La expulsión del obispo de la Diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera, por criticar al alcalde de esa ciudad, Leónidas Centeno, refleja que los ataques del régimen Ortega Murillo están lejos de cesar.
Con el destierro de Herrera, el régimen ha obligado a salir del país a cuatro obispos, tres de estos luego de haber sido encarcelados por la dictadura. Hasta esta publicación, la dictadura ha desterrado a 41 sacerdotes, cuatro obispos y cuatro seminaristas, según un conteo realizado por LA PRENSA.
Entre abril de 2018 y julio de 2024, al menos 245 religiosos ya no desarrollan su labor pastoral en Nicaragua debido a la represión del régimen Ortega Murillo contra la Iglesia católica, según narra la quinta entrega del informe Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?, presentado en septiembre por la abogada e investigadora Martha Patricia Molina.
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En el período total que sistematiza el informe se registraron 870 agresiones contra la Iglesia católica, 92 de estas en los primeros siete meses de 2024.
Destierro de monseñor Carlos Herrera
Es el caso más reciente. La expulsión de monseñor Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), ocurrió el 13 de noviembre, tres días después que el jerarca católico criticó al alcalde de Jinotega por colocar música a alto volumen durante las misas en las afueras del templo.
«La expulsión de monseñor Carlos Enrique Herrera no es ninguna sorpresa. Quizá lo impactante en esta ocasión es que se trate del presidente de la CEN. Esto forma parte de la escalada contra la Iglesia, que es la única institución fuerte que se atreve a decirle al Gobierno y a la tiranía nicaragüense lo que debe escucharse», opinó el obispo de la Diócesis de Danlí, en Honduras, José Antonio Canales.
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Añadió que este ataque es parte de un intento por destruir la única institución fuerte que queda en Nicaragua.
«Nadie más habla: los empresarios están mudos, los gremios están mudos, los sindicatos están mudos. Las organizaciones civiles, algunas están silenciadas y otras simplemente clausuradas», refirió.

El destierro de Herrera es de las acciones más graves
El analista político y especialista en temas religiosos mexicano, Fred Álvarez Palafox, sigue de cerca la situación que vive Nicaragua debido a la persecución de la dictadura contra la Iglesia católica. Desde su perspectiva, el destierro de monseñor Carlos Herrera es una de las arremetidas más graves de la dictadura contra la estructura de la institución en el país, puesto que el jerarca es el presidente de la CEN.
«El caso de monseñor Herrera es preocupante. No solo es el obispo de su Diócesis, sino también el presidente de la Conferencia del Episcopado de Nicaragua. Esto le otorga un peso significativo, ya que en Nicaragua hay pocos obispos. Él es el líder de la Iglesia católica en el país y representa a la comunidad al mismo nivel que un nuncio apostólico», señaló Álvarez en declaraciones a LA PRENSA.
En Nicaragua hay nueve diócesis atendidas por diez obispos, de los que seis permanecen aun en Nicaragua.
Expulsión de monseñor Isidoro Mora
El 21 de diciembre de 2023, la dictadura arreció la persecución contra religiosos, especialmente de la Iglesia católica. El 20 de diciembre ordenó el arresto del obispo de la Diócesis de Siuna, Isidoro Mora, de 63 años, un día después de participar en una misa en la Diócesis de Matagalpa.
El arresto ocurrió solamente por hacer mención al obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, quien permanecía arrestado desde agosto de 2022. “Estamos aquí orando por la Diócesis de Matagalpa, orando por el señor Rolando, orando por el caminar”, dijo Mora, en referencia a la CEN.
Según archivos periodísticos, Mora fue detenido por la Policía mientras se dirigía a la parroquia de Santa Cruz, ubicada en el municipio de La Cruz de Río Grande.
Mora fue desterrado el 13 de enero de este año, junto con Álvarez, 15 sacerdotes y dos seminaristas.

Rolando Álvarez
El 19 de agosto de 2022, la Policía orteguista irrumpió en el edificio de la Curia Episcopal de Matagalpa, donde permanecía retenido el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez. Luego de negarse a ser desterrado por la dictadura en febrero, monseñor fue trasladado a La Modelo y en un juicio exprés lo condenaron a 26 años de cárcel por supuesto delito de traición a la patria y también fue despojado de su nacionalidad como nicaragüense.
Sin embargo, el 13 de enero de 2024, el régimen lo desterró junto al obispo Isidoro Mora, 15 sacerdotes y dos seminaristas. En septiembre se conoció que el papa Francisco nombró al obispo Álvarez, como uno de los jerarcas católicos que participó en el Sínodo de la Sinodalidad que se realizó del 2 al 27 de octubre de este año.

Silvio Báez
La salida del país del obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, se dio en un contexto y con características diferentes a las de los otros tres obispos.
En una conferencia de prensa el 10 de abril de 2019, acompañado por el cardenal Leopoldo Brenes, el obispo Báez anunció su salida del país tras el llamado del papa Francisco para evitar un plan en su contra para asesinarlo.
Sin embargo, Báez se estableció en Miami, Florida, Estados Unidos, donde cada domingo oficiaba homilías con fuertes críticas al régimen Ortega Murillo, hasta inicios de este año. El 15 de febrero de 2023, el régimen Ortega Murillo lo incluyó en la lista de los 94 nicaragüenses a los que despojó de su nacionalidad.

«El destierro no es aceptable en ninguna parte del mundo y es un atentado contra la libertad de culto, un derecho humano fundamental. Espero que el papa Francisco intervenga más firmemente, ya que la situación en Nicaragua requiere acciones contundentes», concluyó el analista Álvarez Palafox al respecto.