Arriba (de izq. a der.): Manuel Noriega y Efraín Ríos Montt. Abajo: Augusto Pinochet y Alberto Fujimori.

Cuatro dictadores latinoamericanos llevados al «banquillo de los acusados». ¿Cómo han sido los procesos?

Ninguno de estos personajes se responsabilizó de lo ocurrido durante sus mandatos y más de alguno dijo que volvería a hacer lo mismo

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Más dictadores de los que se podría creer enfrentaron la justicia tras sus brutales mandatos, sin embargo, estos capítulos de sus vidas son los menos resaltados en comparación con los relatos de sus crueldades.

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Ni siquiera hay que salir de Centroamérica para encontrarse con un par de casos en los que exgobernantes fueron sentados en el banquillo de los acusados.

En ninguno de los casos estos personajes se responsabilizaron de lo ocurrido durante sus mandatos y más de alguno ha dicho que volvería a hacer las cosas igual si pudiera.

Efraín Ríos Montt, de Guatemala

Guatemala, por un período de 17 meses, cayó en el puño del general Efraín Ríos Montt. Aunque fue un cortísimo tiempo en comparación con las prolongadas dictaduras de Nicaragua, fue suficiente para ejecutar una masacre humana, característica de todo régimen represivo.

Ríos Montt fue un militar y pastor evangélico de la Iglesia pentecostal. Tenía el ideal de evangelizar al país e incluso a toda la región con la Biblia y el fusil en las manos, algo que él mismo decía.

Como muchos dictadores centroamericanos de la época de los ochenta, recibió formación militar de Estados Unidos. Ríos Montt fue entrenado en la base militar Fort Gulick, ubicada en la entonces Zona del Canal de Panamá, y en Fort Bragg, Carolina del Norte, en Estados Unidos. También asistió a la Escuela de Guerra del Ejército en Italia.

Llegó al poder mediante un golpe de Estado militar en marzo de 1982, en el contexto de las guerras civiles que se libraban en casi todos los países de la región centroamericana. Se autonombró presidente del país y ministro de defensa y gobernó por decreto tras declarar al país en estado de sitio.

José Efraín Ríos Montt, exdictador guatemalteco.
LA PRENSA/EFE

Sus 17 meses en el poder son considerados el período más sangriento de la guerra civil de Guatemala, que duró décadas.

Bajo el mandato de Ríos Montt se creó una gran red de patrullas de autodefensa civil (denominadas PAC), que actuaban como paramilitares para identificar y eliminar a guerrilleros, los principales enemigos de Estados Unidos en esa época. Los PAC señalaron a los territorios indígenas de acoger a las guerrillas, lo que significó la destrucción de sus comunidades y la masacre a sus poblaciones, además de provocar el desplazamiento forzado de miles de familias indígenas. Se estima que más de 10 mil personas fueron asesinadas en las zonas donde habitaban los indígenas y 440 pueblos fueron arrasados.

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Pero en agosto de 1983, el mismo Ejército se cansó de las órdenes de Ríos Montt y lo sacó del poder. Sin embargo, con la restauración de la democracia en los siguientes años, Ríos Montt regresó a la política como civil y fundó su propio partido. Fue presidente del Congreso guatemalteco del 14 de enero de 2000 al 14 de enero de 2004. Siguió siendo diputado hasta 2012, además de que siempre intentó ser presidente de Guatemala de nuevo.

Grupos opositores y de defensa de derechos humanos pasaron más de 30 años gestionando que fuera juzgado por genocidio y crímenes contra la humanidad. La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, fue uno de los personajes que más destacó a nivel internacional en la denuncia de los crímenes cometidos por Ríos Montt.

El 10 de mayo de 2013, un año después de dejar su escaño de diputado, fue juzgado en Guatemala, declarado culpable y condenado a ochenta años de prisión por haber intentado exterminar a la etnia indígena ixil.

Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala, que era una autoridad jurídica de mayor jerarquía que el tribunal que había juzgado a Ríos Montt, anuló la sentencia diez días después, el 20 de mayo de 2013. La sentencia fue anulada por fallos durante el procedimiento.​ Sin embargo, sus detractores nunca dejaron de luchar judicialmente.

Ríos Montt estaba siendo juzgado de nuevo cuando murió el 1 de abril de 2018, a los 91 años.

Manuel Antonio Noriega, de Panamá

En el mismo contexto de guerras por encargo contra el comunismo en los años ochenta, Manuel Antonio Noriega Moreno, un líder militar con grandes ambiciones políticas, se encumbró en el poder en Panamá, uno de los países más importantes para Estados Unidos en Centroamérica por sus intereses en el canal interoceánico.

Manuel Antonio Noriega nunca fue presidente, pero desde su cargo de jefe del Ejército impuso una dictadura militar de 1983 a 1989. LA PRENSA/Archivo

Noriega no llegó a ser presidente de Panamá, pero sí el comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa, cargo desde el cual ejerció un poder de facto entre 1983 y 1989. 

