Los derechos humanos son principios universales e inalienables que garantizan la dignidad, la libertad y la igualdad de todas las personas, sin distinción de ningún tipo. A lo largo de la historia, estos derechos han sido consagrados en diversos instrumentos internacionales que buscan proteger a los individuos frente a los abusos y garantizar condiciones de vida justas y equitativas.
Entre estos instrumentos fundamentales destacan la Declaración Universal de Derechos Humanos, que sentó las bases del derecho internacional en la materia; el Pacto de San José, que consolida la protección de los derechos humanos en el ámbito interamericano; la Convención contra la Tortura, que establece la prohibición absoluta de prácticas crueles e inhumanas; y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, que busca erradicar la desigualdad de género en todas sus manifestaciones.
Declaración Universal de Derechos Humanos
La Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) el 10 de diciembre de 1948, como respuesta a los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es el documento fundamental de la defensa de los derechos humanos.
El trabajo sobre la Declaración comenzó en 1946 con un comité de redacción integrado por representantes de una gran diversidad de países, entre ellos Estados Unidos, Líbano y China. Posteriormente se amplió para incluir a Australia, Chile, Francia, Reino Unido y la Unión Soviética.
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La declaración contiene 30 derechos y libertades que pertenecen a todas las personas y que siguen siendo la base del derecho internacional de los derechos humanos. Entre las libertades fundamentales que contempla la protección contra la tortura, la libertad de expresión, el acceso a la educación y el derecho a solicitar asilo. Estos derechos se dividen en varias categorías: los derechos civiles y políticos, que garantizan la vida, la libertad personal y la privacidad; y los derechos económicos, sociales y culturales, que aseguran el acceso a la seguridad social, la salud y una vivienda digna.

Pacto de San José
La Convención Americana sobre Derechos Humanos, también llamada «Pacto de San José», fue suscrita tras la Conferencia especializada interamericana de derechos humanos del 22 de noviembre de 1969 en San José, Costa Rica, y entró en vigor el 19 de julio de 1978. Es considerado el tratado más importante del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Hasta la fecha, 23 Estados son parte de la Convención: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Uruguay.

Convención contra la Tortura
La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes es uno de los instrumentos internacionales más relevantes en la protección de los derechos humanos frente a la tortura. Este tratado fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984 y entró en vigor el 26 de junio de 1987, tras obtener el número requerido de ratificaciones.
La Convención tiene como objetivo prohibir de manera absoluta el uso de la tortura por parte de los Estados, sin aceptar justificación alguna, incluso en circunstancias excepcionales como conflictos armados o situaciones de emergencia.
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Convención sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer
La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, en inglés) es un tratado internacional aprobado en 1979 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Considerada una declaración fundamental de los derechos de las mujeres a nivel global, entró en vigor el 3 de septiembre de 1981 y ha sido ratificada por 189 Estados.
Más de cincuenta Estados han ratificado la Convención con reservas, declaraciones u objeciones específicas. De estos, 38 países han rechazado el artículo 29, que establece procedimientos para resolver controversias relacionadas con la interpretación o aplicación del tratado. Australia, por ejemplo, señaló limitaciones derivadas de su sistema constitucional federal. En contraste, aunque Estados Unidos y Palaos han firmado el tratado, aún no lo han ratificado. Además, la Santa Sede, Irán, Somalia, Sudán y Tonga no forman parte de la CEDAW.