Tarea uno: “Elabore un poema de estilo libre, que destaque la importancia de la figura del comandante Daniel Ortega en la reconstrucción de la dignidad nicaragüense”. Tarea dos: “Elabore un ensayo corto y creativo sobre el papel de Rosario Murillo como líder de las mujeres nicaragüenses en la historia del país”.
De inmedianto, las redes sociales encriptadas y los mensajes de WhatsApp entre los estudiantes dan rienda suelta a la burla secreta contra el afán sandinista de endiosar a sus dictadores.
“La chintana está triste ¿qué tendrá la chintana?…”; mensajes así se compartieron a finales de diciembre de 2024 en uno de los cursos del taller de poesía, cuando les pidieron una oda dedicada a la número dos del régimen.
Esas son partes de las obligaciones académicas y tareas que los capacitadores del nuevo centro de propaganda que opera donde por décadas funcionó el Diario LA PRENSA, le asignan a los estudiantes que llegan en busca de una opción educativa gratuita.
La dictadura lo bautizó como Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho (CCPJCU), con el lema “No volverá el pasado”.
La frase es un verso del poeta Urtecho (1906-1994), un eterno lector y colaborador de LA PRENSA.
Tras la caída de la dictadura familiar de Anastasio Somoza Debayle en 1979, el último de su estirpe en tiranizar Nicaragua, Urtecho escribió el poema No volverá el pasado.
Decía así: “Ya todo es de otro modo/ Todo de otra manera/ Ni siquiera lo que era es ya como era/ Ya nada de lo que es será lo que era/ Ya es otra cosa todo/ Es otra era/ Es el comienzo de una nueva era/ Es el principio de una nueva historia/ La vieja historia se acabó, ya no puede volver/ Esta, ya es otra historia…”.
El poema completo está en una de las paredes del edificio del Diario de los Nicaragüenses, en la Carretera Norte de Managua.
Murillo, poeta seguidora de Urtecho, pero nunca elevada a ese prestigio intelectual, tomó ese poema para borrar la historia de LA PRENSA, tras asaltar el edificio y convertir su plantel industrial en un centro de adoctrinamiento y propaganda disfrazado de centro cultural.
Su elección poética contrasta con lo que el mismo Urtecho escribió en 1973, tras el regreso de LA PRENSA a las calles después del terremoto de Managua: «Para la conciencia del país, cuando LA PRENSA deja de salir es como que no sucediera nada, o todo fuera mentira».
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Millones para borrar la memoria de LA PRENSA
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no solo confiscó el edificio de LA PRENSA, la institución periodística más importante de Nicaragua con 99 años de historia. Ahora, donde antes se planificaban coberturas, reportajes y noticias, se imparten talleres orientados a exaltar a la dictadura familiar, sus símbolos y fechas.
Para lograr ese afán, la dictadura dedicó millones de dólares en su transformación con un objetivo claro: borrar toda la memoria de su legado y convertirlo en un espacio de propaganda estatal.
Según registros oficiales del Sistema Nacional de Inversiones Públicas (SNIP) del Ministerio de Hacienda, en 2023 el régimen destinó 321.04 millones de córdobas (8.76 millones de dólares) para la remodelación y equipamiento del antiguo edificio de LA PRENSA, convertido hoy en el CCPJCU.
El contrato para la remodelación recayó en Servicios de Ingeniería y Proyectos, SA (Sipsa), una empresa de antecedentes dudosos, mediante un proceso de “contratación simplificada”, una figura reservada para emergencias, pero que el régimen utiliza recurrentemente para adjudicar proyectos sin licitación abierta ni transparencia.
Sipsa cobró 7.88 millones de dólares por rehabilitar cuatro edificios existentes, construir cuatro nuevos y realizar obras exteriores, incluyendo una plazoleta, una tarima de eventos, un cafetín y un estacionamiento.
Para ello derribaron algunas antiguas edificaciones y modificaron toda la estructura. Las verjas de seguridad externas fueron derribadas, junto al edificio donde operaban las cajas de servicio y en cuya fachada estaban las letras en negro de LA PRENSA.
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En su lugar hay ahora una especie de plazoleta con jardín, banquetas y fuentes de agua.
