Analistas políticos internacionales reconocieron que la comunidad internacional ha tenido un papel beligerante frente al autoritarismo del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, pero también consideraron que los países democráticos están limitados y no pueden cambiar lo que está pasando a lo interno de un país. Aún así, los analistas no dudan que la comunidad internacional seguirá presionando de manera diplomática tras el resultado de las elecciones venezolanas, empañadas por los señalamientos de un evidente fraude.
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El investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud, señaló que la comunidad internacional puede hacer todas las presiones diplomáticas que estén en sus manos, pero explicó que si esos esfuerzos no están acompañados de movimientos internos los resultados pueden ser infructuosos.
«La comunidad internacional puede respaldar los procesos internos de un país, pero no puede modificar el rumbo de lo que está pasando dentro. La resolución de los problemas internos de un país se resuelven dentro de un país, esto es así por la lógica política, entonces, eso marca obviamente las limitaciones de la comunidad internacional», dijo el investigador de origen argentino.
Malamud además señaló que aunque todos los países muestran una posición de apoyo para resolver la crisis de Venezuela, cada uno tomará las decisiones que estime conveniente en función de su propio gobierno.
«Hay países que han llamado a consulta a sus embajadores, hay gobiernos que tienen una posición mucho más firme y hay otros que tienen una posición más dubitativa, pero la suma de todos esos esfuerzos son importantes», dijo Malamud.
Comunidad internacional activada
El analista internacional y docente de la Universidad de Costa Rica, Carlos Murillo, señaló que desde ahora los países democráticos están activados para exigir al régimen de Venezuela una revisión completa y transparente de las actas y toda la documentación de las votaciones del domingo. Murillo tampoco duda que se pondrán en acción mecanismos de presión diplomática y se reactivarán las sanciones.
«Ya incluso hay una iniciativa de algunos países latinoamericanos para que la OEA pida esa revisión del resultado electoral. La Unión Europea por su lado, aunque no pudo tener delegados presentes, pero debe hacer lo mismo, ya algunos países europeos como España individualmente ya han hecho esa solicitud», dijo Murillo.
Efectivamente, un grupo de nueve países solicitó una reunión de emergencia a la OEA, misma que se realizará este miércoles 31 de julio.
«El siguiente paso sería Naciones Unidas, pero es un proceso mucho más complicado y sin que haya un resultado en la Asamblea General (de la OEA) que sea vinculante para el gobierno venezolano. Son medidas que deben solicitarse desde ya, en estos días, pero que difícilmente van a tener una respuesta positiva por parte del régimen venezolano», agregó el analista.
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Resultados lentos
Murillo dijo que es difícil que Brasil, México y Colombia retiren a sus embajadores, pero «la presión diplomática de esos países sería importante».
«Lo que entraría en una fase es el restablecimiento de algunas de las sanciones diplomáticas y económicas contra el régimen, que siempre generan resultados muy lentos o que no afectan al régimen venezolano en la medida en que los negocios de la dictadura de Maduro y su grupo ya no están en petróleo o en la actividad económica regular, sino más bien en la actividad ilegal que ejerce el Ejército en Venezuela a través del narcotráfico y el crimen organizado», valoró Murillo.