A raíz del fraude electoral en Venezuela, el pasado 28 de julio, que dio como ganador al dictador Nicolás Maduro, la represión contra activistas, opositores, periodistas y defensores de derechos humanos continúa sin freno.
El pasado 5 de agosto, Maduro anunció la «operación tun tun», una ola de arrestos contra críticos y defensores de derechos humanos.
“El que se coma la luz (el que se pase)… Tun tun. No seas llorón, vas pa’ Tocorón (una cárcel)”, dijo Maduro. Si bien Tun tun, ¿quién es? ¡Gente de paz! es parte de la letra de un popular villancico en Venezuela, ahora Maduro le dio otra connotación.

Sin embargo, desde 2017 Diosdado Cabello, uno de los principales voceros del chavismo, anunció la «operación tun tun» para referirse a la detención de opositores, mismos que el régimen considera como «terroristas».
El conflicto político de Venezuela, a raíz del fraude del chavismo que se asignó el 51.2 % de los votos frente al opositor Edmundo González, desencadenó una nueva etapa de represión. No obstante, la oposición, al publicar el 83.5 % de las actas electorales, revela que González ganó con el 67 % de los votos.

El domingo, Maduro confirmó que las fuerzas policiales capturaron a cerca de 2,000 personas en todo el país, a raíz de las protestas contra los resultados electorales. Además, la organización Foro Penal confirmó 1,229 arrestos hasta las 7:00 de la mañana de este jueves 8 de agosto. Entre los arrestados están cinco adolescentes, cinco indígenas, 16 discapacitados, 157 mujeres.
Entre los defensores de derechos humanos detenidos que registra la organización Amnistía Internacional, están Kennedy Tejeda, Edward Ocariz y Edni López.
Rigoberto Lobo es defensor de derechos humanos venezolano refugiado en Argentina. Es fundador de la organización para la Promoción, Educación y Defensa en Derechos Humanos, investigador y asesor en diversos proyectos.
Lobo aseguró en una entrevista a LA PRENSA que la situación de agresiones a defensores de derechos humanos no tiene precedentes y que de continuar el patrón represivo los efectos serán notorios en la desaparición forzada, arrestos, censura y más migración.
Se habla de temor, arrestos y desapariciones forzadas a defensores de derechos humanos en Venezuela, a partir de las elecciones del 28 de julio ¿cuál es la situación de los defensores de derechos humanos en Venezuela?
La situación de riesgo de las personas defensoras de derechos humanos venezolanas existe desde hace varios años, pero ahora hay un potencial riesgo. No comenzamos a sufrir riesgos a partir de la jornada electoral, sino que desde el año 2013 hay registros de ataques a defensores. Muchos de los riesgos que ya sucedían se incrementaron y se extendieron a otros grupos de la población.
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Ahora enfrentamos nuevos desafíos porque el movimiento de derechos humanos era un grupo con el que se tenía cuidado y era muy difícil que se le atacara. Ahora mismo, esto empieza a crear o profundizar fisuras artificiales y que son consecuencia del miedo y de la política del terror. Es parte del terrorismo de Estado.
¿Cuál consideras que serán las consecuencias de esta persecución hacia defensores de derechos humanos?
Vamos a tener como consecuencia inmediata una mayor migración de la población en general y, por supuesto, de defensores de derechos humanos. Si bien hay un número de defensores de derechos humanos que nos tuvimos que exiliar, ahora se puede incrementar. Ahora tenemos la variable de que ahora se están anulando los pasaportes, tanto de los que están dentro o fuera de Venezuela. Esto dificulta un poco el trabajo de las organizaciones y los defensores tendrán más dificultades de escapar a una injusta prisión.
El deterioro de los derechos humanos se va incrementando día a día. Antes, toda persona que fuera disidente o percibida como opositora estaba en riesgo. Ahora cualquier persona es enemiga para el régimen de Maduro y cualquiera que tenga algún material crítico, corre riesgos, porque hay muchos controles militares y les piden que entreguen sus teléfonos desbloqueados.

La emergencia humanitaria de Venezuela se está profundizando. Pudimos constatar que a cuatro días de las elecciones, en algunas ciudades de Venezuela se estaba viviendo un desabastecimiento.
Quizás de los hechos más lamentables es que hay desaparición de personas jóvenes e incluso menores de edad y sus familiares no saben si están detenidos.
¿Qué patrones de represión a defensores de derechos humanos se registran?
Antes podíamos acercarnos al sistema de justicia venezolano para acompañar a una víctima de manera jurídica, hoy sí hay riesgos. Varios colegas han ido a centros potenciales para averiguar las condiciones de detención y han dejado detenidos a los defensores de derechos humanos.
Antes no sucedía esto y hoy es una situación bastante lamentable. Hay varias amenazas oficiales y extraoficiales que no son dichas por altos funcionarios. Uno de nuestros colegas, Yendri Velázquez, se dirigía a Europa a una actividad de Naciones Unidas y fue retenido en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía porque su pasaporte fue anulado. Fue liberado después de seis horas el sábado 3 de agosto.
Estamos viendo que la represión desde hace años es estructural. Hay muchas actuaciones que tienen que ver con un tema de extorsión. Hay muchos funcionarios que, por más bajo rango que tengan, se sienten con absoluta impunidad de hacer lo que quieran sin consecuencia.

Mis colegas en Venezuela son más vulnerables a este tipo de hechos. Ninguna persona está a salvo. En un momento se entendió que los actores humanitarios estaban libres de riesgos y hoy se ve que están desaparecidos. No hay ninguna persona que esté a salvo con el régimen de Nicolás Maduro.
Mencionaste el tema de la migración, ¿qué riesgos existen que vulneren derechos humanos de la población en una eventual repunte migratorio a raíz del recrudecimiento de la crisis en Venezuela?
En un estudio que hacemos todos los años vimos que había una intensión del 20 % de la población de migrar a otro país. Esta cifra se vio disminuida por el anuncio del proceso electoral y la gente prefirió quedarse para ver el resultado de las elecciones.
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Este número, según diferentes sondeos, señalaba que el 25 % de la población podría migrar si se robaban las elecciones. Los países vecinos están tomando esto como algo solo de los venezolanos y no como una crisis regional. Si los gobiernos no entienden que Maduro es un problema regional, no vamos a encontrar una solución.
¿Cuál es el llamado de los defensores de derechos humanos de Venezuela a la comunidad internacional?
Creo que lo primero es agradecer que esta vez nos están mirando en serio, porque son muchos años de crisis y fuimos descalificados, señalados de ser ultraderecha financiada por Estados Unidos y que nuestros datos eran mentira. Agradecemos al mundo que ha fijado la mirada en la situación de Venezuela.
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Pedimos que no nos abandonen porque esto es un proceso que no dura un día o dos. Cuando nos abandonen, Maduro va a lograr su objetivo. Los defensores de derechos humanos que salimos del país estamos pasando por una serie de situaciones invisibilizadas porque solo el 38 % de personas que solicitamos refugio en el exterior tienen el refugio aprobado. Si esto sucede con defensores de derechos humanos, ¿cómo será con personas que no trabajan en organizaciones?

Más de la mitad de las personas defensoras de derechos humanos en el exilio sienten miedo en el país de acogida por un tema de represión transnacional.
Creemos en la paz y el diálogo para resolver los conflictos, pero el mundo no puede permitir que se llegue a un diálogo sin sentido donde Maduro imponga sus condiciones.
Pedimos que nos empujen a un diálogo. El mundo tiene que apoyarnos para que las personas que están en Venezuela sientan que su lucha tiene más sentido y sientan que valió la pena.