El acceso peatonal que antes llevaba a Recepción y luego a la sala de Redacción sigue como pasillo de acceso principal a las instalaciones.
La anterior sala de Redacción, contiguo a la rotativa, fue reconstruida en ocho salas de capacitación, con estudios de audio y multimedia, laboratorios de computación, pequeñas salas de redacción, área de cafetería, bodegas de materiales educativos y servidores.
El primer edificio frente al parqueo exterior, donde funcionó la Redacción del Diario Hoy, opera como oficinas administrativas y salas de reuniones para los operadores estatales del régimen, con varias cajas de pago, salas de reuniones y centro de monitoreo de vigilancia de cámaras y sistemas de seguridad.
El portón principal de acceso vehicular, instalado bajo un arco de cemento, igual fue demolido y ahora hay una aguja de seguridad con una caseta de vigilancia con guardas del Servicio de Protección y Vigilancia SA (Serprosa), en cuyas escarapelas se lee El Gladiador.
La gigante bodega donde LA PRENSA solía mantener su rotativa y sus bobinas de papel, fue seccionada y aunque las maquinarias siguen ahí, casi sin uso, donde antes de ubicaban las bobinas hay talleres de mecánica y reparación de motocicletas, de computadoras, de torno y bodegas de repuestos.
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Ortega en las paredes
El edificio moderno de imprenta fue separado con vallas metálicas del resto del plantel y se le ampliaron los accesos y servicios higiénicos.
Encima sigue operando la última sala de Redacción de LA PRENSA, donde estuvieron los estudios de televisión y a la par se anexó una instalación más donde se confeccionan mantas, disfraces y piezas de títeres.
Donde antes operaban las oficinas de la Gerencia General, ahora hay oficinas administrativas de matrículas e información, los pasillos internos están adornados con retratos de Sandino, Rubén Darío, Daniel Ortega, Carlos Fonseca y Rosario Murillo.
Alzaron dos edificios de dos plantas donde antes funcionaba la hemeroteca y su pequeño parqueo frente a Recursos Humanos. Contiguo existía una construcción moderna que operaba como bodega y donde en algún momento se consideró trasladar la Redacción central.
Ahora son oficinas y talleres de arte, danza, pintura, poesía y redes sociales. Encima igual hay aulas, laboratorios y talleres.
En el gigantesco parqueo que estuvo frente a la rotativa, donde los furgones se estacionaban para descargar los materiales de producción, ahora hay dos pabellones de aulas y talleres de dos pisos, separados con una valla de la bodega de la antigua rotativa.
A esto se sumaron 878,168 dólares adicionales en equipamiento, destinados a mobiliario, equipos de audio, computadoras y cableado estructurado, para un total de 8.76 millones de dólares invertidos en la confiscación.

Celebran confiscación
El régimen presentó la transformación del edificio como una victoria política.
En agosto de 2022, la procuradora general de la dictadura, Wendy Morales, formalizó el traspaso del inmueble al Inatec, afirmando que «con este acto entregamos al pueblo un espacio antes usado para la manipulación y el engaño».
En la misma línea, la codictadora Rosario Murillo declaró en uno de sus discursos diarios que «los lugares que han sido antros de maquinación de crímenes de lesa humanidad, hoy son centros para la profunda espiritualidad”.
Sin embargo, la inversión millonaria no se traduce en un impacto real en la educación técnica. Aunque el régimen aseguró que el centro atendería a 13.000 estudiantes, en su primer año apenas logró 573 inscritos y 1,300 en 2024.
Ya para 2025, según la propaganda oficialista, hay 1,700 estudiantes matriculados.
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Base de reclutamiento
El Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho es mucho más que una escuela técnica alzada sobre el despojo a LA PRENSA.
Desde su inauguración el 19 de abril de 2023, se ha convertido en una base de captación de jóvenes y adultos para las estructuras de poder del régimen, incluyendo la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS19J), la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua, según voces internas que han seguido de cerca el centro.
El Ministerio de la Juventud, dominado en su totalidad por militantes sandinistas, instaló en el centro un puesto permanente donde se reparten fichas de afiliación al FSLN, especialmente entre los asistentes a los cursos.
