La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en un intento por mostrar que se preocupa por la vida de las mujeres nicaragüenses, recientemente lanzó un improvisado “Plan Especial” para disminuir los femicidios en Nicaragua, mientras, contradictoriamente usa las propiedades confiscadas a organizaciones que protegían y defendían los derechos de las mujeres para promover el culto a su imagen.
En el país, según el orteguismo, hay 192 casas de la cultura que han sido inauguradas en los últimos años, entre estas, aunque no lo mencionan, hay varias que fueron ubicadas en propiedades robadas a organizaciones defensoras de mujeres.
La propiedad en la que funcionó por más de dos décadas el programa feminista La Corriente, en febrero pasado, cumplió un año de estar siendo utilizada por el orteguismo como la “Casa de Cultura y Creatividad Alejandro Cuadra».
Lea también: Fundación María Cavalleri denuncia usurpación de sus instalaciones por parte del Ministerio de la Mujer
En el lugar, como suele hacer el orteguismo en cada propiedad que confisca, se alzó la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), controlado por la dictadura, y se rinde culto a la imagen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Dicha propiedad estaba tomada desde julio de 2022, pero fue hasta febrero del año pasado que al orteguismo se le ocurrió montar en ese lugar la casa de cultura.
En el país, la dictadura ha cancelado a más de 3,000 organizaciones sin fines de lucro, entre esas —según el registro de la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras)—, entre 2018 e inicios de 2023, cuentan 80 organizaciones feministas, 27 de estas dedicadas a proteger y promover los derechos de mujeres, niños, niñas y adolescentes.
En 2023, el orteguismo también inauguró el Centro Nacional de Desarrollo del Talento Creativo “Nieves Cajina” sobre la propiedad robada a la organización feminista Puntos de Encuentro, misma a la que en mayo de 2022 también le canceló su personería jurídica.

La defensora de derechos humanos Haydée Castillo resaltó que “esas casas de la cultura que presentan como un logro del régimen, en realidad es el logro del trabajo arduo de muchas organizaciones de la sociedad civil y, particularmente, de las mujeres y feministas, pues al asaltar estas oficinas, casas o infraestructuras donde sí se prestaba un servicio o servían de aprendizajes múltiples a la ciudadanía —donde el Estado nunca llegó—, ahora las presenta como un logro de su régimen”.
“Ni con miles de casas de la cultura, además robadas, podrán engañar al pueblo de Nicaragua y venderle la idea de una falsa cultura de los valores, de las ideas, de la cosmovisión diferente, de humanidad. El pueblo sabe que el sistema de valores de esta dictadura y de sus cómplices lo que ofrece y promueve es ignorancia, violencia, sumisión, la paz de los sepulcros”.
El “plan” para mitigar la violencia machista
Adicional a estas tomas arbitrarias de las propiedades de organizaciones que defendían los derechos de las mujeres, el orteguismo mantiene campaña permanente para minimizar los impactos de la violencia machista en el país. La vocera del orteguismo, Rosario Murillo, recientemente ha arremetido contra feministas y defensoras que cuestionan a la dictadura por no lograr frenar la violencia machista con sus programas improvisados y cartillas que presenta casa a casa desde agosto de 2022.
“No ven la paja (afuera), la ven aquí, porque quieren venir aquí a seguirnos provocando (…) como que fuera una expresión únicamente de la vida en Nicaragua. No, es una realidad que se combate en todo el mundo”, dijo Murillo en una de sus alocuciones de esta semana, intentando minimizar que en los primeros meses de 2024 ya van más de 30 mujeres víctimas mortales de la violencia machista.
Vea además: Régimen “improvisa” soluciones para enfrentar incremento de femicidios
El 8 de mayo, antes de volcarse en ataques contra las feministas y defensoras nicaragüenses, Murillo dijo lamentar —recordando los ocho femicidios de la primera semana de mayo— “una serie de tragedias que nos involucran a nosotras como mujeres y que lesionan la dignidad de cada una de nosotras”.
También, reveló en esa alocución que “estamos trabajando ya para un plan especial desde el Instituto de la Mujer, desde las Comisarías de Mujer, trabajando para ver cómo incidimos más en la vida cotidiana”.
En esta semana, además de remover a la ministra de la Mujer, Jessica Yahoska Padilla, y sustituirla por la cantante Tamara Vanessa Martínez, el orteguismo anunció que conformará el Consejo Nacional de la Mujer.
Murillo destacó que este lo presidirá Presidencia de la República, es decir los dictadores Ortega y Murillo; la Procuraduría General de la República, Ministerio de la Mujer, Ministerio de Educación, Ministerio de Salud, Ministerio de Juventud, Comisarías de la Mujer, consejerías educativas, movimientos sociales, estudiantiles y laborales.
Doble discurso del orteguismo
Hasta marzo pasado en el país supuestamente funcionaban 303 Comisarías de la Mujer, según los datos compartidos por la Policía.
La defensora Castillo resaltó que todas estas acciones del orteguismo responden a su política del “mujerismo, que no es más que una manipulación del concepto de igualdad y de equidad por el que lucha el feminismo real».
«Pretenden vender como igualdad de derechos entre hombres y mujeres el poner cantidades de mujeres obedientes a un sistema machista y patriarcal en diferentes cargos y en estructuras, sin que estas tengan la posibilidad de decidir, de gozar de un poder real para transformar la realidad, son mujeres que no tienen acceso a la toma de decisiones como promulga el feminismo», apuntó.

Además, consideró que los discursos de Murillo quedan «totalmente vacíos y retóricos cuando las mujeres nicaragüenses son testigos de cómo se encargó este régimen de desmantelar el verdadero sentido de la Ley 779, y de las Comisarías de las mujeres que fue producto de la lucha histórica de las mujeres feministas en Nicaragua».
La defensora, también víctima de los despojos de nacionalidad impuestos por el orteguismo, a su vez remarcó que «los altos niveles de femicidio en Nicaragua hoy en día se explican también por la presencia de un régimen dictatorial que ha impuesto la violencia como política de Estado», pues, apuntó «basta con recordar la forma violenta con que enfrentó a las madres de los asesinados en abril, aquel 30 de mayo de 2018, ver la cantidad de mujeres presas políticas y mujeres obligadas al exilio forzoso».
«Las mujeres para esta dictadura, lejos de considerarlas como sujetos políticos y sociales, son un grupo poblacional a quien quieren domesticar para su beneficio, por el poder que en sí mismo que tienen las mujeres. Es una cruda realidad de saña en contra de las mujeres y de sus organizaciones en el país», denunció Castillo.