La Trca,en La Cruz, Guanacaste. LA PRENSA.

La Teca, el barrio habitado por nicaragüenses en Costa Rica a 20 kilómetros de Nicaragua

El municipio de La Cruz, ubicado en la frontera norte de Costa Rica, es un territorio marcado por una dinámica migratoria constante que define su identidad

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El sol cae en La Cruz de Guanacaste y algunos menores del Barrio Irvin recorren las calles sin pavimentar de La Teca. Sobre la calle principal del precario, unos adultos reparan un vehículo en una de las escasas viviendas que no están hechas de ripios. A lo lejos, un adolescente salió furioso de una de las casas de láminas de zinc porque sus progenitores ―con machete en mano― se resistían a consentir su permanencia en la calle.

Los pobladores aseguran que la zona en la que habitan se llama “Barrio La Teca” y que el “Barrio Irvin” llega hasta donde terminan las calles asfaltadas, aunque oficialmente La Teca forma parte del Barrio Irvin. En este asentamiento, ubicado en el cantón de La Cruz, Guanacaste, a solamente 20 kilómetros de la frontera de Peñas Blancas con Nicaragua, los menores juegan en las calles llenas de polvo y lodo, mientras sus padres ―en su mayoría nicaragüenses, aunque también costarricenses― mantienen viva la esperanza de recibir una casa y la legalidad de sus terrenos.

Una de las calles de La Teca. LA PRENSA/Oscar Navarrete

Ana Quintanilla es originaria de Diriamba, departamento de Carazo, y llegó a Costa Rica en el año 2000 en busca de nuevas oportunidades. Sin embargo, lo hizo por vías irregulares y sin documento de identidad nicaragüense.

“La Teca es un precario. Pero aquí estamos viviendo. Aquí hay muchos nicaragüenses, pero también hay costarricenses. Muchos viven en la precariedad; tienen que estar moviéndose de lugar porque su casita se les inunda, ya que todo esto es una laguna”, dijo Quintanilla, quien también relató que en la cocina de su casa brota agua del suelo en días en que llueve mucho.

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Cuando llegó a Costa Rica consiguió empleo en un bar y trabajaba lavando y planchando ropa, cocinando, cuidando adultos mayores “y haciendo otros oficios para salir adelante”.

“Ser migrante en Costa Rica no ha sido fácil, pero también he encontrado personas buenas que me han tendido la mano. Aquí, los nicaragüenses somos trabajadores y hacemos lo que podemos para salir adelante, aunque a veces se nos critique injustamente”, dijo Quintanilla.

Ana Quintanilla, nicaragüense habitante de La Teca. Foto: LA PRENSA/Oscar Navarrete.

En 2013 llegó a La Teca y asegura que el terreno fue donado por “un señor extranjero con mucho dinero, quien regaló tierras a familias nicaragüenses y costarricenses”.

“Sin embargo, los proyectos de vivienda en la zona han enfrentado muchos problemas. El terreno fue donado al municipio, pero parte de las tierras fueron vendidas ilegalmente. Nos prometieron casitas, pero hasta ahora solo han construido cinco, dejando el proyecto abandonado”, relató a LA PRENSA.

Los habitantes de Barrio Irvin cuentan con una escuela técnica, servicios de energía eléctrica y agua. Según Quintanilla, los habitantes, entre los que también hay costarricenses, pagan energía eléctrica, pero no el servicio de agua potable debido a la falta de medidor.

“Estamos pegados”, puntualizó.

Quintanilla siembra árboles frutales en el patio de su casa. LA PRENSA/Oscar Navarrete

Incertidumbre por proyectos en Guanacaste

Aracelly Gómez tiene 42 años y llegó a Costa Rica en 2002 como parte de una decisión familiar. Inicialmente trabajó en San José, la capital de Costa Rica, pero llegó a La Cruz en 2013 con la idea de obtener un terreno de los donados a la municipalidad.

Antes de la época lluviosa de 2024, su casa estaba a 100 metros de donde está actualmente debido a que tuvo que moverse por una inundación.

“Todos estos terrenos, cuando llueve, se vuelven una laguna”, relata Gómez.

Aun así, está convencida de que recibirá uno de los títulos de propiedad que entregaría la municipalidad de La Cruz.

Aracelly Gómez, nicaraguense habitante de La Teca. Foto: Oscar Navarrete / LA PRENSA.

Proyecto en Guanacaste no avanza por invasión, asegura alcalde

El contraste entre las tres calles que atraviesan La Teca y las que se encuentran en el resto del Barrio Irvin es notable. Mientras las calles pavimentadas cuentan con viviendas de concreto y ciertas comodidades, en La Teca algunos pobladores lidian en su día a día con las aguas negras que atraviesan la zona.

