China domina las exportaciones de camisetas sin algodón hacia Estados Unidos, pero los aranceles aplicados por Donald Trump podrían restarle competitividad. ARCHIVO

Lo que no dijo el sector textil americano

Desde la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) aclaramos algunos detalles que omitieron estas organizaciones y empresas en sus testimonios públicos.  

Hace pocos días concluyó la etapa de recepción de testimonios escritos y orales, en la Investigación de los actos, políticas y prácticas de Nicaragua relacionados con los derechos laborales, derechos humanos y el Estado de derecho, que realiza la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), amparada en la Sección 301, de la Ley de Comercio de 1974. 

Dentro de los 150 comentarios escritos que recibió, ocho son de empresas y organizaciones de la industria textil estadounidense con presencia en Nicaragua, dos son confidenciales y el resto públicos.  

Desde la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) aclaramos algunos detalles que omitieron estas organizaciones y empresas en sus testimonios públicos.  

En primer lugar, ellas muestran preocupación por los empleos que genera la industria textil y de confección y por la estabilidad de ellos, lo cual es loable. Pero estos no son los únicos empleos del país. Hay otras ocho actividades con afiliados activos en la Seguridad Social y juntas las nueve representan el empleo formal. En nuestro caso la preocupación es por los empleos de todos los sectores, no solo de uno. 

Estadísticas anulan argumentos 

Si vemos la foto completa, a noviembre de 2024 los reportes oficiales reflejan que en los últimos seis años el empleo de la industria manufacturera creció 6 %, que equivale a unos 10 mil empleos, pero esta es la única actividad que muestra un leve crecimiento. En el mismo periodo el empleo formal total cayó más de 12 %, se perdieron 107 mil empleos.  

En sus testimonios tampoco mencionaron que la Nicaragua de antes de 2018 es muy distinta a la actual. Según las estadísticas entre 2011 y 2017 la industria manufacturera creció 21 %, casi tres veces más que en los últimos seis años. Son 30 mil empleos versus 10 mil. Además, entre 2011 y 2017 el empleo formal total creció 58 % comparado con el 12 % de los últimos seis años. Eso implica que se crearon 336 mil empleos formales versus los 107 mil que se perdieron en el último periodo.   

Las estadísticas contradicen otro de los argumentos de estos testimonios que asegura que el trabajo que genera el sector reduce las presiones migratorias. La realidad es que la crisis de derechos humanos que se registra desde 2018, redujo el empleo formal y provocó la mayor crisis migratoria de la historia. El sector no pudo frenar el éxodo del capital humano; se calcula que alrededor del 12 % de la población, que equivale a unos 900 mil nicaragüenses migró y estas empresas conocen esta realidad. 

Nicaragua enfrenta una crisis política que se agrava cada día y desvanece las expectativas positivas. Sin embargo, parece que a estas organizaciones y empresas no les importa el costo que tenga que pagar el país mientras ellas sigan vendiendo sus productos y obteniendo ganancias.  

Ignoraron otras denuncias  

En sus testimonios también ignoraron la queja que presentaron ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los delegados de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), por el incumplimiento por parte de Nicaragua de los Convenios 87, 98, 111 y 144. Estas violaciones incluyen entre otras, el cierre de todas las organizaciones empresariales y el irrespeto de los derechos laborales.  

Una de las gremiales cerradas es la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y Confección (Anitec), entidad de la que estas organizaciones y empresas se beneficiaron por muchos años y ahora en lugar de exigir su restablecimiento, usan su cierre para justificar que es mejor no hacer nada y alegar que si la USTR impone castigos, estos reforzarían el control de Daniel Ortega sobre el poder y empeorarían las violaciones a los derechos humanos y laborales y al Estado de derecho.  

En esa misma línea argumentan que imponer algún castigo beneficiaría a los países asiáticos que compiten con ellos en el mercado. Pero no mencionan que China ya llegó a Nicaragua y hace competencia desleal a las empresas de su sector, tal como lo denunció ante la USTR la empresa Milliken & Company.  

Además, la nueva Constitución que aprobó Ortega contempla la creación de regímenes especiales de desarrollo, que es la figura que China usa para apropiarse de los países a los que llega.  

Por último, desde la CDN no podemos dejar de advertir que un país sin talento humano, seguridad jurídica, principios democráticos, derechos y libertades, no atrae la inversión y el capital necesarios para crecer, y esto tarde o temprano afectará irremediablemente las relaciones comerciales, la generación de empleo y el desarrollo de los mercados entre Nicaragua y Estados Unidos.  

*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.com  
Usted puede suscribirse a nuestro boletín quincenal aquí 

Política Estados Unidos sector textil archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí