El politólogo Evan Ellis, investigador de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, manifestó que China tiene una clara intención de sostener a la dictadura de Daniel Ortega en el poder, por lo que se vuelve clave afinar los métodos represivos de la Policía orteguista.
«Esos programas de capacitación policial, en el momento en que la Policía es uno de los instrumentos principales para mantener a los Ortega en el poder, son muy preocupantes porque aumenta la influencia de China en Nicaragua y también ayudan a sostener a un régimen antidemocrático en el poder», dijo Ellis.
Cursos del Ministerio de Seguridad Pública de China
El martes 24 de septiembre culminaron los primeros cursos impartidos por el Ministerio de Seguridad Pública de China a la Policía nicaragüense sobre criminalística, kung fu, escoltaje con motocicleta y uso de drones, según los medios de comunicación oficiales.

Además, el jefe de la Policía orteguista, primer comisionado Francisco Díaz, aprovechó su participación en el «Foro de Cooperación Global de Seguridad Pública» (que se llevó a cabo en China, del 9 al 11 de septiembre), para firmar un acuerdo bilateral de cooperación en seguridad con el ministro de seguridad chino Wan Xiaohong.
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Según los medios oficialistas, este acuerdo implica capacitar a oficiales nicaragüenses en la materia de seguridad ciudadana, prevención e investigación del delito, así como la provisión de técnica policial y de tecnologías para el enfrentamiento al terrorismo, narcotráfico y ciberdelitos.

El politólogo Ellis valoró que China y Nicaragua tienen una «relación más amplia y de codependiencia», porque Nicaragua es un país que se ha autoaislado, por lo que su relación con China es vital para establecer relaciones comerciales e inversiones en este país centroamericano.

China, por su parte, está en un proceso de expandir su influencia en todos los países de América Latina, sin condicionar sus relaciones al respeto de los derechos humanos, lo que ha llevado al gigante asiático a apoyar a otros regímenes dictatoriales como el de Cuba y Venezuela, así como lo está haciendo con Nicaragua, tras tres años de haber restablecido sus relaciones diplomáticas en diciembre de 2021.
«Esta influencia de China no es solo con Nicaragua, sino con todos los países de la región. Hay preocupación cuando China está realizando capacitaciones, aunque técnicas, pero qué valores está impartiendo en cuanto al respeto para los derechos individuales, derechos de libertad de expresión y también los intereses del Gobierno y la protección a los ciudadanos. Entonces, es preocupante lo que está aprendiendo esa Policía y por supuesto, la manera en que también China está fortaleciendo su influencia y su conocimiento dentro de los gobiernos y fuerzas de seguridad», manifestó Ellis.
Afianzando su vínculo político
La influencia de China en la Policía orteguista también es para los críticos una confirmación más de que Nicaragua y el gigante asiático están afianzando su vínculo político.
«Se conoce muy bien que tanto Rusia como China, para mencionar estos dos ejemplos solamente, son regímenes políticos y autoritarios con sistemas muy complejos y elaborados de vigilancia y control sobre la ciudadanía en general, pero específicamente en relación a ciertos grupos, que ellos consideran enemigos o adversarios», dijo un analista político nicaragüense quien habló bajo condición de anonimato.
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El analista no duda que con estas capacitaciones en seguridad pública de parte de China, la Policía orteguista afinará sus métodos para mantener vigilada a la ciudadanía nicaragüense, tal y como ocurre en China, uno de los países con más vigilancia interna y a la vez cuestionado por su extremo control social.
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Agregó que además de China, Rusia es otra potencia militar que está incidiendo en el entrenamiento de la Policía orteguista para reprimir a las manifestaciones de protesta, como el mismo dictador Ortega lo reconoció en un discurso pasado.
El analista nicaragüense explicó que ninguna capacitación bajo las prácticas del régimen chino harán de la Policía orteguista más profesional, todo lo contrario, reafirmará el carácter represivo que ha mostrado desde 2018.
Bajo el régimen de Ortega en Nicaragua, la Policía particularmente es usada para someter las protestas civiles y cualquier expresión crítica en el país. Organismos internacionales de defensa de derechos humanos han documentado graves violaciones de DD.HH., crímenes de lesa humanidad cometidos por la Policía orteguista durante las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos, según los reportes de organismos internacionales.

China también es un país conocido por su acciones represivas contra cualquier expresión de disidencia. Amnistía Internacional ha denunciado que bajo el pretexto de la seguridad nacional, China impide el ejercicio de derechos, incluidas las libertades de expresión, asociación y reunión.
China y Nicaragua reanudaron relaciones diplomáticas en diciembre de 2021, tras la ruptura diplomática con Taiwán, territorio cuya soberanía reclama Pekín. Los críticos y opositores nicaragüenses, muchos de ellos en el exilio, aseguran que la dictadura de Ortega quiere copiar el modelo político chino, para concretar su total sometimiento de la población.