En recientes declaraciones del primer comisionado de la Policía, Francisco Díaz, es más notable el mensaje de que esta institución está «regresando a sus orígenes», en referencia a que la institución —en palabras de Díaz— es sandinista y que sus integrantes son militantes del sandinismo. Estas aseveraciones son más notorias en los últimos meses.
Por ejemplo, en una entrevista que brindó Díaz —quien es consuegro del dictador Daniel Ortega— a la cadena rusa RT el pasado 11 de octubre, el primer comisionado refirió que las filas de la Policía son sandinistas.
«Nos sentimos orgullosos de nuestro origen, nos sentimos orgullosos de ser sandinistas. Somos sandinistas, somos militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)», dijo Díaz en su más reciente entrevista para responder a la pregunta sobre los principales logros de la institución policial.

Pero esta no es la primera vez en el año en la que Díaz se refiere al sandinismo como uno de los pilares elementales de la Policía. En septiembre, el primer comisionado confirmó la lealtad del cuerpo policial a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo y al “trabajo ideológico” del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el partido de la dictadura.
“Aquí es importante señalar los principios, los valores del Frente Sandinista sobre todo, siempre reiteramos todos los días, la lealtad y la obediencia a nuestra Jefatura Suprema, a nuestro jefe supremo el comandante Daniel y a nuestra vicepresidenta de la República la compañera Rosario Murillo Zambrana. Lealtad y obediencia a nuestros héroes y mártires, lealtad y obediencia a nuestro Frente Sandinista de Liberación Nacional”, dijo Díaz en una entrevista en un canal de televisión oficialista, a la vez que aseguró que durante los 16 años en los que gobernaron los expresidentes Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños “querían desaparecer a la Policía”.
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A las declaraciones de Díaz se suman las de María Amelia Coronel, titular del Ministerio del Interior (Mint), quien en su discurso del 45 aniversario del Mint y de la Policía orteguista, el 14 de octubre, refirió que cumple con las órdenes del dictador Daniel Ortega de regresar a ambas instituciones “a sus orígenes” para defender “la institucionalidad de la Revolución”.
«Decir que una policía, que debe ser apolítica, significa que tienen una identidad política absoluta, que hay una afiliación política. Cuando se dice que la Policía es sandinista, esto es grave para la seguridad ciudadana y en todos los ámbitos, porque es la consolidación de una dictadura», dijo a LA PRENSA la criminóloga Tania Molina.
Dictadura despojó a la Policía de su esencia apolítica
Las reformas a la Ley 872 y la aprobación de la Ley 1184, que revivió en 2023 al Ministerio del Interior (Mint), «permitieron» que el actual primer comisionado de la Policía asevere que esta institución es partidaria del FSLN, ya que antes de estas aprobaciones, pese a jurar lealtad a Ortega, no se refería a la naturaleza «sandinista» de la institución.
El 5 de julio de 2023, la dictadura despojó de su esencia apartidaria a la Policía, al reformar la Ley 872. Antes de la reforma, el artículo 1 de la ley señalaba que la Policía es un cuerpo armado de naturaleza civil, profesional, apolítica, apartidista, obediente y no deliberante.
Sin embargo, con la reforma de julio de 2023, se eliminó donde se mencionaba que es apartidaria y apolítica. Posteriormente, cuando la dictadura revivió al Ministerio del Interior (Mint), que asumió como sucesor sin solución del Ministerio de Gobernación (Migob) el 28 de diciembre de 2023, se integró a la Policía en esta cartera. No obstante, se determinó que el presidente de la República (en este caso, el dictador Daniel Ortega) es su jefe supremo y que la ley que la rige sigue siendo la 872.
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El Mint, entre las funciones establecidas en el inciso «b» del artículo 5 de la Ley 1184, expone que esta cartera tiene entre sus funciones «prevenir, neutralizar y terminar con cualquier actividad encaminada a destruir, menoscabar el orden constitucional y la institucionalidad del país establecidos por la revolución».
De la Policía Sandinista a la Policía Nacional
La Policía surgió en 1979 como «Policía Sandinista» a raíz de la revolución y formaba parte del entonces Ministerio del Interior y posterior a la disolución de la Guardia Nacional, la Oficina de Seguridad Nacional y el Servicio de Inteligencia Militar.
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Posteriormente, en la década de 1990 la Policía cambió su uniforme y su nombre a Policía Nacional. En 1992, a través del decreto Ejecutivo 4592, se definieron las funciones de la Policía que pasó por un proceso de profesionalización.
El primer retroceso de la Policía fue en 2014, cuando la dictadura subordinó la jefatura policial al presidente de la República en su carácter de jefe supremo de la Policía Nacional.