Entre el fuego y la fascinación: una mirada crítica a “Cien años de soledad” de Netflix

“Cien años de soledad”, la serie latinoamericana de Netflix más importante de este año, es sin duda un formidable intento artístico para llevar a la pantalla una de las novelas representativas de Latinoamérica. Y si bien hay elementos notables, no logra reproducir toda la magia y la esencia de la obra.

Debo reconocer que este es un balance muy difícil de hacer y es fácil caer en la injusticia o en la indebida indulgencia. Tanto la crítica como el público están divididos y hay tanto elogios como cuestionamientos. Vayamos por partes.

El coronel Aureliano Buendía es conducido al lugar de su fusilamiento. «Frente al pelotón, habrá de recordar la tarde de aquel día lejano en que su padre lo llevó a conocer el hielo».  CORTESÍA NETFLIX/PABLO ARELLANO

Las actuaciones y los actores. Me parece injusto decir que las actuaciones han sido deslucidas, sin fuerza ni brillo. Creo que han sido buenas, aceptables en general. Sin duda, unas mejores que otras.

Para mí, la mejor actuación en la primera temporada de la serie es de la actriz colombiana Marleyda Soto. Hace el papel de Úrsula Iguarán adulta (la esposa de José Arcadio Buendía, el fundador del mítico pueblo de Macondo).

Soto logra construir a una Úrsula que es la gran matrona por excelencia, una mujer con gran sentido práctico, con los pies en la tierra, con agallas, que protege a su familia y amigos y que es el pilar fundamental de su casa y a la que las circunstancias tornan en la figura más respetada del pueblo, pese a su soledad resultante de la locura de su marido.

Las escenas de Úrsula al lado de su esposo loco —sumido en su propio mundo y que solo profiere latinajos incomprensibles— atado al castaño que domina el patio de la casa; o cuando le da una buena tunda a su nieto bastardo Arcadio, convertido en un despótico y esperpéntico tiranuelo local vestido como un pequeño Napoleón tropical, para evitar el fusilamiento de su consuegro Apolinar Moscote; son escenas de enorme intensidad y excelencia dramáticas. ¡Actuación magnífica!

También creo que Claudio Cataño logra crear ese coronel Aureliano Buendía —sí, ese que recuerda el día en que su padre lo llevó a conocer el hielo cuando está frente al pelotón de fusilamiento—, un personaje que encarna al típico caudillo autoritario y belicista del siglo XIX, de la posindependencia latinoamericana. Ese momento previo al fusilamiento (que no llega a suceder) es otro plato de buena actuación.

¿Qué más? La interpretación de la joven promesa Cristal Aparicio como Remedios Moscote —infantil, dulce y bondadosa— es asimismo destacada.

Y el gitano Melquíades que se hace amigo del patriarca José Arcadio, ha gustado a muchos en el público. Lo interpreta el español de origen gitano Moreno Borja.

Una parte de los actores son naturales, sin experiencia previa en roles profesionales. También destacan los niños actores.

Cinematografía, guion, dirección

Es notable y admirable el esfuerzo de apegarse al texto original de la novela hasta donde fue posible.

Úrsula Iguarán (Marleyda Soto) es la gran matrona de Macondo. Aquí aparece junto a su marido José Arcadio Buendía (Diego Vásquez), quien permanece atado a un gran castaño tras volverse loco.  FOTO CORTESÍA NETFLIX

Debe admitirse que llevar al cine o a la televisión el relato de un libro tan rico, complejo y desconcertante como Cien años de soledad es lanzarse a una empresa cercana a lo imposible. No es una novela histórica. ¡Esto es el realismo mágico, donde se borran las fronteras entre lo real y lo imaginario!

El universo literario creado por el gran Premio Nobel y macondino mayor, Gabriel García Márquez, es único e irrepetible. No podemos experimentar las emociones de la lectura y la imaginación del mismo modo que vemos una película. Y los invito a tener presente este detalle tan importante al ver la serie.

Gabo se oponía a películas de sus obras

El cine es un arte con otra forma narrativa, con sus propias reglas expresivas y lenguaje. Es por ello que Gabo siempre se opuso a las versiones cinematográficas de sus libros. Algunos intentos como El amor en los tiempos del cólera (2007) o El coronel no tiene quien le escriba fueron infructuosos.

La voz del narrador en off ha sido blanco de críticas como aburrida y deslucida, un señalamiento certero.

Por otro lado, la serie encanta con sus fantásticos paisajes y la belleza visual. La cinematografía y la edición visual son puntos a favor de la serie, con su juego de colores, luces y tonos oscuros.

Otras críticas

Algunos críticos en Colombia han señalado que el acento de muchos personajes no es verdaderamente caribeño.

Y hay quienes cuestionan que por qué no se rodó en Aracata, el pueblo de Gabo que sirve de modelo para el Macondo literario.

Los directores y el elenco

La dirección estuvo a cargo de dos cineastas: el argentino Alex García López y la colombiana Laura Mora.

Mi sugerencia: véanla

Para finalizar, diré a nuestros seguidores que los invito a disfrutar de esta serie a la que doy 4 estrellas de 5. Así podrán formar su propia opinión.

Pero recuerden:  la versión televisiva no puede ser igual al libro. No es posible experimentar la historia del mismo modo en la pantalla.

Y en parte, recuerden que esto es quizás culpa de la enrevesada historia del clan Buendía porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tendrán otra oportunidad en la tierra.

El autor es exeditor de La Prensa y un empedernido cinéfilo.

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