El acoso y abuso que diariamente sufren las mujeres y adolescentes nicaragüenses a bordo del transporte público nuevamente quedó en evidencia. La ciudadana Griselda Blandón, a través de sus redes sociales, denunció que su sobrina fue víctima de «acoso y manoseo» por parte de tres sujetos, quienes se aprovecharon de que la unidad en que la joven viajaba iba sobrecargada.
La joven abordó un bus de la ruta Matagalpa-Jinotega, a cargo de Transportes Rodríguez de la Cooperativa Transporte Inter-Urbano Norte, y, según Blandón, la unidad «venía que no alcanzaba ni un alfiler», cuando «tres hombres la manosearon de pies a cabeza».
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«Ella les decía que la dejaran y les pegaba con el tarro de agua que ella traía. Le dijo al ayudante del bus (cobrador de pasajes) y este hizo caso omiso», denunció la ciudadana.
Blandón denunció la omisión del personal a cargo del servicio que se presta en la unidad e incluso los encaró en la Cotran Norte, pero estos negaron que la joven hubiera pedido ayuda.
«El chófer y ayudante desmintiendo que mi sobrina les pidió ayuda. Nadie hizo nada, nadie ayudó», apuntó Blandón.
Cooperativa defiende versión de sus trabajadores
La Cooperativa Transporte Inter-Urbano Norte, a través de sus redes sociales, giró un comunicado en el que afirma que su personal «en ningún momento» fue notificado por la joven de la situación de acoso y abuso a la que se enfrentó la joven durante el viaje, que inició en Matagalpa y terminó en Jinotega.
Además, aseguraron que «no» son «indiferentes al momento incómodo y temor de la joven, ya que como mujer merece ser respetada».
Blandón cuestionó que la Cooperativa y su personal, con sus declaraciones, insinuaran que la joven mintió. «Creen que una joven va a mentir sobre eso ¿en qué cabeza cabe? ¿por qué nadie dio la cara? ¿ustedes creen que con dar un comunicado la chavala va a quedar tranquila o solo les importa la integridad de la cooperativa?», escribió en su cuenta de Facebook en respuesta a la Cooperativa.
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«Los buses caminan que no cabe ni un alfiler porque son avaros. Ustedes, como directivos de la Cooperativa, debían citarme a mí y a mi sobrina, no solo quedarse con la versión de sus ilustres buseros», añadió.
Las feministas y defensoras de derechos de mujeres de Las Venancias, a través de redes sociales, denunciaron el acoso y abuso sexual del que fue víctima la joven y apuntaron que a raíz de esa denuncia también surgieron otros testimonios de mujeres que «confirmaron que les había pasado lo mismo en esa unidad y en otros buses de la zona norte de Nicaragua y que, pese a solicitarlo, no recibieron ayuda».
Urgen actuar de las autoridades
Las defensoras exhortaron no solo trabajadores y dueños de unidades de transporte público, sino a los pasajeros, a los usuarios que a diario abordan buses en el país, que no hacen nada para detener las agresiones contra mujeres, a actuar y no normalizar la violencia.
«El impacto de este tipo de acoso genera estrés y trauma para las mujeres que se ven obligadas a usar el transporte público y que aún alzando la voz para defenderse son ninguneadas, siendo revictimizadas nuevamente», resaltaron las defensoras.
Una defensora de derechos humanos, en entrevista con LA PRENSA, denunció que el acoso contra las mujeres es parte de la violencia machista que se manifiesta diariamente en todos los espacios públicos. Apuntó que en Nicaragua las mujeres diariamente sufren «tocamientos, miradas lascivas, roces de genitales, esto último sobre todo en las unidades de transporte colectivo, que por ir siempre sobrecargadas, son el escenario favorito para los agresores que perpetran ese tipo de acciones».
Señaló que lamentablemente en Nicaragua «no existen medidas ni del Estado ni de ningún otro espacio, dígase cooperativas, dueños de buses, la población en general, para que se disminuya el acoso, mucho menos para penalizar y sancionar a los acosadores».
Las Venancias, en consonancia con lo expresado con la defensora a LA PRENSA, demandaron a las autoridades de Nicaragua que «respondan de oficio frente a esta denuncia y aseguren un castigo ejemplar no solo para los agresores directos, sino para los trabajadores de la unidad de transporte, que negaron la ayuda mientras se cometía un delito».