El principio de «no intervención en los asuntos internos de los países» es una de las premisas constantemente repetidas por representantes del régimen nicaragüense en foros y organizaciones internacionales, como respuesta a los señalamientos por violaciones de derechos humanos y el quebrantamiento de la democracia en el país.
Sin embargo, en al menos cuatro ocasiones, el régimen orteguista se ha saltado su propia premisa y ha expresado puntos de vista sobre temas políticos de terceros países, según su conveniencia.
El principio de no intervención en los asuntos internos de los países prohíbe la injerencia de un Estado en el territorio de otro. Este principio está recogido en el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe a los países miembros usar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado.
El pasado 3 de abril, el régimen a través de su Consejo de Comunicación y Ciudadanía emitió una nota de prensa exigiendo respeto y el cese de lo que tildó como «injerencismo» por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que calificó de ser «el basurero de la historia».
El 23 de septiembre de 2022, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, justificó la suspensión de la señal de la cadena internacional CNN en Español en Nicaragua, asegurando que este medio de comunicación cometió «injerencia extranjera».
A su conveniencia
El caso más reciente en el que el régimen ha pasado por encima de su premisa es la declaración del canciller nicaragüense Denis Moncada Colindres, quien, a través de una nota de prensa, expresó que el régimen se opone a los actos «separatistas» de Taiwán y que apoyan los esfuerzos de China para la estabilidad de Taiwán.
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Por su parte, Taiwán denunció que ocho buques de la armada de China fueron detectados alrededor de la isla este martes, un día después de la investidura del nuevo líder electo de la administración insular Lai Ching-te.

El 11 de septiembre de 2023, cuando Chile conmemoró los 50 años del golpe de Estado militar contra Salvador Allende, Ortega hizo referencia a la policía uniformada chilena, en el marco de un acto por el 44 aniversario de constitución de la Policía Nacional de Nicaragua. “Los carabineros chilenos no son como la policía de Nicaragua. Están formados por el asesinato masivo”, dijo Ortega.
El gobierno chileno respondió de inmediato y citó al encargado de negocios de Nicaragua, Gadiel Arce, para entregarle una nota de protesta ante la ofensa. Además, Gabriel Boric, presidente de Chile, tildó de dictador a Ortega.
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Un día después, Ortega reaccionó y tildó de «pinochetito» y «traidor» al mandatario chileno.
“Ahora, como que le picó un chile (a Boric) por lo que dije ayer, una verdad, que los militares chilenos y los carabineros han sido asesinos, que asesinaron a todo un pueblo, a todo un proyecto hace 50 años, cuando dieron el golpe de Estado en contra del presidente mártir heroico Salvador Allende. Son criminales”, dijo Ortega.

El pasado 2 de mayo, la dictadura orteguista respaldó las manifestaciones de estudiantes en Estados Unidos que exigen el cese del financiamiento a Israel, mientras soslaya la represión contra los estudiantes nicaragüenses en seis años de crisis sociopolítica.
“Hoy (estamos) con estudiantes, los norteamericanos. Estamos porque han alzado banderas de reclamos y urgen el cese de las políticas genocidas de Israel que diezman al pueblo palestino en complicidad con los imperialistas”, dijo la vocera de la dictadura en su acostumbrada alocución de mediodía a través de medios oficialistas.
Finalmente, el 19 de julio de 2023, durante la III Cumbre de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la dictadura defendió al mandatario ruso, Vladímir Putin, en su invasión a Ucrania.
Interés del régimen es para hacer ruido mediático
Para el catedrático y exdiplomático costarricense, Carlos Murillo Zamora, las acciones del régimen «no tienen lógica» en la política exterior de un Estado, puesto que se contradicen. Al respecto, consideró que el interés real del régimen orteguista es hacer «ruido mediático».

«Es un interés de tener presencia en los medios internacionales más que a que esto responda a cuestiones lógicas de política exterior. No es fácil explicarlo porque no responde a alguna lógica de lo que puede ser la política exterior de un Estado. No hay lógica en decir un día una cosa y otro día otra que se contradice», dijo Murillo a LA PRENSA.
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Murillo expresó que este tipo de acciones, en caso de tener algún tipo de respuesta por parte de algún país, podría traducirse en problemas en los que el país más perjudicado podría ser Nicaragua.
«Serían problemas de naturaleza diplomática, que no le da mayor rédito. Si estos países deciden tomar medidas, puede resultar más perjudicada Nicaragua con el rompimiento de relaciones diplomáticas», afirmó Murillo.