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Fue uno de los más importantes colaboradores de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, siglas en inglés), pero también ofrecía información a los adversarios de los norteamericanos, sobre todo al régimen de Fidel Castro en Cuba, algo que lo convirtió en un doble agente, según historiadores que han analizado su vida.

También fue uno de los principales traficantes de cocaína en la región. El Gobierno de Estados Unidos sabía esto, pero para ellos Noriega era muy útil como aliado militar en la región, con buenos resultados en el trabajo de inteligencia para detectar a los adversarios de los norteamericanos, y no solo en Panamá sino también en otros países de América Latina. Así que por mucho tiempo Estados Unidos le dejó pasar sus prácticas de narcotraficante, hasta que llegó a ser un problema.

El autoritarismo de Noriega provocó un descontento social generalizado en el país canalero. Bajo su régimen, opositores fueron brutalmente asesinados, otros fueron encarcelados y otros desaparecidos; reprimió de forma brutal las protestas civiles en su contra y atacó a los medios de comunicación. Ante este panorama, Estados Unidos hizo varias advertencias que Noriega rechazó y calificó como una amenaza a la soberanía.

En diciembre de 1989, Estados Unidos ejecutó una invasión a Panamá. Las fuerzas militares panameñas fueron desmanteladas. Cientos de soldados y civiles panameños murieron en esta guerra.

En medio del conflicto, Noriega se refugió en la Nunciatura de Panamá, lugar que fue rodeado por militares estadounidenses, impidiendo la salida o entrada de cualquier persona. Como Noriega se negó a salir voluntariamente, los militares estadounidenses aplicaron una táctica de guerra psicológica, que consiste en poner música a todo volumen. Noriega se entregó tras tres días de escuchar música heavy metal sin interrupciones, a través de unos altavoces inmensos que rodeaban la Nunciatura. El nuncio fue quien logró convencer a Noriega para que se entregara.

El 3 de enero de 1990, Noriega se entregó al ejército estadounidense; al día siguiente subió a un avión procedente de Miami, donde al llegar fue recluido en el condado de Miami-Dade, condenado por tráfico de drogas, lavado de dinero y vínculos con el crimen organizado y estuvo ahí por 17 años.

Francia también solicitó su extradición, ratificada en enero de 2008 por un juez estadounidense. Noriega fue condenado en 2010 por la justicia francesa a siete años de cárcel por blanquear dinero del narcotráfico. Un juez francés le concedió la libertad condicional en septiembre de 2011, pedida por sus abogados, al considerar que Noriega había cumplido más de la mitad de su condena francesa: año y medio que llevaba detenido en Francia y los dos años y medio que permaneció detenido en Estados Unidos a la espera de la aprobación de su extradición a París. Noriega siguió en la cárcel parisiana de La Santé hasta su extradición a Panamá el 11 de diciembre de 2011.

En 2017, fue operado para extirparle un tumor benigno localizado en el cerebro. Debido a su delicado estado de salud las autoridades panameñas le concedieron el arresto domiciliario hospitalario. Murió en Panamá el 29 de mayo de 2017, a los 83 años.

Augusto Pinochet, de Chile

Augusto José Ramón Pinochet Ugarte fue un dictador militar de Chile. Tuvo una elevada formación militar, acumulando numerosos títulos, reconocimientos y formación académica castrense. Según los historiadores, era muy disciplinado y exigente en sus propósitos académico-militares. Su tiempo en el poder fue más extendido que el de los otros dos dictadores anteriores. Fue presidente de Chile por casi 17 años, entre 1973 y 1990.

Augusto Pinochet, murió acusado de crímenes de lesa humanidad.
Augusto Pinochet, murió acusado de crímenes de lesa humanidad.

Hubo una serie de eventos en el país que lo llevaron a tomar el poder político. Su sucesor, el presidente socialista Salvador Allende, aplicó políticas económicas que sumieron a Chile en una profunda crisis económica y social, y al mismo tiempo, en el exterior, no gozaba de la simpatía de Estados Unidos por sus lineamientos de izquierda.

En medio de esta crisis socioeconómica, el mismo presidente Allende se vio obligado a elevar a Pinochet a comandante en jefe del Ejército de Chile, el 23 de agosto de 1973.

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El 11 de septiembre del mismo año, en medio del agravamiento de la crisis política, Pinochet dirigió junto a otros militares un golpe de Estado que derrocó a Allende, algo que hicieron con el apoyo de la CIA y el Gobierno de Estados Unidos.

Desde ese momento, Pinochet gobernó el país como presidente de la Junta Militar de Gobierno y el 17 de diciembre de 1973, un decreto lo nombró presidente de la República, cargo que fue ratificado tras un cuestionado plebiscito y la promulgación de una nueva Constitución en 1980. Todo esto siempre ha estado sujeto a polémica y cuestionamientos sobre la legitimidad de su mandato presidencial.

