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La crisis económica que se originó de una inestabilidad política en abril de 2018 provocó una oleada migratoria. LAPRENSA/ARCHIVO

Cómo el crecimiento económico no está creando empleos para los nicaragüenses

Consideraciones sobre el estancamiento del empleo, la caída del empleo formal, la informalidad, y el crecimiento de la economía

Un artículo publicado la semana antepasada en este Diario sobre las dificultades que tiene el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) para captar afiliados me motivó a indagar sobre el tema del empleo y crecimiento, por lo que comparto algunos datos y consideraciones sobre su comportamiento.

El Gobierno desafortunadamente no publica datos sobre el empleo total y solo estimaciones de indicadores parciales. Los únicos datos oficiales que hay son los del empleo formal del INSS.

Utilizando estos indicadores, estimaciones de la población en edad de trabajar, y los datos del INSS, calculo que el empleo total no ha crecido desde el 2017 (año anterior a la crisis política y la represión), y se ha recuperado apenas 3.4 por ciento desde el 2020, luego de caer 3.1 por ciento en 2017-2020.

Mientras tanto, la economía ha crecido 10.3 por ciento desde el 2017 y 18.7 por ciento desde el 2020, luego de caer 7.8 por ciento durante 2017-2020.

Por su parte, el empleo formal (afiliados al INSS) ha caído 13.5 por ciento desde el 2017 con también dos facetas. Un desplome de 21.8 por ciento durante el 2017-2002, y una recuperación el 10.7 por ciento desde 2020.

A pesar de esta recuperación, el sector formal en el 2023 tenía 123,306 empleos menos que en el 2017. Los únicos sectores donde el empleo se ha recuperado han sido: industria, transporte y minería. Por el contrario, el empleo formal continúa mucho menor que en el 2017 en el comercio, los servicios, el sector agropecuario, la construcción, y el sector financiero. Esto a pesar de que estos sectores, salvo la construcción y el sector financiero, han crecido respecto al 2017.

Las mayores discrepancias entre el crecimiento y la generación de empleo formal se encuentran en el comercio, la electricidad, y el sector agropecuario; y la menor en el transporte. Solo en el sector financiero la pérdida de empleo ha sido menor que su caída en valor agregado.

La divergencia entre el comportamiento del empleo total y el formal significa que el empleo informal ha crecido 5.5 por ciento desde el 2017 también con dos facetas. Un crecimiento de 4.6 por ciento durante 2017-2020 y uno menor de 1 por ciento desde entonces.

También indica que la informalidad en el mercado laboral ha aumentado. Esta, de por sí ya una de las más altas de la región, subió del 68.4 por ciento del empleo total en el 2017 al 74.3 por ciento en el 2020, pero bajó al 72.5 por ciento en el 2023. Estos cálculos están en línea con los estimados del Banco Central de Nicaragua (BCN) que sitúan la informalidad laboral en 75.8 por ciento en el 2022.

La informalidad es una espada de doble filo por así decirlo. Por una parte mitiga el efecto negativo de las crisis económicas en el empleo ya que absorbe parte de los desempleados del sector formal. Es por ello por lo que la caída del empleo total en 2027-2020 fue mucho menor que la del empleo formal, ya que el empleo informal aumentó. Por otra parte, pasadas las crisis, retarda la recuperación del empleo. Es posiblemente por ello que la recuperación tanto del empleo total como del formal desde 2020 ha sido mucho menor que la de la economía.

Consideraciones, dudas y preguntas

El estancamiento del empleo y la caída del empleo formal desde el 2017 se explica por la continua incertidumbre política y represión, el atropello cada vez mayor a la institucionalidad del país, la creciente discrecionalidad del Gobierno y el acoso a las empresas que no solo afectan adversamente la inversión, la productividad y el crecimiento, sino que también conllevan a menor empleo y mayor la informalidad al generar miedo, desconfianza y dificultades de movilización.

Pero también nos lleva a preguntar cómo el país pudo haber crecido 10.3 pc desde el 2017 sin que el empleo haya aumentado. Y también porque el desempleo bajó del 3.7 % en 2017 al 3.4 % en 2023 luego de haber aumentado al 5 % en 2020.

Una posible explicación a la primera pregunta sería que el crecimiento ha sido impulsado principalmente por la productividad y el acervo de capital. Pero no hay datos para todo el periodo que permitan verificar o rechazar esta hipótesis. Mas bien el BCN estima que la productividad cayó 10.3 durante el 2017-2020.

La segunda posible explicación es que mis cálculos del empleo estén bajos, ya que solo dispongo de datos parciales. Y la tercera es que los datos oficiales no son consistentes entre sí.

Por otra parte, las posibles razones por las que el empleo formal ha caído desde el 2017 y solo se ha recuperado parcialmente desde el 2020, son más complejas ya que además de factores políticos incluyen la migración, las remesas, y el alza en las cotizaciones al INSS del 2019.

La migración no solo contribuye a menor empleo, sino que también puede contribuir a mayor informalidad, ya que posiblemente la mayoría de los que han emigrado pertenecían al sector formal que les facilitaba recursos para emigrar.

En cuanto a las remesas, aunque estas contribuyen al empleo y compensan en gran parte (aunque no totalmente) el efecto negativo de la migración en el empleo, también generan mayor informalidad.

Esto porque elevan lo que se conoce como el “salario de reserva” o sea la cantidad mínima de dinero que una persona está dispuesta a recibir para mudarse del trabajo informal al formal.

El aumento en las cotizaciones del INSS (de por sí ya las más altas de América Latina) redujo los incentivos al empleo formal tanto de los empresarios como de los trabajadores.

Finalmente la caída en la tasa de desempleo no significa que hay mayor empleo sino mas bien que menos nicaragüenses andan buscando trabajo por las razones mencionadas.

Resumiendo:

Los factores mencionados explican razonablemente el comportamiento del empleo en el país desde el 2017, la caída del empleo formal, y el consecuente aumento en la informalidad, y la baja en la tasa de desempleo.

Pero los datos no permiten cuantificar la importancia relativa de los mismos ni su impacto. Tampoco explican cómo es posible que el país haya podido crecer con el empleo estancado.

Solo el retorno de la estabilidad política y la institucionalidad podrá impulsar el empleo y generar crecimiento permanente.

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada

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