punto de concretarse el viaje, la vicepresidenta y vocera de la dictadura de Ortega, Rosario Murillo, denunció que en las horas previas al traslado se dio «una situación compleja contradictoria» que «parece una trampa» o «una emboscada».

Para Maradiaga, claramente esto significó que el régimen orteguista no confía en lo que no puede controlar, en este caso la justicia de Panamá.

«El silencio prolongado de Managua, que provocó la expiración del salvoconducto, revela una desconfianza del dictador hacia un sistema judicial que no puede controlar. Ortega sospechó que Panamá no garantizaría la impunidad de su inquilino. Fue entonces cuando apareció la ‘solución Petro’: Colombia, con pleno derecho soberano, decidió otorgar asilo. No cuestionamos la decisión colombiana, pues respetamos el derecho internacional de asilo. Pero sí denunciamos la forma en que Ortega ha tergiversado este instrumento, utilizándolo no para proteger a perseguidos políticos, sino para blindar a corruptos con vínculos oscuros», valoró Maradiaga.

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El politólogo también dijo que el caso Martinelli se suma a una larga lista de acciones que demuestran cómo el régimen de Ortega ha pisoteado los principios del derecho internacional.

«Así como invadió la sede de la OEA (Organización de Estados Americanos) en Managua y cerró consulados que prestaban servicios esenciales a la diáspora, ahora pretende proyectar una falsa imagen de defensor del asilo, mientras niega documentos básicos a miles de nicaragüenses en el exilio», agregó.

Lo que se rumora en Panamá

Un exdiplomático nicaragüense que pidió no ser identificado dijo lo que se habla en la esfera panameña es que la dictadura Ortega Murillo no logró convencer al presidente Mulino para que apoyara sus propuestas en el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y también se sumó que Martinelli no se comprometió a pagar el precio por recibir refugio en Nicaragua.

«Según me dicen gente que está en Panamá, quiso extorsionar al presidente Mulino exigiéndole que apoyara sus candidatos en el SICA para recibir al asilado y también me cuentan hubo problema con Martinelli ya que le estaba cobrando por la estadía en la Embajada y pidió pago por tenerlo en Nicaragua», dijo la fuente.

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