La incertidumbre por las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump, sumado a los eventuales escenarios hostiles que pueden experimentar los nicaragüenses que llegaron a Estados Unidos bajo el programa del parole humanitario, no exime a los patrocinadores de ser denunciados por cometer agresiones, abusos y violaciones, subrayan abogados y expertos de inmigración.
La abogada Astrid Montealegre recordó que en el caso de que un patrocinador de parole amenace al beneficiario con solicitar su deportación, le retenga sus documentos legales, lo obligue a trabajar sin pago, lo abuse física o verbalmente, «usted puede tener protecciones legales y su abusador puede ser castigado por la ley».
El activista y experto en leyes migratorias en EE. UU., Rommel López, declaró que este tipo de acciones «pasan muy seguido» y por ello apuntó que «nadie tiene el derecho de abusar de vos ni de aprovecharse de tu situación migratoria».
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López aseguró que si la persona está sufriendo este tipo de abuso o conoce a alguien en una situación similar, debe conocer que «hay recursos disponibles para ayudar. Existen protecciones legales para las víctimas de abuso y explotación laboral, independientemente de su estatus migratorio».
Por su parte, Muriel Sáenz, representante acreditada de migración en Estados Unidos y quien trabaja para la organización Nicaragüenses en el Mundo Texas, Inc., afirmó que «las personas que fueron patrocinadas para venir a Estados Unidos no pueden ser utilizadas o explotadas. Hay alivios migratorios para las personas que han sufrido explotación a manos de aquellos que de alguna manera les ofrecen patrocinio y ya estando aquí los hacen pagar o trabajar».
Ejemplificó que «el parole humanitario fue un programa en lo cual los patrocinadores patrocinaban, pero es ilegal que cobren por patrocinar o que los beneficiarios paguen por ser patrocinados».
Hasta diciembre de 2024, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), contabilizaba que 531,690 migrantes de los cuatro países beneficiarios llegaron legalmente y obtuvieron libertad condicional para entrar a territorio estadounidense. Del grupo, 96,270 nicaragüenses fueron examinados y autorizados para viajar, pero sólo 93,070 nicaragüenses ya habían viajado hasta diciembre del año pasado.
Dónde y cómo denunciar
Los expertos subrayan que los beneficiarios del parole humanitario, dependiendo del crimen o delito mayor del que hayan sido víctimas, podrían calificar para una Visa U o una visa T o una visa VAWA, que eventualmente les permitirían obtener estatus legal permanente en los Estados Unidos.
Las visas tipo U, T, y VAWA son dirigidas a personas que logren probar que fueron víctimas de algunos delitos como violencia de género, intrafamiliar, trata de personas o de crímenes que incluyan abuso físico o mental, entre otros.
«Es un asunto muy serio traer a alguien a este país y abusarlos, pueden hasta caer presos, pagar multas muy altas, y si son residentes o naturalizados pueden perder sus estatus», advirtió Sáenz.
López apunta que las personas víctimas de abusos, agresiones o violaciones de parte de sus patrocinadores deberán comunicarse con las autoridades locales estadounidenses, llamando al 911, si su vida y seguridad física peligran.
Otra instancia a la que pueden acudir es al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (Uscis, por sus siglas en inglés) que proporciona a las personas beneficiarias de esa figura «información de contacto respecto de abusos a este programa».
Algunas de las instituciones en las que los beneficiarios del parole humanitario pueden abocarse para denunciar dependiendo del delito del que sean víctimas son la policía local, Uscis y otras instancias especificadas por esa agencia, entre esas: la Línea Directa Nacional de Violencia Doméstica, a los números +1 800-799-7233 y +1 800-787-3224, el último especialmente para sordomudos.
También a la Línea Directa Nacional de Trata de Personas, al número +1 888-373-7888; Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados, al número +1 800-843-5678; Centro Nacional para las Víctimas de Delitos, a los números +1 800-394-2255 y al +1 800-211-7996, último para sordomudos.