La captación no es opcional: para inscribirse en cualquier taller o carrera, además de los requisitos básicos como documentos de identidad y formularios, los postulantes deben escribir una carta dirigida a Daniel Ortega y Rosario Murillo, expresando su compromiso con la «Revolución Sandinista”.
El control ideológico se extiende a la enseñanza. En los talleres de poesía y literatura, los participantes son guiados a escribir sobre la vida de Augusto C. Sandino y guerrilleros sandinistas muertos en acciones violentas que el FSLN considera heroicas.
En los talleres de pintura y dibujo, los temas obligatorios son retratos de Sandino, Ortega, Murillo y símbolos del partido.

La antigua sala de Redacción de LA PRENSA, donde por décadas se elaboraron noticias, crónicas y reportajes, ahora alberga talleres de redes sociales y redacción creativa enfocados en crear propaganda oficialista y estrategias de desinformación en plataformas digitales.
Como docentes hay funcionarios de Telcor, de la Policía, de la Juventud Sandinista y del Ministerio del Interior.
Los participantes son evaluados según su capacidad de asimilar y reproducir mensajes propagandísticos.
Pero el centro no solo recluta activistas juveniles. Desde 2023, la Policía y el Ejército han hecho presencia en el lugar, ofreciendo folletines e información sobre carreras militares y policiales.
La vigilancia en el centro es extrema. Cámaras de seguridad cubren cada pasillo, y miembros de la Juventud Sandinista y policías voluntarios supervisan todas las actividades.
La maquinaria de imprenta y rotativa, antes utilizada para imprimir periódicos y libros, ahora se emplea para producir materiales de propaganda estatal y documentos internos de diversas instituciones públicas, incluyendo el propio CCJCU.

Contratos millonarios
Contrato 1:
Rehabilitación de cuatro edificios y construcción de uno nuevo – 288.89 millones de córdobas (7.88 millones de dólares)
- Edificio 1 (436.28 m²): 23,24 millones de córdobas
- Edificio 2 (895.80 m²): 82,02 millones de córdobas
- Edificio 3 (774.36 m²): 49,47 millones de córdobas
- Edificio 4 (430 m²): 49,78 millones de córdobas
- Edificio 5 (517.63 m²) – Nueva construcción: 43.36 millones de córdobas
- Obras exteriores (plazoleta, cafetín, fachada, caseta de vigilancia, estacionamiento): 40.98 millones de córdobas
Contrato 2:
Equipamiento del centro – 32.16 millones de córdobas (878,168 dólares)
- Compra de mobiliario y equipo administrativo.
- Adquisición de equipos didácticos y tecnológicos
- Instalación de audio, computadoras y cableado estructurado.
Contrato 3:
Mantenimiento de equipos de imprenta – 3.25 millones de córdobas (89,739 dólares)
- Adjudicado a Ingrid María Vargas Rivas, una empresa sin antecedentes en la industria de impresión.
Contrato 4:
Instalación de cableado estructurado y fibra óptica – 1.80 millones de córdobas (49,759 dólares)
- Adjudicado a IT Services SA, empresa sin historial de contratos con el sector educativo.
Contrato 5:
Compra de equipamiento, insumos y materiales para la especialidad de arte y cultura – 3.81 millones de córdobas (105,024 dólares)
- Adjudicado a Redes y Circuitos, una empresa cuyo giro comercial está vinculada a suministros eléctricos, no a insumos artísticos.
Contrato 6:
Servicio de impresión y reproducción de material educativo y administrativo – Monto no publicado
- El equipo de rotativa e imprenta confiscado a LA PRENSA, con un valor estimado de 5.9 millones de dólares, se utiliza ahora para imprimir documentos de propaganda estatal.
Estos contratos, otorgados mediante «contrataciones simplificadas”, evadieron el proceso regular de licitaciones y no cumplen ninguna de las 10 causales establecidas en el Artículo 58 de la Ley 737 de Contrataciones del Sector Público. El Gobierno utilizó esta maniobra para evitar el escrutinio público y canalizar millones de dólares hacia empresas vinculadas.