Este lunes 24 de junio, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se despidió en su último encuentro con jóvenes de las Américas en el marco de la 54 Asamblea General del organismo que se realizó en Paraguay, entre el miércoles 26 y el viernes 28 de este mes.
Almagro fue elegido secretario general de la OEA el 18 de marzo de 2015, con el apoyo de 33 de los 34 estados miembros. En marzo 2020 el excanciller uruguayo fue reelecto para completar un período que concluye en 2025.

Su relación con Ortega inició con críticas aunque luego se convirtió en sonrisas, complacencias, la firma de un memorándum de entendimiento para fortalecer la institucionalidad de Nicaragua; y finalmente, en condenas por parte de Almagro y descalificaciones por parte del dictador nicaragüense.
Su gestión, para algunos especialistas consultados por LA PRENSA, permitió que la OEA condenara a la dictadura orteguista, mientras que otros consideran que pudo haber hecho más.
La visita en 2016 y la firma de un memorándum
Ya en 2015, Ortega acusó el 1 de diciembre, acusó a Almagro de servir a los intereses de los “yanquis” por criticar a Venezuela, al tiempo que denunció la existencia de una campaña “feroz” para deslegitimar las elecciones legislativas. Además, en junio de 2016, Ortega pidió la renuncia a Almagro por esa misma situación.
El 2 de diciembre, Ortega invitó a Almagro a Nicaragua con quien sostuvo un encuentro en la Secretaría de la Presidencia, en la residencia del dictador, en el Barrio El Carmen, en Managua. En la sesión, también estuvo la recién designada vicepresidenta, Rosario Murillo y parte del gabinete.
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«Y lo hemos invitado para que puedan llevar a cabo un acompañamiento, no el propio día de las elecciones, sino que un acompañamiento en el que puedan estar viniendo a visitar nuestro país, intercambiando con las fuerzas políticas que estén dispuestas a participar en estas elecciones», dijo Ortega.
En ese encuentro, Almagro expresó su cercanía con Nicaragua y su admiración con las «antiguas luchas del sandinismo».

«O sea, debo conocer la mitad de Rubén Darío de memoria, pero no es el momento para recitarla; y soy un admirador de las viejas luchas de Sandino también y de lo que él significó para su pueblo y luego para el continente, en dignidad y en la dimensión americanista en el sentido profundo de lo que significa nuestra América más pobre y nuestra América más sufrida», expresó Almagro.
Sin embargo, Almagro evitó referirse a los cuestionados comicios generales del 6 de noviembre de 2016, en los que Ortega se reeligió por tercera vez consecutiva, pese a la prohibición establecida en la Constitución Política de Nicaragua y designó a su cónyuge, Rosario Murillo, como su fórmula a la vicepresidencia.
No obstante, a raíz de este acercamiento, en febrero de 2017 se firmó el «memorándum de entendimiento» entre la Secretaría General de la OEA y el régimen orteguista para desarrollar relaciones de cooperación a través de una «misión de cooperación» que se desplegaría en las elecciones municipales el 5 de noviembre de ese mismo año, apoyo técnico para el fortalecimiento institucional.
Luego de las denuncias por las elecciones municipales de 2017, la OEA no se pronunció al respecto. Además, el entonces jefe de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), Wilfredo Penco, avaló los comicios.
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«En ese primer momento, Almagro fue mucho más tolerante con las condiciones que ponía la dictadura, pero como todavía no estallaron las protestas, era mucho más prudente. Después de 2018, la OEA fue mucho más contundente», consideró al respecto el politólogo José Antonio Peraza.
El estallido de la crisis sociopolítica
Un año después de la firma del memorándum de entendimiento estalló la crisis sociopolítica en Nicaragua, a raíz de la represión de la dictadura a las protestas antigubernamentales. Este acontecimiento echó al traste la camaradería de Ortega con Almagro y sepultó para siempre el memorándum de entendimiento.
El memorándum de entendimiento caducó el 20 de febrero de 2020 y Ortega no se refirió al respecto.
A pesar de los roces, en marzo de 2019, llegó a Nicaragua una misión de la OEA, encabezada por Luis Ángel Rosadilla para apoyar en el segundo diálogo nacional.

