El Real Estelí le gana a los Tigres y sueña con hacer más historia en la Concacaf

El Real Estelí vuelve a ser un equipo competitivo a nivel internacional y fuerte en casa donde por segundo año consecutivo derrota a otro grande del futbol mexicano

La historia del Real Estelí se agiganta en la Concacaf donde pasó de ser la cenicienta de la región a un equipo respetado a base de partidos memorables contra los clubes más importantes de Centroamérica y México. El Estadio Independencia se convirtió en su búnker porque lleva 11 años con una sola derrota y con victorias memorables contra Saprissa, Olimpia, América y este miércoles por la noche venció 1-0 a los Tigres permitiéndose soñar con avanzar a los octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf.

Los Tigres salieron con lo mejor disponible de la convocatoria: Rafael Carioca, Juan Pablo Vigón, Sebastián Córdoba y Uriel Antuna. Diego Lainez quedó en el banquillo para el segundo tiempo. El plan del técnico Veljko Paunovic era ganar el medio campo porque sabía que perder esa zona del campo sería fatal. La fortaleza del Estelí pasa por la posesión de balón y manejar los hilos del juego. La presión de los Tigres en salida dificultó la elaboración de juego del Estelí, que después del cuarto de hora empezó a mostrar destellos de su futbol. El conjunto mexicano se sintió cómodo en el terreno de juego y la falta reconocimiento del Estadio Independencia previo al juego casi ni se notó porque los pases eran precisos y los movimientos coordinados. 

El juego se concentró en el medio campo donde los duelos individuales estuvieron parejos. Las pocas veces que se dieron los mano a mano por las bandas, los defensas salieron victoriosos, a excepción de la jugada en la que Bancy Hernández (39) se sacó a su marcador sacando un potente disparo desviado a tiro de esquina por el portero Fernando Tapia. 

La segunda parte tuvo el mismo libreto del primer tiempo, aunque los Tigres manejaron los hilos del encuentro por algunos momentos. Los espacios estaban saturados por todos los sectores hasta que el cansancio empezó a notarse en algunos jugadores. Harold Medina, quien llevaba dos meses sin jugar, tenía oxígeno para pensar y hacer algo diferente a los demás. Agarró el balón en el área, atrajo marca para liberar un hueco en el cual apareció el argentino Francisco Grahl (83) para colocar el balón al fondo de la red. Los 7000 aficionados lo celebraron eufóricos y el equipo tuvo fuerza para cerrar llevándose la ventaja a Nuevo León dónde intentará hacer la proeza de clasificar.

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