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El presidente Donald Trump decretó el miércoles 2 de abril la imposición de aranceles considerables a importaciones extranjeras, implementando una medida con la que ha estado amenazando desde su campaña electoral. Trump proclamó que este 2 de abril es el “Día de la Liberación de Estados Unidos”, la fecha en que, según el mandatario, Estados Unidos se libera de la dependencia de los productos extranjeros y establece una reciprocidad arancelaria con el resto del mundo.
La decisión de subir los aranceles marca un giro radical hacia el proteccionismo en la política comercial estadounidense. La medida impone aranceles del 34 por ciento a productos de China, del 20 por ciento a los de la Unión Europea, y un 10 por ciento en general para otros países. Según Trump, el alza en los aranceles impulsará una “edad de oro” para Estados Unidos.
Mientras llega esa presunta “edad de oro”, que muchos consideran una promesa sin fundamento del mandatario, es esencial analizar cómo esa política de proteccionismo comercial puede afectar al estadunidense promedio.
Históricamente, los aranceles se han impuesto con el fin de proteger y estimular la economía nacional. Pero una de las consecuencias indeseables de una subida arancelaria es que traslada los costos al consumidor final. Productos de uso común —alimentos, ropa, electrónicos— experimentarán aumentos de precio que pueden ser considerables. Según un análisis de la revista Time, los precios de artículos como ropa y alimentos frescos tendrán un incremento que impactará sobre todo a las familias de ingresos bajos y medios, paradójicamente las mismas familias a las que Trump afirma que quiere beneficiar.
Los expertos han manifestado su preocupación por las posibles repercusiones macroeconómicas. Analistas y economistas temen que la subida de los aranceles podría elevar la inflación en Estados Unidos en 0.9 puntos porcentuales y ralentizar el crecimiento del Producto Interno Bruto estadounidense en 1.4 puntos porcentuales. Este contratiempo podría causar una desaceleración notable en el crecimiento del empleo, con el consiguiente desastre para la economía de muchas familias e individuos. El temor al impacto del alza de los aranceles se reflejó inmediatamente, el jueves 3 de abril, en una caída del dólar, de la Bolsa de Nueva York y de los mercados bursátiles internacionales. Fue la peor jornada para Wall Street desde el año 2020. El índice bursátil Dow Jones de Nueva York cerró con una baja de 3.98 por ciento; el S&P 500 cayó 4.84 por ciento, y el NASDAQ retrocedió 5.97 por ciento. Y este lunes 7 de abril las bolsas volvieron a caer estrepitosamente.
La exsecretaria del Tesoro Janet Yellen —la primera mujer en ocupar ese cargo, en el gobierno de Joe Biden— también ha advertido que las políticas comerciales anunciadas por Trump podrían anular los intentos de contener la inflación y subir los costos para las empresas, así como el costo de la vida para las familias. Yellen subrayó que, aunque Trump afirme que la intención de la subida de los aranceles sea proteger la economía nacional, las consecuencias podrían ser contraproducentes: afectarían la capacidad de competencia de las empresas y encarecerían productos de consumo básicos para los estadounidenses.
En el escenario internacional, la nueva medida de Trump ha provocado tensiones con aliados tradicionales y socios comerciales de importancia vital. Los países afectados podrían responder con represalias arancelarias, que perjudicarían las exportaciones estadounidenses y también sectores como la agricultura, cuya prosperidad depende de los mercados internacionales. Una guerra comercial podría desestimular la inversión y por lo tanto frenar el crecimiento de la economía nacional.
La proclamación del “Día de la Liberación de Estados Unidos” puede sonar grandiosa para algunos. Pero a muchos no los convence la retórica demagógica. La autosuficiencia económica que Trump promete es una falacia en el mundo interconectado de hoy, un espejismo con el que el presidente intenta obtener ganancias políticas. La guerra arancelaria que el mandatario ha declarado este pasado 2 de abril será perjudicial no sólo para el ciudadano común, sino también para muchas empresas y para la economía estadounidense en general.
El proteccionismo conlleva costos onerosos que caerán sobre los trabajadores y los consumidores de Estados Unidos. ¿Alguien dijo edad de oro? [FIRMAS PRESS]
El autor es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso y La espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del covid-19.