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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encuentra al borde de una reestructuración histórica. Esto según un memorando interno confidencial obtenido por la agencia Reuters.
Según las informaciones a las que ha tenido acceso esta agencia, varios altos funcionarios del organismo han elaborado una propuesta que contempla la fusión de agencias clave, el traslado de operaciones a ciudades más baratas y un rediseño profundo de su funcionamiento, en un intento desesperado por responder a una crisis financiera sin precedentes en la historia de la ONU.
El documento constaría de seis páginas y está marcado como “estrictamente confidencial”, fue hecho por un grupo de trabajo nombrado en marzo pasado por el secretario general António Guterres.
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Fusionar oficinas
Dicho documento propone consolidar más de una docena de agencias bajo cuatro grandes departamentos: paz y seguridad, asuntos humanitarios, desarrollo sostenible, y derechos humanos. Entre las medidas más radicales se sugiere fusionar las operaciones del Programa Mundial de Alimentos, Unicef, Organización Mundial de la Salud (OMS) y Acnur en una sola entidad humanitaria.
El texto también incluye medidas que van desde lo administrativo hasta lo estructural. Por ejemplo, reducir el número de traductores en reuniones, absorber Onusida dentro de la OMS, e incluso una controvertida propuesta para fusionar la Organización Mundial del Comercio (que no forma parte de la ONU) con agencias de desarrollo de la organización.
Según informaciones de Reuters, esta última idea fue rechazada por la Organización Mundial del Comercio, cuyo portavoz recordó que la entidad “opera de forma independiente y fue creada por un acuerdo internacional separado”.
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Donantes presionan a la ONU
Estas ideas llegan en un contexto de fuerte presión de los países donantes, sobre todo de parte de Estados Unidos, que ejerce mucha presión para que la ONU se vuelva más eficiente y menos burocrática. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha recortado miles de millones de dólares en asistencia exterior, dejando a muchas agencias humanitarias de la ONU en estado crítico.
A inicios de este año, Washington ya debía 1,500 millones de dólares en cuotas regulares y otros 1,200 millones en compromisos de operaciones de paz.
Además, el recorte sistemático a la ayuda ha obligado a agencias como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) a reducir un 20 % de su personal. Unicef anticipa una caída del 20 % en su presupuesto y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) espera un recorte del 30 %, lo que impactaría directamente sobre 6,000 empleos.
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El documento reconoce que la ONU enfrenta “desafíos sistémicos” que han sido exacerbados por el aumento constante de misiones y programas sin estrategias de salida claras.
Se refiere también a una estructura “fragmentada”, “duplicación de funciones” y un “uso ineficiente de los recursos”, lo que ha derivado en costos crecientes y cargos de alto nivel excesivos.
Salida de ciudades claves
Además de las reformas estructurales, la ONU se plantea reubicaciones geográficas. Reuters también señala que un segundo memorando que se ha distribuido recientemente a funcionarios de alto nivel, solicita que se preparen antes del 16 de mayo listas de puestos que podrían trasladarse fuera de Nueva York o Ginebra.
También se sugiere centralizar operaciones en Roma y trasladar parte del personal a ciudades más económicas. El 1 de mayo cientos de empleados protestaron en Ginebra por temor a despidos.
A pesar de la posible resistencia dentro del sistema, varios diplomáticos han mostrado respaldo a la iniciativa. Un embajador con sede en Ginebra calificó las propuestas como “valientes y necesarias” y añadió: “Cualquier cosa que no sea audaz y radical en este momento no funcionará”.
Richard Gowan, director para la ONU del International Crisis Group, aseguró que los diplomáticos están tomando en serio estas propuestas: “Hay entusiasmo. Muchos creen que, si no es ahora, nunca”, cita la agencia inglesa.
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“Burocracia paralizante”
El propio António Guterres ha reconocido públicamente, incluso ante el presidente Trump, que la ONU está atrapada en una maraña de procedimientos «bizantinos, estructuras fragmentadas y burocracia paralizante”. Esta reestructuración sería la más profunda en los 80 años de historia del organismo.
No obstante, los desafíos no son sólo financieros. El memorando también señala que los «cambios geopolíticos» y el debilitamiento del multilateralismo están socavando la legitimidad misma de la ONU. En este nuevo contexto global, el organismo se ve forzado a redefinir su rol, su estructura y su relevancia.
«El mensaje de los grandes donantes es claro: llegó la hora de una sacudida profunda», afirmó un funcionario implicado en la revisión. Lo que sigue será una pugna entre la urgencia de la reforma y la inercia de una institución tan vasta como la ONU.