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Más de 200 mil mujeres nicaragüenses de entre 15 y 49 años sufren anemia, revela el informe “Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición para América Latina y el Caribe 2024”, elaborado y divulgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).
La FAO refiere en su informe que el 15.7 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años sufren anemia en Nicaragua. Según el Anuario Estadístico del Instituto Nacional de Información y Desarrollo (Inide), en 2019 la cantidad de mujeres de entre 15 y 49 años de edad ascendía a 1,780,222, por lo que el porcentaje indicado por FAO sobre la prevalencia de la anemia en Nicaragua correspondería a 279,101.47 mujeres.
A nivel regional, desde 2012, los países con mayores aumentos en la prevalencia de anemia en mujeres fueron, según la FAO, Venezuela (3.3%), Nicaragua (2.4%) y Uruguay (1.8%).
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El documento, que también refiere que más de un millón de nicaragüenses están subalimentados, fue rechazado por el régimen sandinista, tras la publicación de ese informe, exigió a la FAO abandonar el país y ordenó el cierre y retiro inmediato de la representación de esta en Nicaragua.
Poco acceso a alimentos saludables
El epidemiólogo Álvaro Ramírez, en entrevista con LA PRENSA, explicó que la alta prevalencia de anemia en mujeres en edad reproductiva en Nicaragua, como en muchos otros países en vías de desarrollo, está influenciada por una combinación de factores interrelacionados, mencionando entre estos aspectos nutricionales, socioeconómicos, de salud, culturales y educativos.
El experto subrayó que la anemia en mujeres en estas edades es un problema multifactorial que además requiere un enfoque integral, que contemple la «combinación de intervenciones nutricionales, la mejora del acceso a servicios de salud, la reducción de la pobreza y políticas públicas efectivas podría contribuir significativamente a reducir la prevalencia de este problema de salud pública».
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Aseguró que algunas de las condiciones que propician la persistencia de la anemia en Nicaragua están ligadas al ciclo de la pobreza y la desnutrición, ya que cuando no hay recursos para acceder a alimentos adecuados, se desencadenan problemas de desnutrición.
Sumado a lo anterior, añadió, el país sufre de falta de políticas públicas efectivas debido a la “ausencia de programas integrales de nutrición y salud dirigidos a mujeres en edad reproductiva”, así como la carencia de “infraestructura sanitaria suficiente, ya que la falta de acceso a agua potable y saneamiento aumenta el riesgo de infecciones que contribuyen a la anemia”.
Urgen acciones para reducir la prevalencia de la anemia
Ramírez propone una serie de estrategias para reducir la prevalencia de la anemia en mujeres en edad reproductiva en Nicaragua, entre estas intervenciones nutricionales que incluyen “suplementación con hierro y ácido fólico; la ejecución de programas de distribución de suplementos para mujeres en edad reproductiva, especialmente durante el embarazo y la lactancia; la fortificación de alimentos básicos como harina, arroz y sal con hierro y otros micronutrientes; y la promoción de educación nutricional, mediante campañas para incentivar el consumo de alimentos ricos en hierro y vitamina C”.
De igual forma, sugirió mejoras en los servicios de salud para facilitar la detección y tratamiento temprano de la anemia, lo cual, resaltó, debería incluir la implementación de «programas de cribado de anemia (análisis en sangre) en centros de salud y comunidades», así como el control de parásitos con «campañas de desparasitación masiva y la mejora del saneamiento básico».
El epidemiólogo explicó que la alta prevalencia de anemia en mujeres de entre 15 y 45 años en Nicaragua está estrechamente vinculada a factores nutricionales, que en muchos casos son causados por «deficiencia de hierro», ya que las dietas “pobres en alimentos ricos en hierro (como carnes rojas, legumbres y vegetales de hoja verde) contribuyen a esta deficiencia”.
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Además, el epidemiólogo destacó que el “hierro de origen vegetal se absorbe menos eficientemente que el hierro de origen animal”, lo que agrava aún más la situación, sobre todo si se le suma que en el país, afirma el experto, se sufre «la falta de acceso a una dieta equilibrada y suficiente en calorías y nutrientes esenciales».
La FAO en su informe refiere que los nicaragüenses, además de estar subalimentados, es decir con problemas de acceso a alimentos saludables que les permitan estar sanos, también deben pagar más por sus alimentos. La organización reveló que el costo de la dieta saludable por persona en Nicaragua pasó de 4.07 a 4.61 dólares por día, es decir, a 169 córdobas.
Ramírez también mencionó entre los aspectos que causan la prevalencia de la anemia en las mujeres de ese grupo etario el socioeconómicos, de salud y culturales, apuntando que la pobreza limita el acceso a alimentos nutritivos y servicios de salud.