El alcalde de la municipalidad de La Cruz, Luis Alonso Alán Corea, dijo a LA PRENSA que el proyecto surgió luego de que la comuna solicitó a Irvin Wilhite, un ciudadano estadounidense, que donara unos terrenos en los que se construirían viviendas. Sin embargo, el proyecto original se vio interrumpido debido a que varias familias se asentaron en el terreno; algunas de estas provenían de otras provincias de Costa Rica y no de Guanacaste, por lo que no se encontraban en las listas preliminares de familias que resultarían beneficiadas con el proyecto.

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“Lamentablemente, antes de completar los estudios e infraestructura necesarios, el terreno fue invadido, lo que desorganizó el plan inicial. Desde entonces, hemos trabajado para retomar el proyecto. Logramos declarar las calles públicas y transferir avances al desarrollador. Sin embargo, hay desafíos importantes, como desalojos, permisos y el costo elevado de infraestructura, que incluye calles, alcantarillado y una planta de tratamiento”, dijo Alán.

Sin embargo, los pobladores aseguran que Irvin Wilhite donó los terrenos para que los ocuparan personas que no tenían vivienda y que el desarrollador nunca avanzó en las obras.

Luis Alonso Alán Corea, alcalde de La Cruz, Guanacaste. Foto: Oscar Navarrete / LA PRENSA.

Permanencia de familias en La Teca es incierta

Algunos pobladores de este precario, como Quintanilla, están claros de que es posible que no se les conceda su propiedad y su vivienda.

“Por mi parte, estoy ahorrando, porque si no logro obtener mi casa aquí, tendré que regresar a Nicaragua. No pierdo la esperanza de mejorar mi situación y sigo trabajando duro por un futuro mejor”, señaló Quintanilla.

Alán, por su parte, refirió además que el proyecto no solamente beneficiaría a migrantes nicaragüenses, sino también a costarricenses que no tienen vivienda. Además, señaló que las familias deben cumplir con criterios específicos, como no haber recibido previamente un bono de vivienda, no poseer propiedades y contar con documentación en regla.

Una familia reconstruye su vivienda en La Teca después de las fuertes lluvias de 2024. Foto: LA PRENSA/Oscar Navarrete.

Mantienen las tradiciones, a pesar de estar lejos de su tierra

Antonio Delgado tiene 74 años. Llegó a Costa Rica en 2014, donde reside desde entonces. Todos los días se levanta a las 5:00 de la mañana, prepara su café y se dedica a sus labores de agricultura y ganadería. A pocos kilómetros de La Teca, Delgado alquila un terreno para sembrar y vender parte de su producción.

Por las tardes, se sienta al frente de su casa, donde entona canciones acompañado de su guitarra.

“Siempre mantengo mis costumbres. Por ejemplo, mi música, las Purísimas, las celebraciones del 24 de diciembre. Aquí no se celebra mucho eso, pero trato de no perder la esencia de Nicaragua”, relató.

Antonio Delgado, de 74 años, se sienta todas las tardes al frente de su vivienda a tocar guitarra. LA PRENSA/Oscar Navarrete

Quintanilla también asegura que, pese a encontrarse fuera de su país, conserva sus tradiciones.

“A pesar de estar en Costa Rica, conservo muchas costumbres nicaragüenses. En Semana Santa preparo nacatamales y miel de papaya, aunque adaptamos las recetas según lo que podemos conseguir. Mi hijo, que ya es bachiller, combina lo mejor de ambas culturas, pero tiene claro que no quiere regresar a Nicaragua; prefiere quedarse aquí, donde siente que tiene más oportunidades”, relató.

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Migración histórica en La Cruz

El municipio de La Cruz, ubicado en la frontera norte de Costa Rica, es un territorio marcado por una dinámica migratoria constante que define su identidad. A lo largo de los casi 70 kilómetros de frontera terrestre y marítima con Nicaragua, existe una histórica interacción entre comunidades de ambos países.

“La migración en esta región es parte de la naturaleza misma de los municipios fronterizos. Hay una relación histórica en ambos sentidos debido a razones económicas, familiares y sociales”, explicó Alán, quien subrayó que esta realidad transfronteriza genera tanto desafíos como oportunidades.

Parque central de La Cruz, Guanacaste. LA PRENSA/Oscar Navarrete

Según Alán, la migración nicaragüense ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de La Cruz, pues muchas de las familias locales tienen raíces en estas olas migratorias. Sin embargo, el municipio enfrenta serias dificultades relacionadas con el acceso limitado a recursos básicos.

“Hay mucha pobreza, hay condiciones que no están tan bien. Por lo general, los municipios fronterizos de cualquier país están siempre alejados de las zonas de mayor desarrollo, del centro del país, de las áreas metropolitanas”, dijo Alán.

A pesar de los desafíos, Alán señala que La Cruz mantiene una economía que depende de sectores como la agricultura, la ganadería y el turismo, los cuales demandan mano de obra, frecuentemente nicaragüense.

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