El canciller de la dictadura, Denis Moncada, leyó un comunicado en el que “ratifica el compromiso del Estado nicaragüense de continuar desarrollando las sesiones de trabajo para avanzar y consensuar la agenda”.
Pese a los esfuerzos, el diálogo se suspendió por los incumplimientos del régimen orteguista. De esta forma, Rosadilla salió de Nicaragua el 24 de mayo de 2019, siendo la última vez que una delegación de la OEA estuvo in situ.
En ese mismo año, en enero, el canciller Denis Moncada acusó a Almagro de convertirse en un agente del imperialismo.
«Almagro se ha convertido en un agente del imperialismo y con esta acción está aplicando un mecanismo diplomático complementario al intento de golpe de Estado en Nicaragua, para dar continuidad al golpismo por vía diplomática, violentando el principio de no injerencia que figura en la Carta de la OEA respecto a la soberanía de los Estados», señaló Moncada.
Las dos veces que Almagro dijo que en Nicaragua hay dictadura
La primera vez que Almagro calificó de dictadura al régimen orteguista fue el 8 de septiembre de 2018. Durante la XV Cumbre Latinoamericana, celebrada en Miami, Estados Unidos, Luis Almagro, hizo un llamado a la comunidad internacional a “asfixiar a la dictadura que se viene instalando en Nicaragua”, en respuesta a la negativa del régimen de Daniel Ortega por reinstalar el Diálogo Nacional y buscar una solución democrática a la crisis.
El 25 de junio de 2019, Almagro caracterizó al régimen como «un gobierno sandinista comprometido con los temas sociales», en una entrevista concedida al medio de comunicación El Colombiano. Además, aseguró que la excarcelación de presos políticos demostró «niveles de compromiso del sandinismo para lograr una solución negociada».
Finalmente, el 10 de junio de 2021, Almagro, durante una entrevista concedida a la cadena CNN, reconoció por segunda vez que el régimen orteguista es una dictadura.

«Estoy utilizando la terminología de la Carta Democrática Interamericana que no utiliza la palabra dictadura en ningún punto, pero si usted lo quiere categorizar de esa manera, cuando el ejercicio del poder no se hace en cuanto al Estado de Derecho Democrático es una dictadura», expresó Almagro.
«Almagro se modificó con el tiempo, porque llegó a presentar críticas serias relacionadas a la situación en Nicaragua», dijo el doctor Guillermo Belt, exasesor de la OEA, en declaraciones a LA PRENSA.
A criterio de Belt, Almagro tardó demasiado tiempo en calificar de dictadura al régimen orteguista.
«No debió producirse una demora en calificar lo que está sucediendo en Nicaragua como lo que es. Sobre todo, cuando esa demora se produce cuando otra dictadura, que es la venezolana, si es objeto de severas críticas», dijo Belt.
La salida de Nicaragua de la OEA
El 19 de noviembre de 2021, después de los cuestionados comicios generales del 6 de noviembre de ese mismo año, Ortega anunció el retiro de la OEA, que fue efectiva dos años después.
Meses antes, los insultos de Ortega y Murillo contra Almagro, fueron cada vez más fuertes. El 11 de agosto de 2021, Ortega y Murillo responsabilizaron a la OEA por el golpe de Estado en Bolivia y tildaron de desperdicio al Secretario General.
A partir de la farsa electoral de 2021, Almagro tomó una postura más frontal hacia el régimen orteguista. El 19 de enero de 2022, nueve días después de la toma de posesión de Ortega, Almagro aseguró que el régimen no permitió el ingreso a Nicaragua de una misión de alto nivel.

