Los cardenales católicos reunidos en Roma el 28 de abril de 2025 acordaron comenzar el 7 de mayo de 2025 el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco. AFP

Tragedias, intrigas y curiosidades sobre el cónclave

El último papa rogó para que no votaran por él. Uno fue elegido porque una peste había diezmado a los demás cardenales. Además, tres sacerdotes murieron en un cónclave que se extendió por casi tres años.

Interminable. El cónclave más largo de la historia duró dos años y nueve meses, entre 1268 y 1271, tras la muerte del papa Clemente IV. Por razones más políticas que espirituales, los 20 cardenales que en ese tiempo elegían al sucesor de San Pedro habían formado dos bandos que imposibilitaban la mayoría de dos tercios necesaria. Esta falta de consenso supuso una crisis para la Iglesia católica, pero se resolvió con la elección de Teobaldo Visconti, un hombre con fama de piadoso que no era sacerdote ni tenía interés en la geopolítica europea y que en ese momento estaba participando en una cruzada en Tierra Santa. Regresó a Italia para ser coronado como Gregorio X. 

Cónclave. El nombre que recibe la reunión para elegir a un nuevo pontífice tiene origen en el suceso que mencionamos anteriormente. Para alojar y alimentar durante tanto tiempo a los cardenales y sus séquitos, las autoridades de la ciudad italiana de Viterbo, donde en ese tiempo residían el papa y la curía, vaciaron las arcas públicas y aumentaron los impuestos a los ciudadanos, por lo que todos acabaron hartándose y se tomaron medidas drásticas para acelerar el proceso. Les racionaron la comida y quitaron el tejado de los dormitorios y la sala de reuniones para que “Dios los iluminara”. Tres cardenales enfermaron y murieron debido a las malas condiciones. Otra medida fue encerrarlos durante las deliberaciones, de ahí el término “cónclave” (del latín cum clave, es decir, con llave). La solución llegó al delegarse la decisión a una comitiva de seis cardenales representantes. 

Breves. Así como ha habido tres cónclaves de dos años o más, también se han dado deliberaciones relámpago. El más rápido de los cónclaves fue el de octubre de 1503, cuando eligieron en unas horas al poderoso cardenal Giuliano della Rovere para ser el papa Julio II. El cónclave de marzo de 1939, cuando resultó electo Eugenio Pacelli, Pío XII, sólo duró un día. En abril de 2005 el cardenal Joseph Ratzinger, conocido teólogo y decano del Colegio Cardenalicio, fue elegido tras sólo cuatro votaciones en dos días y se convirtió en Benedicto XVI. Lo mismo duró el cónclave de 2013, cuando eligieron al papa Francisco. 

Fumata. La práctica de comunicar con humo el resultado de las votaciones del cónclave proviene del siglo XVI. Desde entonces se quemaban las papeletas tras cada ronda, agregando paja húmeda para la fumata blanca y brea alquitranada para la fumata negra. Pero ese método rudimentario no siempre enviaba una señal clara, por lo que en 2005 el Vaticano adoptó productos químicos para lograr colores más distinguibles: clorato potásico, lactosa y resina de conífera para el blanco y perclorato potásico, antraceno y azufre para el negro. De esa manera el mundo se entera de la noticia, aun antes de que el cardenal protodiácono pronuncie las palabras solemnes: Habemus Papam. Tradicionalmente, entre 30 y 60 minutos después de la humareda blanca, el nuevo papa aparece en el balcón con vistas a la Plaza de San Pedro. 

Escándalo. Desde 1800 la edad media de un papa en el momento de su elección ha sido de 66 años, pero en la antigüedad hubo papas jovencísimos. El caso más conocido es el de Benedicto IX, de quien se estima tenía 20 años en octubre de 1032, cuando fue impuesto por influencias familiares. Tuvo un mandato tan controvertido que fue papa tres veces, porque en una ocasión lo expulsaron y en otra vendió el cargo para casarse, pero siempre volvía para recuperarlo. Fue expulsado definitivamente en 1048 y excomulgado en 1049. Otro joven, Juan XII, ascendió al cargo a los 18 años en 955 y es recordado como el “papa fornicario”. Dicen que en mayo de 964 lo sorprendió in fraganti el marido de una amante y murió a los 27 años a causa de la paliza, pero algunos historiadores proponen causas naturales e incluso un posible asesinato político orquestado por sus numerosos enemigos.