Durante la dictadura de Pinochet se cometieron graves y diversas violaciones de los derechos humanos, según pruebas documentadas: persiguió a izquierdistas, socialistas y críticos políticos, lo que provocó el asesinato de entre 1,200 y 3,200 personas, la detención de unas 80,000 personas y la tortura de decenas de miles.

Según el gobierno chileno, el número de ejecuciones y desapariciones forzadas fue de 3,095 personas. Con los años, se confirmó que Pinochet fue el responsable de cometer el primer atentado político en territorio extranjero, para matar a un exalto funcionario del gobierno de Allende, que se había exiliado en Estados Unidos. 

Su mandato acabó por la vía democrática, mediante un plebiscito realizado en 1988. Entregó el poder el 11 de marzo de 1990. Pinochet se mantuvo como comandante en jefe del Ejército hasta el 10 de marzo de 1998 y al día siguiente asumió como senador vitalicio, cargo que ejerció efectivamente por un par de meses.

El arresto de Pinochet se ejecutó mediante una orden internacional de un juez español, tras una visita a Londres el 10 de octubre de 1998. Fue acusado por su relación con numerosas violaciones de derechos humanos en Chile durante su control del país.

Luego de una batalla legal, fue liberado por motivos de salud y regresó a Chile el 3 de marzo de 2000.

En 2004, un juez dictaminó que Pinochet no era apto para enfrentar un juicio por su condición de salud y lo puso bajo arresto domiciliario. Sin embargo, en 2005 quedó libre totalmente, luego de pagar una finanza de 3,570 dólares.

Al momento de la muerte de Pinochet, el 10 de diciembre de 2006, en Chile aún se encontraban pendientes 300 cargos penales por numerosas violaciones de derechos humanos, además de casos de evasión de impuestos y malversación durante y después de su mandato.

Alberto Fujimori, de Perú

Alberto Kenya Fujimori Inomoto fue un político peruano que ejerció como presidente del Perú desde 1990 hasta 2000. Su mandato se tornó autoritario, represivo y corrupto, por lo cual es considerado un dictador, aunque al igual que ocurre con Pinochet en Chile, Fujimori sigue teniendo simpatizantes que defienden su gobierno.

Alberto Fujimori.
Alberto Fujimori. LA PRENSA/AFP

Fujimori tenía varias particularidades: además de no ser militar como los anteriores, era de ascendencia japonesa, fue ingeniero agrónomo y rector universitario antes de entrar en política.

Su triunfo electoral en 1990 nadie se lo esperaba, pero también fue una sorpresa que un académico e ingeniero se convirtiera en dictador, sin embargo, no tardó mucho en mostrar sus prácticas autoritarias.

En 1992, Fujimori dio un autogolpe que intervino todos los demás poderes del Estado, y asumió poderes extraordinarios. Sacó tanques a las calles, detuvo a periodistas y a sus oponentes políticos, al mismo tiempo que asumía plenos poderes legislativos y judiciales.

Su gobierno estuvo vinculado a esterilizaciones forzosas y a la represión violenta de la insurgencia de Sendero Luminoso, un movimiento político de línea comunista, con prácticas terroristas. También detenciones arbitrarias, escuadrones de la muerte, compra de opositores políticos, censura de los medios de comunicación, despido de jueces que no lo obedecían. Aun así, fue reelegido en 1995 y, de forma cuestionada de nuevo en 2000, en medio de acusaciones de fraude electoral.

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En 2000, ante las crecientes evidencias de corrupción generalizada, crímenes de lesa humanidad y escándalos políticos, Fujimori aprovechó su doble nacionalidad para huir a Japón, desde donde renunció por fax.

Posteriormente fue detenido en Chile en 2005 y extraditado a Perú, donde fue juzgado y condenado a 25 años de prisión por múltiples cargos, entre esos, violación de derechos humanos y malversación de fondos.

En diciembre de 2023 le fue concedido un cuestionado «indulto humanitario» que le había sido otorgado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski en 2018, como favor político al hijo de Fujimori, Kenji Fujimori, para que este a cambio, con los votos de su bancada en el Congreso, evitara su primer proceso de vacancia.

Tras su liberación y antes de su muerte, regresó a la política peruana y, a pesar de estar impedido legalmente,​ había confirmado su intención de participar en las elecciones generales de 2026.

Después de múltiples quebrantos de salud, entre estos cáncer de lengua, Alberto Fujimori falleció el 11 de septiembre de 2024, a los 86 años de edad.​

En el momento de su muerte, Fujimori se enfrentaba a cargos por la masacre de Pativilca, en la que el Grupo Colina mató a seis campesinos. A lo largo de los años, en distintos juicios, los tribunales peruanos condenaron a Fujimori por varios cargos, como escuchas ilegales, malversación de fondos, soborno a jueces y medios de comunicación y crímenes contra la humanidad.

Fujimori ha seguido siendo una figura polarizante en Perú, con el legado de su movimiento político denominado fujimorismo, del que su hija Keiko es el segundo miembro más destacado.

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