“Procedimos a realizar gestiones correspondientes a través de comunicaciones dirigidas al propio comandante presidente Daniel Ortega y de contactos institucionales al más alto nivel pertinente con la cancillería nicaragüense, y sus dependencias llevan adelante las gestiones de canales políticos del más alto nivel”, aseguró en ese momento.
El 25 de abril de 2022, denunció la toma de la sede de la OEA en Managua, dos días después que el canciller Moncada expulsara al personal del organismo en Nicaragua y en esa ocasión, tildó la acción como «una de las más elementales normas que regulan las relaciones entre Estados y organizaciones internacionales, abriendo un precedente que la región no había conocido hasta ahora».
En agosto de ese año, también se pronunció de forma contundente ante el arresto del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez.
Almagro: «Ortega ya fue declarado ilegítimo»
El 23 de junio de 2023, Almagro, aclaró que Daniel Ortega ya es “ilegítimo”, porque este organismo no reconoció las votaciones presidenciales de 2021, en las que Ortega se garantizó otros cinco años en el poder en un proceso sin credibilidad.
“Ha sido declarado ilegítimo porque las elecciones han sido declaradas ilegítimas, por lo tanto eso es algo que ya hizo la organización, por lo tanto hay gente desinformada al respecto”, dijo en la conferencia de prensa tras concluir la última sesión de la 53 Asamblea General de la OEA.
Esta fue la respuesta de Almagro ante la demanda de algunos nicaragüenses que han pedido a la OEA declarar ilegítimo a Ortega, por considerarlo un dictador.
¿Se le ha pedido más de lo que puede dar?
Guillermo Cochez, ex embajador de Panamá ante al OEA, dijo a LA PRENSA que la secretaría general de la OEA, al frente de Luis Almagro, pudo haber hecho más frente a la situación de Nicaragua.
«La política de la OEA hacia Nicaragua ha sido ambigua siempre. Por ese titubeo de posiciones, primero con Miguel Insulza y ahora, con Almagro, pienso que a la OEA le ha faltado», dijo Cochez.

El exasesor de la OEA, Guillermo Belt, coincide con Cochez en que Almagro pudo haber hecho más ante la situación de Nicaragua, señalando que el secretario general no criticó con la misma fuerza al régimen de Daniel Ortega a como lo hizo con el deldictador de Venezuela, Nicolás Maduro
«Yo creo que pudo haber hecho mucho más. Pero hay que recordar que el secretario general no tiene facultades para aplicar sanciones, tiene algo que es muy valioso y es expresar su punto de vista con respecto a cualquier violación de los principios de la carta de la organización. Cuando lo hace tardíamente, naturalmente va a ser objeto de críticas. Pudo haber denunciado violaciones que estaban ocurriendo en Nicaragua mucho antes de lo que lo hizo», dijo Belt.
No obstante, el politólogo nicaragüense, José Antonio Peraza, considera que sobre Almagro pesaba mucha presión y se le exigían cosas que no podía lograr.
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«Lo que pasa es que, tanto el mundo político como periodístico, hay veces le piden a Almagro que haga cosas que no son parte de la Carta Interamericana de Derechos Humanos ni la carta constitutiva de la OEA. Por ejemplo, Almagro no puede ir contra la voluntad de los demás países y si no hay suficientes votos, no hay nada que se pueda hacer», dijo Peraza.
«Independientemente de los errores que se cometieron, Nicaragua no ha salido de la palestra y la Asamblea General aprobó una resolución contundente. Pudo haber sido más contundente, posiblemente», añadió.
¿La OEA queda en crisis?
Hasta el momento, surgió como posible sucesor de Luis Almagro, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez. A consideración de Cochez, la OEA se encuentra en una crisis debido a la salida de dos países (Nicaragua y Venezuela).
«La gestión de Almagro se vio muy cuestionada por gobiernos como Bolivia, Nicaragua o México por el tema de Venezuela y de Nicaragua. Además, el efecto de la OEA se disminuyó, porque hay dos países que ya no son miembros: Venezuela y Nicaragua», dijo Cochez.
«Está en una especie de crisis, siendo el organismo internacional más antiguo de la región. Se necesita ver qué mejoras se pueden hacer. El principal reto va a ser cohesionar a los países, que se ha perdido. El reto es como se combinan países que apoyan al totalitarismo en América Latina y quienes apoyan una mayor participación democrática», añadió Cochez.