Después de un largo viaje desde Nueva York, Floridalma Roque finalmente sintió el calor y el bullicio del Aeropuerto Internacional La Aurora. Era el 3 de junio de 2023 y, aunque estaba cansada, tenía muchas expectativas e ilusiones. Planeaba regresar a Estados Unidos con un nuevo reflejo en el espejo.
Floridalma tenía 59 años, era originaria de Honduras, madre y enfermera. Había contactado al cirujano Kevin Malouf para realizarse un procedimiento estético en los brazos, párpados y cuello. Esta operación de rejuvenecimiento le costó 10 mil dólares… y la vida.
No sabía que Malouf la dejaría morir en el quirófano y que luego montaría un macabro teatro para ocultar su crimen. Posteriormente, desmembraría su cuerpo y lo enterraría en una zona boscosa cerca de una finca en Escuintla.
Muere en la operación
El 13 de junio, el quirófano del cirujano se convirtió en una trampa mortal. El procedimiento comenzó como era habitual en aquella clínica. Malouf fue asistido por al menos tres colaboradores: Susana Rojas y Luis Castro, ambos enfermeros, y Lydia Viviana Silva, anestesióloga.
Los minutos pasaron, luego las horas, y Floridalma comenzó a complicarse durante la operación. Según Juan Carlos Aquil, abogado del Instituto de la Víctima y querellante en el caso, el cirujano no le aplicó los primeros auxilios a la paciente.
El abogado se basó en el testimonio de Luis Castro, uno de los enfermeros, quien contó que Malouf no le aplicó insulina a la paciente cuando la necesitaba y tampoco aceptó trasladarla a un centro médico, a pesar de que se lo recomendaron.

«Cuando vemos las acciones del doctor Malouf, en ningún momento procura salvarle la vida a Floridalma Roque. Al contrario, él sabía cómo médico que, si no le brindaba auxilio, ella podía morir… y muere», declaró el abogado al medio Prensa Gráfica de Guatemala.
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Según el testimonio del enfermero, cuando le sugirieron al cirujano aplicar insulina para estabilizar a la paciente y luego trasladarla a un hospital, Malouf respondió: «No, eso es muy caro, yo no lo voy a pagar».
Finalmente, siete horas después, le administraron la insulina, pero era demasiado tarde. Floridalma Roque murió en el quirófano.
Cruel farsa
Cuando cayó la noche, Kevin Malouf puso en marcha su funesto plan. Ordenó a sus colaboradores colocar el cuerpo de Floridalma en un bote grande con ruedas, usado para trasladar desechos. Su cadáver quedó en posición fetal.
Según Prensa Libre, durante el juicio, el fiscal hizo una pregunta directa al enfermero Castro, cuya respuesta estremeció la sala:
—¿Puede indicar quiénes ayudaron en ese sentido?
—Las cuatro personas que estábamos en la clínica —respondió sin dudar.

La Fiscalía de Femicidios detalló que, con el cuerpo de la paciente dentro del bote de basura, el cirujano y su personal simularon su salida ante las cámaras de seguridad de la clínica.
La enfermera Susana Rojas se cambió de ropa, le vendaron el rostro y la sentaron en una silla de ruedas, fingiendo ser la paciente. El enfermero Luis Castro la sacó del lugar, tal como registraron las cámaras. A las 7:10 p.m., Rojas fue subida a un taxi con destino a la zona 10 de la capital guatemalteca, donde se reunió con Malouf.
Más tarde, el cirujano regresó a su clínica. A las 11:57 p.m., sacó el cuerpo de la víctima y lo trasladó a su vivienda en Santa Catarina Pinula.
La primera parte del siniestro plan había terminado. Faltaba algo aún peor.
Desmembrada y enterrada
Según la Fiscalía, horas después, el cirujano y otras personas —cuyos nombres no fueron especificados— usaron motosierras dentadas para descuartizar el cuerpo de Floridalma Roque.
En una fosa clandestina, en un área boscosa cercana a San Vicente Pacaya, Escuintla, enterraron los restos.

Cuando los hijos de Floridalma no lograron contactarla, viajaron a Guatemala e interpusieron la denuncia. En un video que el mismo Malouf publicó en redes sociales, el médico relató cómo la paciente salió de la clínica y aseguró que después no supieron más de ella.
Tras meses de investigación, los restos de Floridalma fueron hallados el 5 de junio de 2024 en una fosa, a unos 29 kilómetros de la capital.
Una sentencia que indigna
El médico fue condenado a solo tres años y cuatro meses de prisión por la muerte de la paciente. Según el juez, esta pena reducida se debió a que Malouf aceptó los cargos.
Pero lo más indignante para los hijos y familiares de Floridalma es que el cirujano puede evitar la cárcel si paga una multa de aproximadamente 750 dólares, como permite la ley guatemalteca.
Sus dos asistentes también recibieron penas similares.

«Es una sentencia ajustada a derecho», declaró el juez Pedro Laynez al leer la condena.
Inicialmente, Malouf había sido acusado de homicidio calificado, que conlleva hasta 40 años de prisión. Sin embargo, fue juzgado por homicidio culposo, delito que se refiere a la negligencia o imprudencia que causa la muerte de otra persona.
Además, el juez inhabilitó a los tres condenados para ejercer sus profesiones por seis años y siete meses.
Juan Carlos Aquil, abogado del Instituto de la Víctima, informó que están evaluando la posibilidad de apelar la condena impuesta a Kevin Malouf y sus dos colaboradoras.