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Pese a que las mujeres representan la mayoría de la matrícula universitaria en Nicaragua, su presencia sigue siendo reducida en carreras de alta demanda y mejor inserción laboral. El informe Igualdad de género en la educación superior, del Consejo Nacional de Universidades (CNU), revela que en 2023 la mayoría optó por disciplinas relacionadas con salud, educación y administración, a la vez que reconoce que sectores estratégicos como ingeniería, tecnologías de la información y agricultura continúan dominados por hombres.
El informe también evidencia que, a casi siete años de la crisis sociopolítica de 2018, la matrícula no ha logrado recuperarse y que las oportunidades para los egresados son cada vez más limitadas. Esta es la primera vez que el CNU publica un informe enfocado en género y relacionado con la matrícula universitaria.
Las carreras que más estudian las mujeres en el país están relacionadas con Salud y Bienestar, contabilizando 29,124 mujeres matriculadas y 9,705 hombres. En contraste, la de Servicios es la que menos eligen tanto mujeres como hombres.
Entre las carreras más estudiadas por las mujeres también están Administración de Empresas y Derecho (26,685), Educación (13,431) y Artes y Humanidades (5,485).
“Sabemos que en disciplinas como Matemáticas e Ingeniería, la participación femenina sigue siendo mucho menor. Pero el problema central no es solo de acceso, sino también de calidad educativa”, dijo María Teresa Blandón, socióloga y catedrática.
Y añadió que “en términos generales, el mayor porcentaje de mujeres matriculadas es un logro, ya que refleja un cambio en las aspiraciones de las jóvenes, quienes cada vez más consideran la educación como una prioridad para mejorar su calidad de vida. En cualquier país, esto sería un avance significativo. Sin embargo, este dato es solo un punto de partida. La pregunta clave es: ¿cuántas mujeres ingresan al sistema educativo y cuántas logran permanecer en él?”, dijo Blandón.
CNU expone que las mujeres no participan en carreras de mayor demanda
Según el CNU, la selección de programas de formación por parte de las mujeres genera una brecha significativa en las áreas de tecnologías de la información y la comunicación; ingeniería, industria y construcción; y agricultura, silvicultura y veterinaria.
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“No obstante, estas conforman las carreras que presentan mayor pertinencia en los sectores productivos del país, como lo son las carreras del área de agricultura, silvicultura, pesca y veterinaria”, señala el CNU.
Además, 32 de cada 100 mujeres estudiantes universitarias provienen de Managua. A esta le sigue León (9 de cada 100) y Chinandega (8 de cada 100).

Autoridades no exponen el potencial de contrataciones en esas carreras
Según Blandón, las autoridades académicas no exponen qué oportunidades laborales tienen los jóvenes al graduarse.
“En un mercado laboral cada vez más reducido, las opciones más comunes son el empleo informal, el subempleo, la maquila o el sector público. Sin embargo, el Estado ha estado reduciendo su capacidad de contratación y, cuando emplea a alguien, lo hace en función de su lealtad política y no de sus competencias profesionales”, señaló Blandón.
Y añadió que «estos factores nos impiden ver el aumento de la matrícula universitaria como un motivo de celebración».

Matrícula no logra recuperarse de la crisis de 2018
Los datos que la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, expuso el lunes 10 de febrero señalan que las universidades iniciaron el año con 207,396 jóvenes y adultos matriculados, de los cuales el 57 por ciento son mujeres. Además, este año, 61,155 estudiantes son de primer ingreso y 146,231 de segundo a quinto año. Es muy probable que una parte significativa de estos deserte de sus estudios durante el curso.
Las cifras oficiales reflejan que el sistema de educación superior, a casi siete años del estallido de la crisis sociopolítica de abril de 2018, no logra recuperarse. Una revisión de LA PRENSA a los anuarios estadísticos del CNU muestra que en 2017 —un año antes de la crisis— había 241,113 estudiantes matriculados. Es decir, en 2025 hay 33,717 estudiantes menos en comparación con 2017.
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Blandón aseveró que no se debe ignorar que la educación pública se ha deteriorado debido a la falta de inversión en la capacitación del cuerpo docente, la contratación de profesores por afinidad política, la falta de actualización en los planes de estudio y el control absoluto sobre universidades, docentes y estudiantes, entre otras razones.
“En este contexto, las universidades han dejado de ser espacios propicios para el desarrollo del pensamiento crítico y el debate académico. La educación está al servicio del autoritarismo y la corrupción, lo que limita seriamente el desarrollo profesional y personal de los estudiantes”, dijo Blandón.
Sumado a esto, las confiscaciones de universidades han impactado las cifras de matrícula. De las 37 universidades cerradas por el régimen, surgieron cinco nuevas que utilizan la infraestructura de las confiscadas, entre ellas la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, establecida en el campus de la antigua UCA.