Mujeres vejadas por políticos

En América del Sur, dos candidatos presidenciales de diferentes ideologías políticas, pero democráticas a los que apoyé desde esta columna, ganaron la Presidencia llevando como fórmula a una mujer. Fueron los casos de Argentina y Ecuador. En los dos países quedó comprobada la ruptura entre el presidente y su vicepresidenta, aunque en Ecuador, en una medida desproporcionadamente feroz.

En Argentina, el actual presidente Javier Milei escogió como compañera de fórmula a la abogada Victoria Villaruel, hija y nieta de militares. Antes y durante la campaña todo era armonía, por lo menos en apariencia, pero resulta que no sabían hasta dónde era el límite que cada uno tenía sobre el concepto de libertad. Ahora resulta que todas las ideas de la vicepresidenta Villaruel no son aceptadas por  Karina Milei, la hermana del presidente. Tan es así, que a Javier Milei no le importa para nada hacerle desaires en público, así como no invitarla a eventos oficiales o desautorizarla. Para Milei es más importante lo que decida su hermana Karina, que la opinión de Villaruel, cosa contraria antes y durante la campaña electoral. Previo al triunfo electoral, existía un compromiso moral de parte de Milei hacia la que ahora es su vicepresidenta.

Posteriormente Milei tiró a la basura lo prometido a Villaruel, que, si no fuera porque el cargo de presidenta del Senado es por mandato constitucional, seguro no obtendría ni eso, pues las carteras de Defensa y de Seguridad que estarían a su cargo, Milei las entregó al partido del expresidente Mauricio Macri, sin que esta fuera compensada. La vicepresidenta esta fuera de toda toma de decisión.

En Ecuador, el presidente actual Daniel Novoa, escogió como compañera de fórmula a la señora María Verónica Abad, sin embargo, al poco tiempo de que asumiera el poder ya existía un pleito de “perros”, que provenía desde el balotaje. En la toma de mando Novoa no le dirigió la mirada, menos una palabra, y como prioridad, en cuanto asumió el poder emitió un decreto en donde la desterraba a Israel con el nombramiento insólito de embajadora de paz. A como Abad manifestó, Ecuador no tiene un rol significativo entre el conflicto Israel-Palestina, lo que sí es significativo es la decisión totalmente equivocada de Novoa, la que ha resultado en algo inédito para Ecuador y tal vez para América Latina.

No conforme con el destierro de Abad, Novoa ha intentado en cinco ocasiones la destitución del cargo de su vicepresidenta solicitando para ello la cooperación del poder judicial, pero el Congreso se negó a levantar la inmunidad a Abad, empresas en que Novoa ha fracasado porque las instituciones independientes del Ejecutivo no le han seguido el juego. Además, Novoa, tiene pensado presentarse a la reelección presidencial, para ello debe renunciar al cargo, algo que, según la Constitución Política, al quedar vacante la Presidencia asumiría la señora Abad, cosa que Novoa no quiere porque según él, ella echaría a perder todo lo bueno que él ha construido.

Desde Israel, Abad ha solicitado vacaciones a las que tiene derecho, pero le han sido negadas, la ministra de Relaciones Exteriores la acusa de actuar en contra de Ecuador. A principios de septiembre del corriente año, esta ministra viajó a Israel en misión oficial sin que se le informara a Abad, y en las reuniones con las autoridades israelíes se hizo acompañar por un funcionario de la embajada ecuatoriana de menor rango al de Abad. Queda claro que la guerra es despiadada por parte del titular del ejecutivo en contra de su vicepresidenta.  

Ante esta persecución reprobable la señora Abad interpuso una demanda ante el Tribunal Contencioso Electoral, acusando a Novoa y a unas personas pertenecientes a su círculo íntimo por violencia política de género, algo que es considerado como “muy grave” y está estipulado en la Ley Orgánica Electoral —Código de la Democracia de Ecuador—, lo que podría llevar a Novoa a una sanción de dos a cuatro años en la suspensión de derechos políticos, destitución del cargo y una multa. Por su parte, el gobierno y los partidarios de Novoa consideraron la denuncia de Abad como “un burdo intento de desestabilización” y “un claro intento de golpe de Estado”.

Sin duda son dos situaciones distintas pero similares. En su momento Milei intentará la misma maniobra, pero de distinta manera contra Victoria Villaruel, pero si se atreve, es un hecho que fracasará pues su fuerza política es débil y no cuenta con nadie de la oposición que se preste a ese juego.

El que está “más perdido que un perro en procesión” es Daniel Novoa, la camisa de presidente le quedó demasiado grande, haber desterrado a su vicepresidenta e intentar destituirla en cinco ocasiones fallidas es un serio revés. Ahorra está  asustado por la demanda que le interpuso Abad, por  violencia política de género, creía que con tanta saña desatada contra una mujer ella se iba a quedar tranquila como que si nada hubiera pasado. La demanda lo acalambró y demostró su ignorancia completa a las leyes de su país, pues ni siquiera conoce el contenido de la Ley Orgánica Electoral de su país. De haberla conocido, él y su círculo de ignorantes, seguro no hubieran actuado de la manera cruel y despiadada contra Abad.

En ambos casos prevalece la soberbia y la ambición de poder, poseen miopía política, no se dan cuenta que con su actitud machista le hacen un gran daño a la libertad de América Latina. A Milei, su hermana lo va a llevar al despeñadero si no abre los ojos a tiempo. Por su parte, Novoa quiere reelegirse, pero Abad se le ha cruzado por el camino sin que ella quiera ser candidata presidencial. La amenaza del correísmo es enorme y ha sido el propio Novoa, el que se ha disparado a los pies.

El autor es comentarista político.

Opinión
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