El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este jueves 1 de mayo la salida del asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, a quien nominó como embajador de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU). Antes de la confirmación se filtró en los medios que lo iba a sacar del Ejecutivo como consecuencia del escándalo «Signalgate». Además, Trump nombró al secretario de Estado, Marco Rubio, como asesor interino de Seguridad Nacional.
«Desde su tiempo en el campo de batalla, en el Congreso y como mi asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz ha trabajado arduamente para priorizar los intereses de nuestra nación. Sé que hará lo mismo en su nuevo cargo», dijo el líder republicano en su plataforma, Truth Social.
En este tiempo, añadió, el secretario de Estado, Marco Rubio, ejercerá como asesor de Seguridad Nacional mientras «mantiene su firme liderazgo» en su Departamento.
«Me honra profundamente continuar mi servicio para el presidente Trump y nuestra gran nación», dijo Waltz en X tras el anuncio del mandatario.
Este se convierte en el primer cese de un alto cargo desde que el magnate republicano regresó a la Casa Blanca. El cambio de rol se produce después de que la prensa adelantara que Trump planeaba echar tanto a Waltz como a su adjunto, Alex Wong.
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¿Qué empujó a Trump para hacer el cambio?
Trump había nominado anteriormente como embajadora ante la ONU a la legisladora republicana Elise Stefanik, pero dio un paso atrás a finales de marzo alegando la estrecha mayoría que los conservadores tienen en la Cámara Baja.
A diferencia de su hasta ahora cargo como asesor de Seguridad Nacional, para ejercer como embajador Waltz sí deberá pasar la aprobación del Senado, donde los republicanos tienen la mayoría.
El supuesto desencadenante fue el escándalo bautizado como «Signalgate», que salió a la luz después de que Waltz incluyera, aparentemente por error, al editor jefe de la Revista The Atlantic, Jeffrey Goldberg, a una sala de chat de la aplicación Signal en la que durante cuatro días varios miembros del gabinete chatearon sobre los preparativos de un ataque militar efectuado en Yemen el 15 de marzo.
En dicho chat el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acabó revelando información sensible, incluyendo objetivos, activos militares desplegados y, con dos horas de antelación, el cronograma de un ataque sobre rebeldes hutíes, lo que pudo poner en peligro a militares estadounidenses.
El propio Waltz reconoció el error cuando el caso salió a la luz: «Asumo toda la responsabilidad. Yo creé el grupo. Es vergonzoso. Vamos a llegar al fondo del asunto», dijo en la cadena Fox News.
Pero según el diario Wall Street Journal (WSJ), Trump y altos cargos del Ejecutivo estaban descontentos con él ya antes de esa polémica.
Trump ya lo había apartado
Altos cargos gubernamentales apuntan que a Waltz se le había apartado ya de negociaciones clave, como la de la búsqueda de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, y aunque estaba previsto que el pasado martes acompañara a Trump en Míchigan en el acto para conmemorar los primeros cien días de su segundo mandato, finalmente no acudió.
El excongresista de Florida, de 51 años, duró poco más de 100 días en el cargo de asesor de seguridad nacional en este segundo mandato de Trump, que hasta ahora ha sido más estable en cuanto a personal que el primero (2017-2021), cuando tuvo cuatro asesores de seguridad nacional.
Waltz no parecía estar al tanto de su inminente salida cuando intervino en Fox News, donde elogió el nuevo acuerdo de minerales de Estados Unidos con Ucrania.
«Nadie dijo que se pudiera lograr. El presidente Trump dijo ‘hagámoslo'», declaró. Añadió que Trump ha impulsado el reclutamiento militar estadounidense: «Esto es liderazgo en su máxima expresión».
Waltz también asistió a la reunión de gabinete televisada el miércoles.
Exoficial de las fuerzas especiales, Waltz está considerado como una voz moderada en la administración Trump, pero, según la prensa estadounidense, chocó con otros funcionarios por su posición en contra de Rusia y de Irán.
El presidente ha presionado a Ucrania para que alcance un acuerdo de alto el fuego con Rusia, a la vez que reabre las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear.
El grupo de chat de Waltz
Cuando salió a la luz el escándalo de Waltz, el presidente le brindó públicamente su apoyo, lo que alejaba la tormenta sobre el asesor de seguridad nacional.
Sin embargo, Waltz se encontraba entre varios los miembros del gobierno que fueron blanco de las críticas de una influencer de derecha y teórica de la conspiración que se reunió con Trump para pedirle una purga.
Laura Loomer se describe como «periodista de investigación», pero muchos de sus detractores la acusan de ser racista, homófoba, tránsfoba e islamófoba.
«Arrancar la cabellera»
Dijo que el islam era «un cáncer», que el 11 de septiembre fue el resultado de una «conspiración interna» e incluso que el expresidente demócrata Joe Biden estuvo detrás del intento de asesinato de Trump en julio.
Tras la noticia de la destitución de Waltz y Wong, Loomer publicó en X: «SCALP» (arrancar la cabellera).
El escándalo del chat grupal también afecta al secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien compartió información detallada sobre planes de ataque contra los hutíes en Yemen.
«1215: despegan los F-18 (primer grupo de ataque)», escribió Hegseth en este grupo de chat el 15 de marzo. «El objetivo terrorista está en su zona conocida», añadió.
«1410: Se LANZAN más F-18 (2º paquete de ataque)», prosiguió el jefe del Pentágono. «1415: Drones de ataque en el objetivo (AQUÍ ES CUANDO CAERÁN DEFINITIVAMENTE LAS PRIMERAS BOMBAS)».
Poco después, Waltz envió información en tiempo real sobre las consecuencias de los ataques: «Edificio colapsado. Tuve múltiples identificaciones positivas» y «trabajo increíble».