La Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) ha interpuesto una demanda en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos contra agencias y funcionarios del poder ejecutivo por lo que considera la retención indebida de fondos asignados por el Congreso, esenciales para cumplir su mandato de promover la democracia a nivel mundial.
Según la demanda, el Gobierno ha negado a la NED el acceso a US$167 millones en fondos ya comprometidos y se ha negado a liberar US$72 millones adicionales ya asignados por el Congreso. Estas acciones han interrumpido significativamente las operaciones de la NED, afectando a su personal y puesto en peligro su capacidad para apoyar a organizaciones democráticas que resisten a regímenes autoritarios, dijo la fundación en un comunicado.
Mientras que en un mensaje a los socios, el presidente de la NED, Damon Wilson, dijo que por primera vez en 42 años de historia se enfrentan a una «situación financiera crítica», por lo que se han visto «obligados a tomar la dolorosa decisión de suspender todo el apoyo a nuestros socios y poner en licencia sin sueldo a la mayoría de nuestro personal».
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Sobre las acciones legales explicó que se basa en recuperar los fondos ya asignados por el Congreso «para poder apoyarlos a ustedes y a muchos otros que están en la primera línea de la causa de la democracia y la libertad».
Fondos que luchan por la libertad de expresión
Peter Roskam, presidente de la junta directiva de la NED, declaró que la fundación «es un fondo de capital de riesgo para la democracia, con el 83 % de sus recursos destinados directamente a apoyar a personas que luchan por la libertad de expresión, pensamiento y religión».
«La retención repentina de nuestros fondos pone en peligro esa misión y paraliza una fuerza multiplicadora para el interés nacional de Estados Unidos. La seguridad, prosperidad y liderazgo global de Estados Unidos se benefician cuando el mundo es más libre y próspero».
Damon Wilson, presidente y CEO de la NED, añadió: «La NED está comprometida con el avance de la libertad y ha contado durante mucho tiempo con el apoyo bipartidista para este trabajo vital. Estamos ansiosos por resolver este problema para que nuestros beneficiarios puedan continuar su labor esencial defendiendo las libertades fundamentales frente al exceso autoritario».
La demanda de NED se centra en los fondos que el Congreso asigna específicamente a la fundación cada año bajo el Título I de la legislación de asignaciones del Departamento de Estado. Según la legislación que rige a la fundación, el Congreso ha exigido expresamente que esos fondos asignados se destinen a la NED, sin dejar discreción sobre su desembolso.
40 años contrarrestando a regímenes autoritarios
Durante más de cuarenta años, la NED ha desempeñado un papel crucial en contrarrestar la influencia de regímenes autoritarios como China, Irán y Cuba. Al apoyar a activistas locales y movimientos de base, NED contribuye a la seguridad nacional de Estados Unidos, combate la censura y empodera a comunidades perseguidas, incluyendo uigures, tibetanos, hongkoneses y minorías cristianas en China.
El trabajo de la NED promueve la estabilidad política y económica, reduce las presiones migratorias masivas y lucha contra la manipulación del mercado en el extranjero para ayudar a garantizar condiciones equitativas para las empresas y trabajadores estadounidenses.
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Según el comunicado, con esta demanda la NED busca restaurar su capacidad para apoyar la democracia en todo el mundo y continuar su papel como pilar del liderazgo estadounidense en el avance de la libertad.
La Fundación Nacional para la Democracia es una fundación privada sin fines de lucro dedicada al crecimiento y fortalecimiento de instituciones democráticas alrededor del mundo. Fue fundada conjuntamente por republicanos y demócratas, «está gobernada por una junta equilibrada entre ambos partidos y está compuesta por institutos que representan a ambas fuerzas políticas, el sector laboral y el empresarial», expresó el CEO en un comunicado.
Cada año, la NED otorga más de 2,000 subvenciones para apoyar proyectos de grupos no gubernamentales en el extranjero que trabajan para promover objetivos democráticos en más de 100 países.