Un sacerdote de la Diócesis de Matagalpa de espalda y frente al altar de la Catedral San Pedro Apóstol en Matagalpa. DIÓCESIS MEDIA

Dictadura busca dejar sin sacerdotes a la Diócesis de Matagalpa

La Diócesis, dirigida por monseñor Álvarez, quien está desterrado, se ha quedado con 13 sacerdotes y 9 religiosos extranjeros

La Diócesis de Matagalpa, administrada por el obispo desterrado, monseñor Rolando José Álvarez, sigue siendo el objetivo principal de ataque de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a tal punto de dejarla en «déficit de actividad pastoral», denunció la abogada y autora del informe Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?, Martha Patricia Molina.

La nicaragüense indicó que la situación que ha vivido la Diócesis de Matagalpa en los últimos días «ha sido caótica por completo», debido a que «además de haber secuestrado a los sacerdotes (ahora desterrados) de manera violenta y después trasladarlos al Seminario de Fátima, y que ha provocado junto a los otros destierros, exilios, y prohibiciones de entrada, un déficit de actividad pastoral porque están sin pastores, sin sacerdotes».

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Molina recalcó la importancia de la presencia de los sacerdotes para los ritos católicos. «Para celebrar la misa es necesario que se encuentre un sacerdote, que es el que va a consagrar la hostia y el vino, entonces, al no existir sacerdote, obviamente, las iglesias y los templos se ven en apuro porque no hay nadie que consagre las especies».

La Diócesis de Matagalpa, según compartió la investigadora, cuenta en la actualidad con 13 sacerdotes activos. «Quedan 13 sacerdotes activos, y nueve religiosos, como frailes, la mayoría extranjeros que en cualquier momento los pueden expulsar», advirtió Molina.

Menos ritos católicos por ausencia de sacerdotes

Lo anterior, según la investigadora, conlleva a que se celebren menos misas y otras actividades religiosas, como bautizos, misas de cuerpo presente, confesiones y actividades pastorales propias de un sacerdote consagrado.

«Esto se ha convertido en caos porque más del 70 por ciento de los sacerdotes y diáconos (de la Diócesis de Matagalpa) están fuera de Nicaragua de manera obligatoria. Los pocos sacerdotes que han quedado y las otras personas auxiliares que están apoyando el trabajo de la Diócesis, como los diáconos, están haciendo su labor, pero están bajo asedio y vigilancia, varios de ellos han sido visitados por la Policía para amenazarlos», denunció Molina.

El jueves en la parroquia San José Obrero, en El Tuma, no se celebró la misa dedicada al jueves eucarístico y en su lugar, el diácono Byron Flores presidió la celebración de la palabra.

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La ausencia de los sacerdotes provoca que los feligreses dejen de recibir sus ritos católicos como la confesión e incluso unción de los enfermos. «Todo el asedio y lo que ha pasado está afectando porque toda la actividad pastoral que comúnmente se desarrolla en la Diócesis no se está llevando a cabo por falta de sacerdotes, y los diáconos pues tienen una función limitada, no pueden, por ejemplo, confesar, y hay personas que tienen la costumbre de confesarse semanal, tampoco pueden consagrar las especies, el vino y el pan», denunció Molina.

La investigadora reconoció que prácticamente con unos ocho sacerdotes más que destierren y que «posiblemente va a ocurrir eso, la Diócesis va a quedar sin presencia de la Iglesia católica. Y esa es una Diócesis grande, que tiene más de 500 comunidades católicas, y al no existir sacerdotes que atiendan, ni diáconos, porque también están siendo asediados por la Policía, también están visitando a líderes de los grupos laicales, a muchos de ellos los han citado».

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Molina recalcó que la situación que vive la Diócesis de Matagalpa «es muy crítica y dolorosa para la comunidad católica», y en medio de este escenario hostil, la investigadora, aseguró que «creo que esto va a continuar, porque hasta el día de hoy también he estado recibiendo denuncias de los asedios y los acosos. Entonces lo que significa es que la dictadura no va a cesar hasta haber desaparecido por completo la presencia de la Iglesia católica en esa zona».

Palacio Episcopal tomado por la Policía

Molina también denunció que el Palacio o Curia Episcopal, de la Diócesis de Matagalpa, donde realizaba todo su trabajo monseñor Álvarez, «continúa tomado por la Policía».

A su vez reprochó que «de hecho, no dejan que nadie se acerque y rara vez dejan algún cura que entre al mismo, pero recientemente no se ha visto, no han permitido que curas entren. Hay algunos negocios que se han visto obligados a cerrar por el asedio de la Policía a los alrededores, siempre están ahí armados, adentro y fuera del Palacio».

Lo anterior, a criterio de Molina, evidencia únicamente que la dictadura «continúa con su odio hacia la labor pastoral que realiza monseñor Rolando José Álvarez, y eso que el obispo, desde que fue desterrado arbitrariamente a Roma, ha estado en total silencio, y en Matagalpa únicamente se ha venido siempre desarrollando la actividad pastoral de la Iglesia, que son las misas, las actividades intramuros».

Asedio policial en la Diócesis de Matagalpa, en 2022. FOTO ARCHIVO

Agregó que «no ha habido ningún otro cura que se haya referido a la política, pero el odio tan indiscriminado que le tiene la pareja dictatorial al obispo Álvarez hace que continúe atacando a la Diócesis».

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