En 2024, al menos 52 periodistas abandonaron el oficio, según el informe “Prensa Independiente Nicaragua 2024: Resiliencia y Valentía ante la Represión Estatal”, presentado por Guillermo Medrano en representación de la Fundación por la Libertad de Expresión y la Democracia (FLED). Medrano explicó que esta tendencia responde a múltiples factores: “La falta de empleo, los salarios precarios, la peligrosidad inherente al periodismo y el cierre de medios han obligado a muchos profesionales a buscar otras formas de subsistencia”.
El abandono de la profesión incluye tanto a quienes permanecen en el país como a los que se han visto forzados al exilio. Muchos periodistas han optado por actividades económicas más seguras, priorizando el bienestar y la estabilidad de sus familias.
“Recibimos testimonios desgarradores de periodistas que, tras años de dedicación al oficio, se han visto obligados a abandonar la profesión por miedo, agotamiento y la imposibilidad de trabajar en condiciones dignas”, detalló Medrano.
“La prensa independiente en Nicaragua ha demostrado una resistencia inquebrantable. A pesar de los intentos del régimen por silenciarla, el coraje y la valentía de los periodistas siguen siendo un faro de esperanza”, concluyó Medrano.

Un subregistro que refleja la autocensura
FLED documentó 81 casos de violaciones a la libertad de prensa, un número que podría parecer menor en comparación con los 86 casos reportados en 2023, pero que en realidad refleja un aumento preocupante en la autocensura. Según Medrano, muchos periodistas optan por no denunciar agresiones, temiendo represalias personales y profesionales. Incluso bajo anonimato, el miedo a las consecuencias limita conocer la realidad de los ataques.
Entre los casos documentados, 57 correspondieron a personas naturales, principalmente periodistas y trabajadores de medios, mientras que 24 fueron dirigidos contra entidades jurídicas, como medios de comunicación u organizaciones gremiales.
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Los patrones más comunes fueron: Discurso estigmatizante: campañas de desprestigio promovidas por actores estatales. Agresiones físicas y verbales: intimidación y violencia directa hacia periodistas; uso abusivo del poder estatal, negación de ingresos al país, confiscación de bienes y criminalización de la labor periodística.
“El aumento de la autocensura es preocupante, porque refleja el nivel de miedo que el régimen ha sembrado en el gremio periodístico”, señaló Medrano.
Zonas sin periodismo independiente
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es el crecimiento de las zonas sin cobertura periodística independiente. En 2024, cinco nuevos departamentos —Granada, Madriz, Nueva Segovia, León y Río San Juan— quedaron sin periodistas independientes, elevando a 10 las regiones controladas exclusivamente por medios oficialistas.
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“El Gobierno ha logrado suprimir la libertad de prensa en amplias zonas del país, dejando a las audiencias sin acceso a información veraz y plural,” denunció Medrano.
No obstante, aseveró que a pesar de que los medios oficialistas dominan el 59 % del espacio informativo, su capacidad de atraer audiencias sigue siendo limitada.
“La credibilidad de los medios independientes, incluso en el exilio, es su mayor fortaleza. A pesar de los ataques, las audiencias confían en ellos como fuentes confiables de información”, agregó.