La fiesta tradicional de Los Agüizotes se celebra año con año el último viernes de octubre saliendo de la plaza Magdalena del barrio indígena de Monimbó para recorrer a manera de carnaval las principales calles de Masaya. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.
Fiesta y terror: el desfile de los Agüizotes
Es una extensión de las fiestas patronales de San Jerónimo y la expresión viva de los mitos y leyendas de las creencias populares de Nicaragua.
Entrada la noche de cada último viernes de octubre, los habitantes de Masaya se reúnen en la Plaza Magdalena del barrio indígena de Monimbó, donde llegan con sus disfraces y máscaras elaborados de forma artesanal, convirtiendo sus atuendos en personajes de terror que evocan las creencias populares de las leyendas de Nicaragua como la Chancha Bruja, el Padre sin Cabeza, la Cegua, la Mocuana, la Llorona, el Cadejo, los Espíritus Burlones, entre otros.
Durante su recorrido, el desfile de los Agüizotes es acompañado por la luz de candiles y velas, añadiendo un toque siniestro a la procesión que al ritmo de música filarmónica recorre las calles del barrio indígena de Monimbó y otras áreas cercanas. Los participantes van gritando, cantando y asustando a los espectadores, manteniendo viva la conexión con el miedo y lo inexplicable.
Los Agüizotes son mucho más que una simple fiesta de carnaval. Tiene su origen en Monimbó, en el año 1976 como una extensión de las fiestas patronales de San Jerónimo, y representan una forma en que las comunidades expresan sus miedos y creencias en lo sobrenatural, mientras celebran la herencia cultural y folclórica del país.
Con su atmósfera de terror y alegría a la vez, la fiesta es un testimonio vibrante de la rica tradición cultural de Masaya y de todo el país, preservando su folclor en un espacio de resistencia cultural frente a la modernidad, que amenaza con desaparecer las tradiciones populares.
En la ciudad de Masaya, cuna del folclor nicaragüense, se confeccionan las máscaras de manera artesanal y se pueden adquirir en el comercio local a un costo que va desde los 350 hasta los 800 córdobas. La mayoría de estas máscaras están inspiradas en personajes de mitos y leyendas del país. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.La Fiesta de los Candiles es una procesión nocturna que tiene lugar generalmente el jueves previo a la de los Agüizotes. Los participantes caminan por las calles de Masaya sosteniendo candiles que iluminan su recorrido y sus rostros de espantos. Foto: Óscar Navarrete/ La Prensa.Largas cuadras se llenan de curiosos y promesantes de estas festividades únicas en el país que son un jolgorio popular la noche de los espantos donde los Agüizotes van dando alegría de carnaval a los asistentes. Foto: Oswaldo Rivas/ AFP.Una representación de la Carreta Nagua recorre las calles de Monimbó la noche de los Agüizotes. Foto: Oswaldo Rivas/ AFP.Esta tradición cultural cumple 48 años de celebrase y nació como parte de las festividades de San Jerónimo, patrono oficial de la ciudad de Masaya. En esa época Nicaragua era gobernada por la dictadura de Anastasio Somoza Debayle por lo que parte del festejo era aprovechado para burlarse del poder. Foto: Oswaldo Rivas/ AFP.La palabra “Agüizote” proviene del nahual, en el que “agüi” significa agua, y “zote” significa espantos, por lo tanto, “agüizotes” se traduce como espanto cerca del agua. Foto: Oswaldo Rivas/ AFP.Familias enteras se disfrazan para participar de esta celebración logrando mantener la tradición y legado cultural de esta ciudad. Foto: Oswaldo Rivas/ AFP.El pueblo de Masaya se desborda en este carnaval colorido de alegría, mitos y leyendas que al son de chicheros y alumbrados con velas y candiles van en romería por las principales calles de la ciudad. Foto: Jorge Torres/ EFE.Un numeroso grupo de tradicionalistas con sus atuendos de espantos celebran la noche de los Agüizotes, preservando la identidad cultural del folclor nacional. Foto: Jorge Torres/ EFE.
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