Dos funcionarios del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) aseguraron este lunes que la población nicaragüense colabora con la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda que inició el 30 de abril de 2024, aunque expresaron que existe resistencia por parte de la población a brindar su información en la primera visita.
El censo ha despertado cierta desconfianza en la ciudadanía, que considera que puede ser utilizado como herramienta política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para incrementar la vigilancia y el control.
La desconfianza ha crecido porque además los encuestadores andan a bordo de camionetas de instituciones públicas, portando la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y escoltados por policías.

Carlos Martínez, responsable de la Oficina de Acceso a la Información Pública del Inide, en entrevista en un medio de comunicación de la dictadura orteguista aseguró que el Inide «se siente bien» por el avance del censo en los primeros 13 días, pero confesó que han presentado algunas dificultades con el abordaje de la información.
«Nos sentimos bien porque hemos notado que la población ha respondido al trabajo que realizan nuestros empadronadores. La gente ha colaborado mucho en todos los municipios. Hay algunos que se oponen (…) nos hemos encontrado algunas dificultades en cuanto al abordaje de la información. Sin embargo, al regresar entregan la información que se les ha solicitado. Desde esa perspectiva, creo que el Inide ha avanzado bien», dijo Martínez durante la entrevista en un medio de comunicación propiedad de la dictadura.
Preguntas no son comprometedoras, dicen
Por su parte, Luis Ramírez, responsable de la Dirección de Tecnología e Información del Inide, en la misma entrevista aseguró que las preguntas que realizan los encuestadores «no son comprometedoras».
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“En el levantamiento de la información la población se da cuenta que las preguntas que realizamos no son comprometedoras, son preguntas básicas que se llenan de manera rápida y más cuando usamos una tablet. Entonces la información fluye más rápidamente. A las mujeres se les hace más preguntas por el tema de la fecundidad”, dijo uno de los funcionarios.

El pasado 30 de abril, el régimen orteguista, a través del Banco Central de Nicaragua (BCN) y el Inide, inició el IX Censo Nacional de Población y Vivienda 2024, enviando a más ocho mil encuestadores casa a casa por todo el país para recoger información —según el orteguismo— relacionada con la “cantidad de habitantes por vivienda, sexo, estrato, cómo vivimos, cómo son nuestras viviendas y todo lo que llamamos establecimientos comerciales”.
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«Los líderes (de sectores) han colaborado bastante. En este censo no solo está el Inide, también están otras instituciones del Gobierno», refirió Martínez quien agradeció a las alcaldías, controladas en su totalidad por el orteguismo.
Inide reconoce retrasos en censo
Carlos Martínez, director de la Oficina de Acceso a la Información Pública del Inide, aseguró que el censo se debe realizar cada diez años, pero que por motivos económicos no se realizó en 2018, cuando el régimen tenía previsto implementarlo.

«El censo se debe hacer cada diez años, pero son proyectos muy costosos. En ese sentido, Nicaragua ha tenido cierta dificultad en reunir todo el dinero que se necesitaba para poder realizar los censos. Entonces, por eso se vino retrasando», dijo Martínez, quien aseguró que no se pudo realizar en 2018 debido al estallido de la crisis sociopolítica.
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Además, el funcionario no detalló cuánto es el porcentaje de avance en la implementación del censo y únicamente se limitó a decir que el Inide «continúa avanzando bien».
«Soy del criterio de que no se puede (brindar avance) porque podemos caer en alguna imprecisión. Está previsto concluir el 29 de mayo», dijo Martínez.
El último censo de población en Nicaragua se realizó en 2005 y a partir de ese año, una década después, debía ser renovado. Es decir, ya lleva ocho años de retraso.