Los mandatarios participantes de la XIV Cumbre del Alba, el pasado 14 de diciembre. Foto tomada de Internet

Qué pasó con el Alba, el fallido proyecto chavista, secundado por Ortega

Los regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela siguen aparentando que este proyecto sigue vigente como lo reiteraron en la última cumbre realizada en Caracas.

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Desde hace diez años, diversos análisis aseguran que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) es un proyecto que fracasó en su intento de ser una alternativa a la hegemonía de Estados Unidos y a la propuesta de crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

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Sin embargo, los regímenes de Nicaragua, Cuba y Venezuela siguen aparentando que este proyecto está vigente como lo reiteraron el pasado 14 de diciembre en Caracas, Venezuela, donde se reunieron para celebrar la XIV Cumbre de la Alba, a la que asistió el dictador Daniel Ortega y los otros mandatarios que integran ese espacio.

La Alba y su añadido TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos) fue creada en 2004 por los entonces presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez. Actualmente cuenta con diez miembros, entre estos también Nicaragua, Bolivia, Granada, San Cristóbal y Nieves y Santa Lucía. 

Fidel Castro y Hugo Chávez.

El dictador Daniel Ortega se benefició enormemente del Alba tras su regreso al poder en 2007. El fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, destinó millonarios recursos a sus aliados del Alba.

En julio de 2007, Ortega y Chávez anunciaron la creación de la empresa Alba de Nicaragua, financiada con fondos petroleros de Venezuela, para pagar infraestructura y proyectos sociales en Nicaragua. El primer gran proyecto de la llamada empresa Albanisa de Nicaragua fue una refinería de petróleo que nunca se hizo realidad, a pesar del ingreso de efectivo venezolano.

Hugo Chávez y Daniel Ortega celebran la colocación de la primera piedra del megaproyecto “El Supremo Sueño de Bolívar” que consistía en la construcción de una refinería y un complejo industrial. Al final solo se pudo construir una planta de almacenamiento. LA PRENSA/Archivo

En un informe de 2017 del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que Nicaragua recibió hasta 3,200 millones de dólares de Venezuela antes de que la economía del país sudamericano se derrumbara en los últimos años.

El propio banco central de Nicaragua ha dicho que la cifra llegó a los 5,000 millones de dólares. Sin embargo, tras la crisis de Venezuela el financiamiento venezolano se terminó.

¿Fin del Alba?

La Revista de Estudios Políticos publicó en 2018 un análisis denominado «¿Fin del proyecto alternativo ALBA? Una perspectiva política y económica», realizado por la investigadora Susanne Gratius, académica de la Universidad Autónoma de Madrid, y José Manuel Puentes, politólogo del Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

El estudio manifiesta que la Alba entró en una crisis después de la muerte de Hugo Chávez en 2013 y el fallecimiento de Fidel Castro tres años después.

«La desaparición de los máximos líderes en Cuba y Venezuela restó legitimidad a los regímenes autoritarios y aceleró un proceso de cambios: reformas en el caso de Cuba y un desenlace abierto en el caso venezolano».

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En medio de estas muertes surge el estallido social de Venezuela en 2014, que originaron una crisis en este país que prevalece hasta el día de hoy, limitando el financiamiento del proyecto comercial.

La sucesión de Raúl Castro en Cuba y el futuro del acercamiento entre La Habana y Washington, durante el segundo mandato de Barack Obama (2014-2017), hicieron que tambaleara aún más el proyecto comercial.

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Por su parte, Nicolás Maduro, reemplazo de Chávez, tomó el poder en un contexto crítico para Venezuela. Tras 11 años reteniendo la presidencia, Maduro se ha mostrado incapaz de enderezar la economía del país. Bajo el mandato de Maduro, Venezuela vive la mayor crisis humanitaria de la región, escasez de alimentos, falta del suministro eléctrico, lo que a la vez ha provocado la más numerosa emigración de América Latina. 

