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Ayer 5 de enero se cumplieron dos años desde que el presidente Joe Biden amplió el beneficio del parole humanitario a los nicaragüenses. Según las estadísticas más recientes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) hasta noviembre de 2024, al menos 93,080 ciudadanos de Nicaragua entraron regularmente a Estados Unidos; y a partir de los próximos días, los primeros que viajaron y no solicitaron un ajuste de su estatus migratorio deben salir.
Este plazo se vence mientras Donald Trump, que asumirá la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero, amenaza con deportar a millones de migrantes indocumentados. Por lo que quedarse una vez que el plazo del parole se venza, además de los riesgos que implicar la permanencia de forma irregular, puede convertirlos en presas fáciles para la deportación. Esto sin mencionar los problemas legales que le pueden ocasionar a la persona que les sirvió de patrocinador.
En octubre de 2024 el gobierno demócrata de Biden anunció que el plazo del programa no recibirá una extensión. Por tanto, quienes llegaron al país norteamericano a partir de enero de 2023 y no tramitaron el cambio de estatus, deben salir de Estados Unidos en las próximas semanas. Pero los que entraron en noviembre de 2024, tendrán el estatus vigente hasta noviembre de 2026.
Tomar medidas
Los más de 90 mil nicaragüenses que recibieron el parole, engrosaron las estadísticas migratorias de Nicaragua que enfrenta el éxodo más grande de su historia. Según organismos de derechos humanos, desde 2018 cuando inició la crisis sociopolítica que persiste, más de 800 mil nicaragüenses salieron del país. Unos para huir de la represión y otros a buscar las oportunidades laborales que el país no ofrece. Y con las remesas que envían, los migrantes se convirtieron en una de las principales fuentes de captación de divisas.
Entre enero y noviembre 2024, el acumulado de remesas enviadas desde el exterior totalizó 4,758 millones de dólares, monto que supera en 98.6 millones el total captado durante todo el 2023.
Maureen Meyer, especialista en migración y vicepresidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), dijo a LA PRENSA que es crucial que quienes ingresaron bajo este programa y desean permanecer en Estados Unidos, busquen formas legales para hacerlo.
Por su parte, el activista y especialista en leyes migratorias Rommel López explicó que las personas a las que aún no se les vence el plazo del parole, deben buscar asesoría legal a la brevedad posible. “El tiempo para cambiar su estatus depende de su situación particular y del programa al que desean acogerse. Es recomendable actuar con rapidez y buscar asesoría legal”, indicó López.

¿Qué opciones hay después del parole?
Algunas opciones que los especialistas recomiendan son solicitar asilo, y en el caso particular de los venezolanos y haitianos, cambiar su estatus al de Protección Temporal (TPS). Mientras que los cubanos pueden acogerse a procesos especiales para ajustar su estatus e incluso solicitar la residencia permanente tras un año de permanencia en el país.
Aunque los nicaragüenses son los que tienen menos opciones para cambiar su estatus migratorio, deben buscar asesoría legal para iniciar sus trámites lo más pronto posible. Las opciones que pueden considerar son:
Solicitar asilo: Si enfrentan un temor fundado de persecución al regresar a Nicaragua, todavía pueden presentar una solicitud de asilo, siempre y cuando estén dentro del plazo de menos de un año desde su llegada o demostrar circunstancias excepcionales.
Cambiar a otro estatus migratorio: Si cumplen con los requisitos, podrían explorar opciones como una visa de trabajo, visa de estudiante o incluso una petición familiar si tienen un familiar que pueda patrocinarlos.
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¿Qué pasa si se queda con el parole vencido?
Quedarse de forma irregular tras la expiración del plazo del parole implica riesgos significativos, especialmente con la advertencia del presidente electo Trump que amenaza con realizar deportaciones masivas de migrantes irregulares. Esto a criterio de Meyer, genera incertidumbre sobre cómo responderá Nicaragua a la recepción de deportados.
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Meyer explicó que además del riesgo inminente de deportación, los beneficiarios del parole con plazo vencido, enfrentarán limitaciones laborales. “No podrán renovar su permiso de trabajo, lo que limita su capacidad para encontrar empleo legal y los expone a la explotación laboral”, advirtió.
También indicó que esta decisión impactará en futuros trámites migratorios, puesto que permanecer de forma irregular en Estados Unidos, puede generar antecedentes que dificulten o imposibiliten obtener un estatus legal en el futuro, a la vez que se enfrentarán a la falta de acceso a servicios y a una incertidumbre constante.
Valorar cada caso
Por su parte, Harold Rocha, abogado y académico de derecho internacional, presidente del Fondo Nicaragüense-Estadounidense de Defensa Legal y Educación, dijo a LA PRENSA que es importante que junto con la asesoría migratoria, cada beneficiario evalúe a fondo su caso, los plazos de vencimiento de su estancia y las alternativas a las que puede aplicar en caso de permanecer en Estados Unidos.
“Los dos años autorizados dan tiempo, si se desea continuar en el país, para buscar otras vías legales para lograrlo. Si hay circunstancias excepcionales que impidieron presentar la solicitud dentro de ese plazo, en ciertas ocasiones es posible pedir una dispensa para presentarla de forma extemporánea, pero siempre conviene asesorarse bien con especialistas calificados y debidamente autorizados”, explicó Rocha.
Por su parte, Meyer recordó que «todo el mundo tiene derecho a buscar asilo en Estados Unidos y a seguir con trámites legales, pero contar con asesoría adecuada es clave para tomar decisiones informadas sobre las opciones disponibles”.

Un programa con ventajas y desventajas
El programa del parole nació en noviembre de 2022 para beneficiar exclusivamente a los venezolanos, entre ese mes y noviembre de 2024 le otorgaron ese beneficio a 117,320 ciudadanos de ese país. Los reportes estadísticos más recientes detallan que desde enero de 2023 -cuando se extendió a tres países más- hasta noviembre de 2024, la CBP aprobó el parole humanitario a 96,270 nicaragüenses, pero sólo 93,080 habían entrado a Estados Unidos. También recibieron el parole 110,240 cubanos y 211,040 haitianos.
Las 534,870 personas de cuatro nacionalidades que recibieron el parole entre noviembre de 2022 y noviembre de 2024, pueden entrar y tabajar legalmente a Estados Unidos durante dos años, plazo que a criterio de los especialistas es suficiente para explorar opciones y cambiar a otro estatus migratorio que les permitiera ampliar su permanencia en ese país.
Sin embargo, Meyer señala que una de las desventajas del programa fue que muchas personas no pudieron optar a este beneficio porque no tenían manera de cumplir el requisito de tener un patrocinador económico en Estados Unidos o contar con la documentación necesaria, por lo que considera que esto limitó el alcance del programa.
“Aunque una vez en Estados Unidos las personas podían solicitar asilo, el programa en sí mismo no diferenciaba entre quienes necesitaban protección urgente y quienes simplemente cumplían con los requisitos establecidos”, indicó Meyer.
Mientras miles de nicaragüenses enfrentan la incertidumbre migratoria, expertos insisten en la necesidad de actuar rápidamente para evitar caer en la irregularidad. Además, los especialistas consideran que el parole humanitario fue un salvavidas temporal, y que el futuro de los beneficiarios con este estatus vigente, depende de decisiones políticas que aún están por definirse.