A escasos días de que se realicen la elección presidencial más importante de la historia de América Latina, en esa amada y sufrida República de Venezuela, el mundo está pendiente si se realizará o el régimen de Nicolás Maduro la suspenderá bajo cualquier argumento. Porque a estas alturas de la campaña electoral que está por finalizar, nunca antes Maduro había estado tan consciente de que el poder se le escapa y para ello ha amenazado con una guerra civil si gana “la derecha fascista”, manifestando que las fuerzas armadas saldrán a la calle a combatir por la revolución como en el siglo XX.
Me limito a decir lo que el propio Maduro ha manifestado públicamente y se encuentra en YouTube. En realidad, lo que dice Maduro, es una completa incongruencia, pues, ¿contra quién lucharán las fuerzas armadas? Si nos vamos por las demostraciones de apoyo en las calles entre el candidato opositor y el oficialismo, la oposición, sin contar con recursos económicos, luchando contra la fuerza del poder desatada por Maduro, para boicotearle todas las presentaciones populares se ha encontrado con un pueblo que ha vencido el miedo, la oposición le saca amplia ventaja al oficialista que cuenta con todo el poder económico y represor del Estado.
Según la última encuesta, el 60 por ciento de la población venezolana votará por el candidato opositor Edmundo González, y el resto por Maduro.
Las urnas electorales venezolanas han resultado ser excelentemente confiables y en esta elección no será la excepción, sin embargo, el juicio de todo el asunto radicará en los resultados de la lectura el Consejo Nacional Electoral (CNE), en la medianoche del 28 de julio. Por eso, ¿qué tan confiable será el primer informe que brinde el CNE, controlado por Maduro?
Los que amamos a Venezuela, sin ser venezolanos, no queremos de ninguna manera un baño de sangre en esa sufrida y hermana nación a como lo ha prometido Maduro, si él no es elegido presidente, se nota que no conoce lo que es una guerra.
Maduro y sus aliados seguramente ya definieron el plan “B” para enfrentar la expulsión del palacio de Miraflores, descartando la guerra, seguramente será el fin de las conversaciones con Estados Unidos, debido a que si Maduro perdió, ¿qué sentido tiene seguir platicando?
Después del 28 de julio, todos queremos que los millones de personas que salieron de su país, regresen a su patria y con su familia y trabajen hombro con hombro en la reconstrucción para el futuro de su nación.
A Venezuela, esa amada nación, no le conviene y no se merece un fraude electoral. Los presidentes de Colombia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá y República Dominicana se han manifestado por unas elecciones libres y transparentes, mientras que Chile expresó que no están las condiciones para unas elecciones libres en Venezuela.
En América los países realizan elecciones libres y transparentes y los pueblos han tenido la oportunidad de elegir entre un gobierno de izquierda o derecha, y si no está contento, simplemente lo cambian en las urnas, como Petro, en Colombia; Lula, en Brasil; Boric, en Chile; los Kirchner en su momento en Argentina. Así llegaron al poder y también algunos de la misma forma han salido y nadie amenazó con un baño de sangre, eso solo lo hacen los emperadores como Donald Trump, en Estados Unidos.
El autor es comentarista político.