Declive «revolución bolivariana»

Ambos expertos valoran en el estudio que la sostenibilidad de la Alba dependía tanto de la continuidad del postchavismo y del postcastrismo como de la situación económica, en consecuencia, «el declive político, económico y social de la llamada «revolución bolivariana disminuyó el entusiasmo con la Alba en los dos países fundadores y en los socios posteriores».

«Con el presidente Nicolás Maduro muy debilitado y una crisis económica sin precedentes, hay pocos motivos para ser optimista en cuanto al seguimiento de la Alba y sus proyectos afines, que nacieron con una clara vocación antihegemónica y han sido fruto del auge ideológico de la revolución bolivariana, la resistencia de la revolución cubana y del boom petrolero. Ambos regímenes están en una difícil situación. (…) Las revoluciones bolivariana y cubana funcionan como espejos y su desaparición sería el final de la ALBA, que se sostiene por la ideología y los recursos para mantener el proyecto antihegemónico de soft balancing».

«Desde el inicio, la Alba fue una iniciativa gubernamental basada en el liderazgo del binomio Cuba-Venezuela, un Estado centralizado, dos economías con pocas posibilidades de integrarse y dos proyectos políticos que, aparte de su discurso antiimperialista, no tienen tanto en común. Sin instituciones propias con un margen de maniobra propio y un horizonte de largo plazo para implementar los proyectos, será muy difícil consolidar la Alba, que se asemeja más a una alianza ideológica entre países que a una iniciativa con un claro programa consensuado de cooperación interestatal. Su carácter gubernamental e ideológico hace que la ALBA sea especialmente vulnerable ante las agendas políticas de sus países miembros», valora el estudio.

Rusia y China

El analista político Eliseo Núñez Morales manifestó que no hay duda que el Alba es un proyecto «fracasado totalmente», integrado por países bajo graves crisis sociopolíticas y económicas.

Eliseo Nuñez Morales. LA PRENSA/Archivo

En el caso de Nicaragua, Núñez valoró que si bien goza de una macroeconomía estable, esto es resultado de las remesas y del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, pero no por alianza en el Alba.

Mientras que «las economías de Venezuela y Cuba son un total fracaso y definitivamente lo único que saben es extraer recursos naturales», expresó el analista político. 

Sin embargo, el actual contexto de cercanía de estos regímenes autoritarios y Rusia y China, podría cambiar el uso estratégico del Alba, según Nuñez.

«El tema ahora es potencialmente peligroso, porque pudiese ser que tanto Rusia como China quieran invertir dinero en Venezuela, para con el petróleo que extraigan por esa inversión comprar apoyo geopolítico en América Latina como el que compró Chávez a finales de los noventa y comienzos de los 2000 y complicarle la ecuación geopolítica a los Estados Unidos», valoró Nuñez.

Lo que es un hecho es que las cumbres de la Alba solo han quedado como un espacio político, donde sus miembros vociferan contra Estado Unidos y repiten el discurso del «nuevo del mundo multipolar».

El madurismo se resiste a dejarlo morir

Tras la última cumbre del Alba realizada en Caracas el pasado 14 de diciembre, su secretario ejecutivo Jorge Arreaza manifestó que el Alba ha entrado en un nuevo momento a 20 años de su fundación.

«La cumbre presidencial del 14 de diciembre en Caracas la ha elevado a un nivel geopolítico superior. No hay manera de detener el avance», dijo Arreaza, queriendo ignorar la grave crisis que vive su país y Cuba.

Jorge Arreaza, secretario ejecutivo del Alba. Foto tomada de El 19 Digital 

El secretario ejecutivo anunció que «los países miembros de la Alianza construyen la agenda estratégica ALBA 2030».

«El plan flexible y colectivo cuenta con iniciativas como Aagroalba, que buscará garantizar la soberanía alimentaria en la región. Es poner a disposición de la producción agrícola y pecuaria tierras en los países de la Alianza Bolivariana para que los países que no tienen suficiente cantidad de tierras o recursos puedan desarrollarlas», explicó Arreaza. 

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