Los maestros en Nicaragua sufren más presión en los centros de educación estatal. Foto: LA PRENSA.

Dictadura usará la enseñanza de la historia para imponer su narrativa oficial

Especialistas advierten que, en lugar de fomentar el pensamiento crítico, el régimen utiliza la educación como herramienta de manipulación histórica

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La dictadura Ortega-Murillo puso en marcha la segunda fase de su Estrategia Nacional de Educación “Bendiciones y Victorias”, iniciando la capacitación de docentes de todos los niveles en el “Programa de Formación Permanente en Historia e Identidad Nacional”, según informaron medios oficialistas el miércoles 22 de enero.

En el auditorio Fernando Gordillo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), las autoridades académicas afirmaron que el objetivo del programa es “impulsar la transformación evolutiva de la educación en todos sus niveles para afianzar la calidad”. Según el régimen, estas capacitaciones incluyen a maestros de universidades, escuelas y centros tecnológicos.

La titular del Ministerio de Educación (Mined), Mendy Aráuz, explicó que el programa se enfocará en “saberes y prácticas ancestrales como un esfuerzo para preservar en la memoria colectiva de las nuevas generaciones los hitos de la historia nicaragüense”.

El punto 19 del eje cinco de la estrategia nacional establece que se promoverá el estudio de la historia como asignatura fundamental en primaria, secundaria, educación técnica y universitaria. Además, el punto 21 menciona que se fomentarán espacios de diálogo y aprendizaje sobre “la historia de lucha en Nicaragua”.

Hermetismo en los programas educativos

El investigador en temas de educación, Alexander Reyes, señaló que el régimen Ortega-Murillo no brinda información suficiente a la opinión pública para analizar el contenido curricular de la nueva asignatura. Advirtió que “lo peligroso” es la narrativa que se utilice al impartir esta materia y al capacitar a los docentes.

“El riesgo aumenta al saber que esta asignatura será transversal y se implementará en todo el sistema educativo nicaragüense: educación técnica, básica, media y universitaria. En lugar de descentralizar la narrativa, se busca uniformarla y fortalecer el control ideológico”, afirmó Reyes, quien destacó que esta estrategia profundiza la instrumentalización de la educación.

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Por su parte, Elthon Rivera Cruz, presidente de la Iniciativa Puentes por los Estudiantes de Nicaragua (IPEN), cuestionó el hermetismo del régimen en torno a la nueva estrategia educativa y la falta de transparencia en el diseño curricular.

“Es curioso que un programa que, según el gobierno, será tan positivo no se ponga en manos de la ciudadanía para su análisis y fiscalización. Parece más una orden impuesta que un esfuerzo educativo transparente”, expresó Rivera.

Una asignatura positiva solo en contextos democráticos

Reyes destacó que la asignatura de Historia e Identidad Nacional podría ser beneficiosa en contextos democráticos, pero en Nicaragua, bajo el régimen actual, se utiliza como herramienta para imponer su narrativa oficial.

“Hablar de historia e identidad nacional puede ser positivo, pero también riesgoso si la narrativa busca exaltar a Daniel Ortega y Rosario Murillo, o promover una versión revolucionaria de los hechos que sirva para instrumentalizar la educación. Este enfoque deteriora la calidad educativa y las capacidades críticas de los estudiantes, fomentando un pensamiento subordinado al discurso oficial”, explicó Reyes.

Rivera añadió que, a su juicio, la estrategia es un intento más amplio del régimen por borrar la memoria histórica real y transmitir una versión manipulada de los eventos a las nuevas generaciones.

“Mientras quienes vivieron los hechos recientes no olvidarán fácilmente, el régimen busca influir en las nuevas generaciones, privándolas de un conocimiento real de los eventos que han marcado al país”, indicó Rivera.

Elthon Rivera
Elthon Rivera, presidente de IPEN.

Estrategia tiene 26 ejes

En julio de 2024, el régimen Ortega-Murillo realizó el Congreso de Educación “Bendiciones y Victorias”, donde presentaron los resultados de la supuesta consulta de la Estrategia Nacional de Educación 2024-2026. En dicho congreso se anunció la incorporación de la asignatura de Historia en todos los niveles educativos, incluidas las universidades.

La estrategia contempla 16 ejes y 73 líneas de acción, aunque no se especifica el procedimiento para implementar cada una de ellas. El eje cinco, “Historia e Identidad Nacional”, señala que se fomentará el conocimiento, aprendizaje y apropiación “de nuestra historia de lucha y la de pueblos hermanos, aportando sentido de pertenencia, identidad nacional, orgullo patrio y defensa del patrimonio histórico y cultural”.

Sin embargo, esta estrategia también implica retrocesos en la evaluación educativa. Según el documento oficial, se implementará un sistema de evaluación “cualitativo”. Un docente consultado bajo condición de anonimato señaló que este sistema institucionaliza la política de aprobar a todos los estudiantes, aunque no cumplan con los conocimientos mínimos requeridos.

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