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La confiscación de universidades, que el régimen de Daniel Ortega ejecutó desde el 2021 y que luego agrupó en conglomerados que fueron incorporados al Presupuesto General de la República, ha tenido un elevado costo para los nicaragüenses en los últimos dos años, mientras mantienen a la extinta Universidad Centroamericana (UCA), que ahora hace llamar Casimiro Sotelo, con migajas provenientes de la partida del 6 por ciento constitucional.
En el 2024, según datos recién divulgados por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, las universidades beneficiarias de esta asignación constitucional recibieron 7,292 millones de córdobas, de los cuales más de 350 millones de córdobas se los entregaron a las casas de estudio que el régimen Ortega Murillo creó para unificar las instalaciones que les robó a dueños privados.
A la Universidad Nacional Francisco Luis Espinoza Pineda se le entregó sólo el año pasado 151.72 millones de córdobas, los que se suman a los 75 millones de córdobas otorgados en el 2023 y los 16.44 millones de córdobas en el 2022. Es decir que en los últimos tres años desde su creación, esta entidad ha absorbido 243.16 millones de córdobas provenientes de los impuestos de los nicaragüenses.
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La Universidad Ricardo Morales
En el caso de la Universidad Nacional Multidisciplinaria Ricardo Morales Avilés sólo en el 2024 le asignaron 207.54 millones de córdobas, más los 177 millones de córdobas en el año anterior y los tres millones en su primer año de existencia. En el último trienio esta entidad ha captado 387.54 millones de córdobas.
Es decir que ambas universidades surgidas de casas de estudios tomadas arbitrariamente por la dictadura de Ortega en los últimos cinco años, le han costado a los nicaragüenses 630.7 millones de córdobas.
La Universidad Nacional Multidisciplinaria Ricardo Morales Avilés surgió de la Asociación Universidad Hispanoamericana, Universidad Nicaragüense de Estudios Humanitarios, Universidad Popular de Nicaragua y la Asociación Universidad Paulo Freire.
En tanto, la Universidad Nacional Francisco Luis Espinoza Pineda, que estaba vinculada al obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, sustituyó tras su confiscación a la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco, la que ya recibía recursos del 6 por ciento antes de su toma.
Universidad Casimiro Sotelo con recursos limitados
Una de las universidades que el régimen mantiene con una asignación limitada, es la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, que antes era la Universidad Centroamericana (UCA). El año pasado el régimen le entregó 248.51 millones de córdobas, en el primer año operando como entidad estatal tras su confiscación.
La UCA, gradualmente perdió los fondos que recibía del 6 por ciento y en agosto de 2023 concretaron su confiscación. Tal fue el hostigamiento que en 2022 la misma ya no recibía recursos del Presupuesto General de la República.
No está claro cómo la dictadura está financiando las instalaciones de dicha universidad, tomando en cuenta que el monto está muy por debajo de la verdadera necesidad financiera que tiene la misma para mantenerse operativa.
La partida de 248 millones de córdobas que le asignaron este año es similar a lo recibido por la UCA en 2016 y 2017, es decir hace más de siete años, cuando los salarios y otros costos eran más bajos. Además, en esos años ese dinero se utilizaba únicamente para garantizar la educación de los estudiantes becados, ya que más de la mitad de los alumnos pagaba los aranceles que garantizaban el funcionamiento del centro de estudios que en esos años tenía un presupuesto de alrededor de 500 millones de córdobas anuales.
En el caso de la Universidad Nacional Politécnica, que antes se denominaba Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), el año pasado absorbió 269.43 millones de córdobas, los que se suman a los 229 millones de córdobas asignados en el 2023 y los 185.93 millones de córdobas en el 2022.