El Parlamento Europeo aprobó el jueves 13 de febrero una nueva resolución de condena a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Es la octava resolución sobre la situación sociopolítica y la crisis de derechos humanos de Nicaragua que aprueba el Parlamento Europeo, desde 2019 hasta ahora. Aprobó siete en su anterior legislatura y la del jueves de esta semana es la primera de la nueva legislatura, que terminará en 2029.
Lo nuevo en esta otra resolución del Parlamento Europeo sobre Nicaragua es su rechazo a la constitución de corte totalitario aprobada en enero recién pasado por el régimen, mediante la cual, advierten los parlamentarios europeos, Ortega y Murillo “se han otorgado el control absoluto del país mientras mantienen la persecución política contra la sociedad civil y las instituciones religiosas”.
Otras dos novedades de la mencionada resolución parlamentaria son, primero, que pide a los gobiernos de la Unión Europea acusar al régimen de Nicaragua ante la Corte Penal Internacional; y segundo, que fue respaldada por todas las bancadas del Europarlamento, incluyendo la de izquierda que se denomina Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas.
Estas resoluciones son meramente declarativas, no tienen carácter vinculante o sea que la Unión Europea como tal y los gobiernos que la integran no están obligados a cumplirlas. Pero política y moralmente son muy importantes.
Para los nicaragüenses que adversan a la dictadura, que sufren sus arbitrariedades y quieren un cambio democrático, la solidaridad que se expresa en esas resoluciones es un gran aliciente y alivio moral y emocional.
Tiene mucha significación saber que, como dijo la eurodiputada socialista española Leire Pajín al ser aprobada la resolución, esta es un mensaje a los nicaragüenses víctimas de la persecución de la dictadura “para decirles que no están solos”, que los diputados europeos “seguirán estando a su lado, desplegando toda la diplomacia y la contundencia de la democracia, y que seguirán trabajando por ellos, incluso acogiéndolos como hacen España y otros miembros”.
La solidaridad es un valor intangible y por eso hay quienes dicen que no sirve para nada práctico. Pero la verdad es que sí tiene mucha utilidad, sobre todo para las personas que sufren la persecución de un régimen injusto y luchan por vivir en libertad.
La solidaridad es tan importante y necesaria que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituyó para promoverla el Día Internacional de la Solidaridad Humana, que se celebra el 22 de diciembre de cada año.
En respaldo de esta celebración, el papa Francisco dijo que “en medio de crisis y tempestades el Señor nos interpela y nos invita a despertar y activar esta solidaridad capaz de dar solidez, apoyo y un sentido a estas horas en las que todo parece naufragar”.
Como las horas que por desgracia están pasando actualmente los nicaragüenses que son víctimas de la dictadura. Y que agradecen por eso los gestos de solidaridad como las resoluciones del Parlamento Europeo sobre Nicaragua.