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Uno de los tópicos frecuentemente escuchados en los espacios de diálogo entre opositores nicaragüenses en el exilio es el de la unidad. Invierten largas horas para desarrollar ese tema que en algunos foros se ha convertido en tabú. Es algo desgastante que en múltiples ocasiones ha pasado a ocupar el puesto principal en las agendas sociales. La idea central es que sin unidad la dictadura no caerá y entonces escuchamos que “tenemos que unirnos para derrotar al dictador”.
La clase opositora nicaragüense tiene un objetivo común desde las protestas cívicas de 2018: sacar al dictador y democratizar al país. Como corolario, ese grupo aspira a que sea una salida sin el uso de armas, sin más derramamiento de sangre y que venga acompañada de reparación y justicia. Eso significa que las cadenas de mando que cometieron delitos de lesa humanidad se enfrenten a un juicio justo apegado a derecho y que sean jueces imparciales los que decidan las penas que los culpables cumplirán en estricto cumplimiento de la ley.
Teniendo claro el objetivo común, y regresando al mencionado tema de la falta de unidad que es la supuesta culpable de que el dictador continúe en el poder, entonces aparece de manera obligatoria la pregunta que siempre hago cuando escucho hablar de unidad en la oposición. ¿Y quiénes son los opositores? ¿A quiénes consideramos opositores? Porque existen dos clases de ellos: los que tienen el objetivo en común mencionado en el segundo párrafo de este escrito, pero también están los opositores de los opositores.
Dentro del grupo de opositores no existe uniformidad, por los pensamientos diversos propios del ser humano y de la sociedad que está integrada por personas de diversa formación ética, moral, familiar, cultural, religiosa, política, etc. Pero hay un mínimo común que se respeta y después de largos debates llegan a un acuerdo común basado en el respeto a sus diferencias. He observado a personas (y me incluyo) que entran con una posición fuerte a un diálogo, pero después de escuchar la posición del otro —que generalmente es más innovadora— entonces cambiamos y adoptamos la idea que generará más impacto porque de eso se trata el consenso.
En cambio, los opositores de los opositores, quienes también quieren que el dictador salga del poder, pero no como objetivo principal sino como agregado, se dedican a atacar, mal informar y difamar, no tienen argumentos y al no defender una idea basada en la lógica y el sentido común comienzan a señalar lo que ellos miran como defectos físicos de la persona porque en su visión creen que mediante esas técnicas absurdas van a bajar la moral del verdadero opositor.
Para los opositores de los opositores la única forma que la dictadura puede caer es con odio, tortura y sangre. Hacen fiesta cuando un sandinista muere y más si es con saña. Se gozan cuando un sandinista cae en desgracia y es peor cuando un sandinista entra en razón y da la espalda al partido, ellos le llaman traidor, orejas y otros epítetos. El opositor del opositor cree que si tienes un familiar, amigo, conocido sandinista entonces ya no eres un verdadero opositor.
Los opositores de los opositores también piensan que no eres un verdadero opositor si reúnes los siguientes requisitos: la dictadura no asesinó a un familiar tuyo en el contexto de abril 2018 y meses siguientes, no eres o no has sido preso político, aunque también piensan que pudiste ser preso político pero que naciste con la marca sandinista entonces no dejas de ser sandinista y ser ex preso político no te sirve de nada porque si lo fuiste te lo merecías. También piensan que, si no te han confiscado, desterrado, desnacionalizado entonces no eres opositor sino sandinista y por motivo de espacio no seguiré expandiendo la lista de sus pensamientos. Pero sí existe un común entre los opositores de los opositores y es que tampoco ellos reúnen ese requisito, pero son los que deciden arbitrariamente y tienen el poder de decir quién sí, quién no y quién nunca.
La buena noticia es que el grupo de los opositores de los opositores, aunque genera ruido y descontento es reducido. Ellos se pelean y atacan a todos, más cuando hablan de paz, diálogo y consenso, y cuando digo todos incluyo desde el papa Francisco hasta cualquiera de los desconocidos que osamos en proclamar que no podemos atacar al mal con mal, que no debemos torturar, asesinar y dañar a las personas que nos hicieron alguna maldad porque pasaríamos a ser igual o peor que ellos.
De manera que cuando hablemos de unidad pensemos en qué grupo nos ubicamos y queremos estar: En el de los opositores o dentro de los opositores de los opositores.
La autora es abogada y notario.
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