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El trabajo de décadas del periodista y empresario Henry Briceño y su familia, todos originarios de San Rafael del Sur, en Managua, fue arrebatado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en una sola noche. Con firmeza para defender lo que tanto le ha costado, Briceño afirma que denunciará ante las instancias que sean necesarias porque “nos han dejado en la calle”.
“Ya lo único que tenemos que perder es la vida”, resaltó Briceño tras el robo de cuatro de sus propiedades, que con mucho sacrificio trabajó y heredó en vida, desde 2012, a sus hijos y esposa.
El comunicador y crítico del gobierno sandinista tiene 75 años de edad y desde Costa Rica, donde el régimen lo desterró en medio de la noche del 24 de noviembre del año pasado, resalta que su patrimonio, que le fue robado por el dictador Daniel Ortega y Rosario Murillo, costó demasiado de su vida y la de su esposa, Martha Rosa Jara Muñoz, y calculan que asciende a al menos 1,116,000 dólares.
Explicó que la dictadura de Ortega y Murillo, tras desterrarlo junto con su familia, la primera propiedad que tomó por la fuerza de las armas fue la residencia en la que habitaba, que está valorada en 152,000 dólares.

La propiedad en que se encuentra la residencia de Briceño, de donde la Policía de la dictadura lo sacó por la fuerza de las armas, mide dos manzanas de terreno y está ubicada en el kilómetro 49 de la carretera a Masachapa, en San Rafael del Sur, y ahí funcionaban también los negocios Campestre El Vivero y Cabañas El Vivero, valorados en 121,000 dólares y 256,000 dólares, respectivamente.
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También fueron tomados por la Policía los negocios Autohotel La Loma de San Rafael del Sur, ubicado de La Llansa 300 metros al norte, de una inversión estimada en 248,000 dólares, y el Hostal El Central, ubicado frente al Cementerio Municipal de San Rafael del Sur, valorado en unos 196,000 dólares.

En esas tres propiedades, explicó Briceño, hasta este 5 de enero —según lo que le informan pobladores de San Rafael del Sur— están tomadas por la Policía y todavía no hay señales de que estén intentando montar algo sobre lo robado, tal como ya ocurrió con una cuarta propiedad.
Filial de Cruz Blanca montada sobre propiedad robada
Briceño explicó que esa cuarta propiedad es una casa que alquilaban en el sector de Las Palmas, exactamente a dos cuadras del Parque Central, donde el régimen, el 2 de enero pasado, montó una filial de la Cruz Blanca.
“Esa casa la teníamos alquilada a una persona muy seria de la zona y la sacaron a punta de fusil, era un inquilino y lo desalojaron. Llegaron varias patrullas y le notificaron que la casa estaba confiscada y le exigieron que la desocupara de inmediato, lo sacaron con una criatura recién nacida”, denunció Briceño.
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Además, resaltó que esa propiedad —que fue tomada por la Policía el 25 de noviembre del año pasado— está a nombre de uno de sus hijos y está valorada en 128,000 dólares.

En las pérdidas que cuantifica por el robo de sus bienes muebles e inmuebles, Briceño agrega más de 21,000 plantas, sembradas en toda la propiedad de dos manzanas de terreno, que están valoradas, calcula, en al menos 16,000 dólares.
Alcalde pidió “inventario” de las propiedades de Briceño
Briceño conoció, por información de una fuente de la Alcaldía de San Rafael del Sur, que el robo de sus propiedades se fraguó hace varios meses, luego que el alcalde de ese municipio, Noel Cerda Méndez, pidió —en una reunión— «un inventario de todas las propiedades» que estaban a nombre de él o de su familia.
«Ya venían fraguando este golpe antes de mi destierro. Transcurrieron solo 30 días para montar la Cruz Blanca, eso significa que ya sabían, y eso no es Daniel y la Rosario, eso es el alcalde y secretario político, que informó de esas propiedades, recomendó, pidió la orden y orquestó la toma», apuntó Briceño.

El crítico del régimen orteguista resaltó que tras el destierro y asalto a mano armada que le impuso el régimen le llama la atención que «no han usado ninguna figura de confiscación para justificar la confiscación, solo llegaron armados, nos sacaron a la fuerza y nos fueron a tirar a la frontera con Costa Rica».
«Hasta el día de hoy no hay un pronunciamiento de la Policía y del Gobierno que diga que mi persona, mi familia, han sido desterradas por tales y tales delitos, que no existen, pero que pueden inventar. Me sacaron de mi residencia, me desterraron, ocuparon mis propiedades y ahora le están dando un uso, entonces, solo puedo decir que es un asalto a mano armada, porque ni siquiera han intentado justificar esta confiscación de facto de todas las propiedades», denunció Briceño.
Además, valoró que la comunidad internacional debe estar atenta a lo que ocurre en Nicaragua, sobre todo los inversionistas nacionales y extranjeros, cuestionando «¿cómo queda la gente que está invirtiendo en San Rafael del Sur?, ¿cómo quedan los connacionales? porque ahora resulta que si a ellos les gusta una propiedad, la recomiendan, destierran a quien quieren, ocupan las propiedades y hacen lo que quieren con sus políticas populistas».
El empresario Briceño remarcó que está en proceso de denunciar el «asalto a mano armada» que sufrió junto a su familia por orden del régimen sandinista, y no descarta en un futuro recuperar todo de lo que fue despojado.