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El mandatario chileno, Gabriel Boric, afirmó que el régimen Ortega-Murillo se consolida legalmente como una dictadura y se aleja de la «promesa y esperanza sandinista».
«No olvidemos a Nicaragua y su tragedia. El régimen de Ortega y Murillo se consolida ‘legalmente’ como una dictadura silenciando, expatriando y reprimiendo cualquier oposición», dijo Boric en su cuenta en X, en respuesta a la publicación de un editorial del diario El País de España.
Boric añadió que la dictadura actúa «tan tan lejos de la promesa y esperanza sandinista. Hoy son más Somoza que otra cosa».
El mandatario chileno ha criticado abiertamente al régimen de Nicaragua. El 13 de septiembre de 2023, Boric tildó de dictador a Ortega, luego que este arremetiera contra los Carabineros de Chile, una institución policial que integra las Fuerzas de Orden y Seguridad.
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“Me gustaría hacer un breve comentario. El dictador Ortega insultó a la institución de Carabineros de Chile. Quiero que sepan los Carabineros que instruí inmediatamente a nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, que presentara una nota de protesta diplomática como corresponde en estas instancias. La reputación de nuestras instituciones se defiende nacional e internacionalmente”, aseguró Boric.
El editorial de El País
En su editorial publicado este 30 de diciembre, El País señala que el régimen Ortega-Murillo acelera su deriva autoritaria en Nicaragua, sumado a que en enero, los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo cumplirán 18 años en el poder.
«Se trata de la consagración de una dictadura en toda regla, que ya venía ejerciendo en la práctica un dominio omnímodo en cada espacio de la vida pública. La oposición ha sido aniquilada y el país centroamericano es, de facto, un sistema de partido único. Y a eso se añade la despiadada represión de todas las voces críticas, dentro y fuera del país», señala El País.
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El editorial califica de «estratagema» la liberación a cuentagotas de presos políticos, como una forma de lograr un «balón de oxígeno» ante la presión internacional.
«Con estas premisas, el panorama que tienen ante sí los nicaragüenses es más desolador que nunca. No solo no existen cauces legales para expresar el descontento —la violencia policial reprime todo conato de protesta, y Ortega llegó a prohibir incluso las manifestaciones de carácter religioso—, sino que la pareja presidencial ha rechazado cualquier intento de mediación al considerarlo una injerencia extranjera», señala.
El editorial concluye señalando que los Ortega-Murillo solamente tienen la opción de abrir una transición democrática. De lo contrario, serán recordados como «dignos sucesores del dictador Anastasio Somoza».