Tal vez ya no haya sacerdotes en la cárceles de Nicaragua, pero los jerarcas de la Iglesia católica del mundo todavía no olvidan la persecución desatada por la dictadura de Daniel Ortega contra los religiosos, monjas, obispos y laicos.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos presentó un informe sobre los «Desafíos a la libertad religiosa en América Latina: los casos de México y Nicaragua, junio de 2024», en el que destaca que América Latina es la región más católica del mundo, pero particularmente en estos dos países la libertad religiosa está amenazada.
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El documento señala la represión gubernamental contra la libertad religiosa, un tema en el que sin duda encaja la situación de los últimos seis años de Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, que llevan 17 años en el poder.
Sandinistas quieren apropiarse de la religión
El informe se remonta a los años 80 en el caso de Nicaragua, cuando llegó al poder por primera vez el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), desde entonces encabezado por un joven Daniel Ortega.

Mostrando gran conocimiento sobre la historia política de Nicaragua, la Conferencia de Obispos Católicos valora en el informe que «a diferencia de otros movimientos de izquierda que llegaron al poder durante la Guerra Fría, los sandinistas no buscan destruir la religión, sino apropiarse de ella para servir a los objetivos políticos de los revolucionarios».
«Este objetivo se ha perseguido de varias maneras, incluido el intento de establecer una ‘iglesia paralela’, así como el intento activo de intimidar a los líderes de la iglesia para que se sometan y empoderar a aquellos con tendencias o inclinaciones más aduladoras», manifiesta el escrito.
Eventos de 2018
El informe recoge los eventos de 2018, cuando la Iglesia en Nicaragua enfrentó dificultades extremas por parte de la dictadura Ortega Murillo, «por defender a la sociedad civil contra la tiranía gubernamental, los abusos de poder y la represión violenta».
«Debido al apoyo de la Iglesia a las manifestaciones de la sociedad civil, las iglesias, así como los sacerdotes y religiosos, fueron brutalmente atacados con fuerza letal. Decenas de sacerdotes y tres obispos han sido exiliados, así como cientos de hombres y mujeres laicos por oponerse al gobierno sandinista cada vez más dictatorial. El obispo Silvio Báez, que vive en el exilio desde 2019, huyó de Nicaragua debido a amenazas creíbles contra su vida».
«Desde 2018, sin embargo, la persecución sandinista se ha intensificado más allá de los parámetros tradicionales en Nicaragua, con procesiones religiosas prohibidas, el exilio de sacerdotes, un ataque terrorista a la catedral de Managua, el cierre de la universidad jesuita, entre otros actos de violencia y amenazas institucionales. coerción».
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El informe también destaca el caso del obispo Rolando Álvarez de Matagalpa, quien «soportó más de un año de brutal confinamiento antes de ser exiliado a Roma junto con sus compañeros sacerdotes en enero de 2024».
México, el otro país que ataca la libertad religiosa
Por otra parte, el informe también aborda la situación de México, donde se estima que el 80 por ciento de la población mexicana es católica, ejerciendo la Iglesia un papel históricamente importante en la formación de la identidad nacional.
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El informe explica que «durante casi dos décadas, México ha estado librando una guerra sangrienta contra poderosos sindicatos del narcotráfico por el control de su soberanía nacional, con más de 360.000 muertes desde 2006. Esto se debe, en parte, a la influencia de la Iglesia, sus enseñanzas de justicia social, y su osadía ante la injusticia, que los sacerdotes en México estén sufriendo una persecución extrema a manos de estos cárteles transnacionales de la droga. Desde 1990, decenas de sacerdotes y un cardenal han sido asesinados por predicar contra los capos de la droga, así como por defender a las poblaciones vulnerables del país. Por eso, México ha sido llamado “el lugar más peligroso para ser sacerdote” en el mundo».
«Para agravar la violencia contra los sacerdotes por sus prédicas contra los cárteles, muchos narcotraficantes prominentes y sus sicarios han abrazado una religión oscura y falsa que adora a un ídolo llamado ‘Santa Muerte’, iconizado como una parca generalmente vestida con ropa femenina. Los cárteles de la droga han llegado incluso al extremo de ofrecer víctimas humanas de la ‘Santa Muerte’ como sacrificios votivos. Se dice que la ‘Santa Muerte’ ofrece a los sicarios el oscuro consuelo de la protección de la ira de Dios en la hora de la muerte y, por lo tanto, funcionalmente hablando, el culto actúa como un ‘consolador’ psicológico para aquellos empapados en sangre inocente. A pesar de todo esto, el pueblo mexicano sigue siendo muy ferviente en su apoyo al catolicismo», manifiesta el informe.