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Efímeros. Juan Pablo I, nacido como Albino Luciani, fue el primero en usar un nombre compuesto y tuvo el mandato más efímero de los tiempos modernos. El papa que no quería ser papa murió el 28 de septiembre de 1978, a los 65 años, luego de 33 días de pontificado, a causa de un infarto. Ese año hubo dos cónclaves y su sucesor, Juan Pablo II, ejerció el papado más largo de la modernidad, con una permanencia de casi 27 años en el cargo. Pero el récord de efimeridad lo ostenta el papa Esteban, quien lideró la Iglesia durante 3 días en el año 752, pues sufrió una apoplejía mientras realizaba tareas domésticas y murió antes de la consagración, por lo que algunas listas ni siquiera incluyen su nombre.

En el Vaticano ya se instaló la chimenea por donde saldrá el humo blanco o negro durante el cónclave que escogerá al nuevo líder de la Iglesia católica el próximo 7 de mayo. EFE

Europeos. El 95 por ciento de los 266 papas que ha habido desde el siglo I eran de origen europeo y el 78 por ciento, italianos. Sólo 12 pontífices, incluido Francisco, provenían de un continente distinto. El polaco Karol Wojtyla se convirtió en 1978 en el primer papa no italiano en dirigir la Iglesia en 455 años. Mientras que el argentino Jorge Mario Bergoglio fue el primer papa no europeo en más de 12 siglos, el primer papa del continente americano y en particular, el primero de Latinoamérica; el primer papa del sur global, el primer jesuita elegido líder de la Iglesia católica y el primero en llamarse a sí mismo Francisco. 

Nombres. Los más utilizados han sido Juan (23 veces), Gregorio (16), Benedicto (15 y un antipapa), Clemente (14), Inocencio y León (ambos en 13 ocasiones), Pío (12), Esteban (9), Bonifacio y Urbano (8 ocasiones cada uno). 

Renuncia histórica. En 2013 el papa Benedicto XVI conmocionó al mundo al presentar su renuncia. El último papa que había dimitido a su cargo había sido Gregorio XII, en el siglo XV, para poner fin a una guerra dentro de la Iglesia. Raztinger, entonces de 85 años, dijo que sus fuerzas, “debido a una edad avanzada”, ya no eran “aptas para un adecuado ejercicio del ministerio”. En esas circunstancias extraordinarias fue convocado el cónclave que eligió al papa Francisco e inició un periodo histórico con dos papas a la vez, uno oficial y otro emérito. Benedicto XVI vivió hasta los 95 años (2022), convertido en el papa más longevo de la historia. 

Peste. El cónclave de 1287-1288, donde eligieron al papa Nicolás IV, fue uno de los más mortíferos de la historia. Durante la elección, que duró varios meses, murieron cinco o seis de los 16 cardenales iniciales, a causa de un terrible brote epidémico que afectó la región en esa época. Se especula que pudo ser malaria. Según el diario italiano Corriere Adriatico, Girolamo Masci fue “el único que permaneció en la iglesia de Santa Sabina, desafiando a la muerte”, lo que probablemente ayudó a que fuera elegido, “en recompensa por su valentía”. 

Drama. Además de ser otro de los cónclaves más largos de la historia, fue uno de los más dramáticos. Se realizó en la ciudad francesa de Carpentras en 1314, tras la muerte de Clemente V. Las tensiones políticas entre cardenales franceses e italianos desembocaron en disturbios callejeros y el asedio a la sede del cónclave. Los cardenales huyeron y la elección se completó dos años después en Lyon, eligiendo al papa Juan XXII. 

Francisco. En 2005 el cardenal Jorge Mario Bergoglio acumuló cerca de 40 votos de los 115 totales, cuando algunos cardenales del cónclave intentaron bloquear la elección de Joseph Ratzinger dirigiendo los apoyos hacia el cardenal argentino para que el alemán no alcanzara los dos tercios necesarios: 77 votos. Pero Ratzinger era el candidato de Bergoglio, quien sabía estaba siendo utilizado. Según Austen Ivereigh, biógrafo y amigo de quien años después sería el papa Francisco, este rogó “casi llorando” a los cardenales del cónclave que no votaran por él. En la cuarta votación el frente opositor se dispersó́ y Ratzinger alcanzó 84 votos, suficientes para convertirse en Benedicto XVI.

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