Una imagen de archivo del Ejército nicaragüense durante una incautación de marihuana. LA PRENSA/ EJÉRCITO DE NICARAGUA

Prilaka afirma que soldado del Ejército murió en ataque de colonos

El Ejército informó que el soldado Alfer Ávila Velásquez murió tras un enfrentamiento con "narcotraficantes", pero la organización Prilaka desmiente y afirma que son colonos que invaden territorios indígenas

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Un nuevo episodio de violencia sacude a la región de la Muskitia. El 25 de abril, el joven miskitu Alfred Ávila Velázquez, soldado del Ejército de Nicaragua, fue asesinado durante un ataque armado en la desembocadura del río Waspuk. Según la institución castrense, se dio un enfrentamiento con «narcotraficantes», sin embargo, esta versión fue desmentida por la Fundación Prilaka, que denunció que el soldado murió a manos de colonos armados que han invadido territorios indígenas.

Aunque el Ejército, en su nota de prensa, atribuyó el hecho a un «intercambio de disparos con narcotraficantes» en la frontera con Honduras, Prilaka cuestionó la versión oficial y advirtió que se está ocultando la gravedad del conflicto territorial. «Se omite señalar claramente que el ataque provino de colonos armados que han invadido territorios indígenas. Se silencia así una verdad que las comunidades llevan años denunciando», subrayó la organización.

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La Fundación Prilaka insistió en que «no es un hecho aislado, sino parte de una violencia sistemática que lleva años desarrollándose en los territorios indígenas de la Muskitia» y subrayó que «en esta ocasión, la violencia ha alcanzado incluso a instituciones del propio Estado: el Ejército fue atacado por colonos armados».

El hecho se produjo en el municipio de Waspam, a 11 kilómetros al sureste del puesto militar fronterizo de Waspu Ta.

Ejército se refiere a narcotraficantes y no a colonos

La institución castrense identificó que los atacantes eran «narcotraficantes» que estaban cuidando un plantío de marihuana, en el que había más de 2,000 plantas y 50 libras de semillas de la droga.

«Los narcotraficantes al detectar la presencia de las tropas, abrieron fuego, produciendo intercambio de disparos en dos ocasiones, donde resultó fallecido el soldado Alfer Ávila Velásquez. Acto seguido, los narcotraficantes se dieron a la fuga», indicó el Ejército.

En el lugar del hecho, además de la marihuana y manchas de sangre, se encontraron un rifle calibre 22 y un cargador del mismo calibre, siete cartuchos de escopeta, 17 cartuchos calibre 38, un cartucho calibre 25 y dos uniformes verde olivo.

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Es una constante, en los últimos años, que el Ejército incauta drogas o dinero, pero se les escapan los narcotraficantes.

Prilaka insistió en que con el comunicado de la institución castrense se confirma que «los colonos están armados y organizados en bandas criminales que utilizan actividades delictivas para financiar y avanzar con el despojo de territorio a comunidades indígenas».

Asimismo, que «las actividades de colonización de territorios indígenas están siendo financiadas por el cultivo y tráfico de marihuana, entre otras actividades ilegales».

Escalada de violencia y abandono estatal en territorios indígenas

Fundación Prilaka denunció que en los últimos meses, las comunidades indígenas de la ribera del río Waspuk han vivido bajo un constante hostigamiento armado. Dado a que colonos ilegales, fuertemente armados, realizan disparos al aire como método de intimidación para forzar al desplazamiento a las familias.

«Busca que las familias desalojen sus áreas de trabajo. Hay mucho temor en las comunidades. La agricultura, la pesca y la cacería ya no se pueden llevar a cabo de forma segura. Incluso hay parcelas de cultivos que han sido tomadas por los colonos», denunció Prilaka.

La Fundación describió que la situación se agravó en 2022, cuando la Alcaldía de Waspam reinstaló a varias familias en las ruinas de la comunidad de Polo Paiwas, destruida años atrás en un ataque de colonos. «Para muchas familias, la reinstalación de familias en Polo Paiwas no tiene sentido si previamente no se lleva a cabo el saneamiento territorial», apuntó.

Finalmente mencionó que la violencia persiste porque el Estado de Nicaragua «ha incumplido su obligación legal de proteger los territorios indígenas» sumado a que la impunidad y la corrupción profundizan la crisis.

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