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El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), Carlos Herrera, quien también funge como obispo de la Diócesis de Jinotega, cumplió este 21 de diciembre sus 76 años de vida, primer cumpleaños fuera de Nicaragua tras el destierro que le impuso la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en noviembre pasado.
El destierro de monseñor Herrera ocurrió después de que tildara de «sacrílego» al alcalde orteguista de Jinotega, Leonidas Centeno, por irrespetar una misa. La dictadura lo desterró a Guatemala el 13 de noviembre pasado.
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El obispo auxiliar, monseñor Silvio José Báez, felicitó a monseñor Herrera.
«¡Feliz cumpleaños, querido hermano, Mons. Carlos Enrique Herrera, obispo de Jinotega! Agradezco al Señor tu amistad, tu vida y tu ministerio pastoral. Que el Señor sea siempre tu luz y tu fortaleza y la Virgen María te cuide cada día con su amor maternal», escribió Báez.
Detención y destierro
Dos fuentes eclesiásticas, bajo la estricta condición de anonimato, confirmaron a LA PRENSA que el obispo fue secuestrado, después de haber participado en una reunión con los obispos de la CEN en Managua, y posteriormente fue desterrado hacia Guatemala.
«El obispo fue expulsado de Nicaragua hacia Guatemala, él andaba en una reunión en Managua con los obispos, no fue con el clero con su Diócesis como reportan», confirmó en ese momento la fuente.
Actualmente el obispo se encuentra en una residencia de la Orden de Frailes Menores en Guatemala.
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Las declaraciones de monseñor Herrera por las que fue desterrado se dieron durante la misa del pasado domingo 10 de noviembre, cuando las autoridades municipales de Jinotega pusieron música a alto volumen en las afueras del templo, interrumpiendo la celebración dominical.
«Pidamos al Señor perdón por nuestras faltas y también por aquellos que no respetan el culto, verdad, pidiéndole porque este es un sacrilegio que está cometiendo el alcalde y todas las autoridades municipales, y vayan a decírselo porque saben la hora de la misa», dijo el obispo al iniciar el rito católico.
Asimismo, regañó a la feligresía alegando que apoyaban esos eventos políticos debido a que al terminar la misa «los vamos a ver ahí». «Pidamos perdón por todos nosotros», finalizó el obispo antes de rezar el «Yo confieso».
Cuatro obispos en el exilio
Con el destierro del obispo Herrera la dictadura orteguista ha desterrado a tres obispos del país, como parte de la persecución y hostigamiento a la Iglesia católica.
Antes de él, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, y monseñor Isidoro del Carmen Mora Ortega, de la Diócesis de Siuna, fueron desterrados el pasado 13 de enero de 2024, después de haber sido excarcelados.
Cabe mencionar que en 2019, monseñor Báez, obispo auxiliar de Managua, tuvo que exiliarse tras recibir amenazas de muerte.

El destierro de monseñor Herrera deja a la CEN, con solo cinco obispos: el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua; monseñor Jorge Solórzano, de la Diócesis de Granada; Francisco José Tijerino Dávila, de Bluefields; Sócrates René Sándigo, de la Diócesis de León, y Marcial Humberto Guzmán Saballos, de la Diócesis de Juigalpa.
El obispo Herrera fue consagrado y asumió como obispo de Jinotega el 24 de junio de 2005.