14
días
han pasado desde el robo de nuestras instalaciones. No nos rendimos, seguimos comprometidos con informarte.
SUSCRIBITE PARA QUE PODAMOS SEGUIR INFORMANDO.

Esta era la ruta trazada para la construcción del canal interoceánico de Nicaragua.

Las opciones que tiene Ortega si quiere hacer realidad el “cuento chino” del Canal

La dictadura le quitó la concesión a un empresario que nunca hizo realidad la megaobra, pero su idea sigue viva y ahora está en busca de nuevos inversionistas y todo apunta a que será China

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

La dictadura mandó a derogar la Ley 840, que otorgaba concesión para la construcción y operación del Gran Canal de Nicaragua hasta por 100 años al supuesto multimillonario chino Wang Jing, cuya empresa, Hong Kong Nicaragua Development (HKND), nunca inició las obras para el megaproyecto. Sin embargo, el sueño del régimen sigue vivo y ahora está en busca de nuevos inversionistas para hacerlo realidad.

Con trámite de urgencia los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron el miércoles 8 de mayo una reforma enviada por Daniel Ortega a la Ley 800, Ley del Régimen Jurídico del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua y de Creación de la Autoridad del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua. En esta reforma se incluía la derogación de la Ley 840, ley de la concesión.

Sin embargo, lejos de dejar ir la idea del proyecto, la dictadura lo pasó a manos del Estado, con uno de sus hijos a la cabeza y su aparente sucesor en el poder: Laureano Ortega Murillo, quien fungirá como “Secretario de la Autoridad Nacional del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua”; junto al ministro de Transporte como ppresidente y un delegado de la Costa Caribe como vicepresidente.

Si se toma en cuenta la premisa de que la dictadura de Daniel Ortega solo establece negocios y relaciones con sus iguales —países controlados por regímenes autoritarios— muchos esperan que ahora la concesión del proyecto esté abierta a un nuevo postor dentro de un limitado grupo de naciones: China, Rusia, Venezuela o Irán. Aunque es el primero el que tendría más sentido, de acuerdo con lo que hasta ahora han demostrado.

Los descartados

Las realidades de Rusia, sumida en la guerra que inició en Ucrania; y de Venezuela, resistiendo sus propias crisis internas, son suficiente para descartar a estos dos países como opciones, coinciden los críticos y opositores al régimen orteguista.

En el caso de Irán, Ortega mencionó el proyecto del Canal Interoceánico frente al presidente iraní, Ebrahim Raisi, quien visitó el país en junio de 2023. En esa ocasión, Ortega dijo en el acto de recibimiento que el canal de Panamá ya no es suficiente, por eso Estados Unidos quiere el control de Nicaragua “para que ningún otro país con Nicaragua pueda desarrollar el canal”.

El dictador Daniel Ortega y el presidente de Irán, Ibrahim Raisi, durante su visita a Nicaragua el 13 de junio de 2023. Foto tomada de medios oficialistas

A la vez, el presidente iraní, quien habló antes de Ortega, llamó a Nicaragua “país hermano y amigo” y llevó su discurso por la misma línea anti Estados Unidos, mencionando “las conspiraciones, los trucos y los planes de los enemigos imperialistas”. También dijo que “existe mucha similitud entre la revolución islámica de Irán y la de la revolución sandinista del pueblo de Nicaragua”.

Lea también: Irán busca aumentar su influencia en Nicaragua

Pero para los críticos, Irán solo utiliza a Nicaragua para acercarse geográficamente a Estados Unidos, su enemigo al que los ayatolás que controlan a la república islámica consideran “el gran satán”. Además, hasta ahora no se ha conocido ningún negocio importante con este país.

China a la cabeza de los posibles inversores

La opción más considerada es China, incluso desde antes que Ortega reconociera el principio de una sola China, en detrimento de las relaciones con Taiwán.

En junio de 2013, año en que la Asamblea Nacional aprobó la Ley del Proyecto del Gran Canal Interoceánico (Ley 840), el politólogo y hoy ex preso político desterrado, Félix Maradiaga, proyectó que Ortega iba a tener que estrechar relaciones con China, en vez de Taiwán, para tener acceso a la inversión del gigante asiático en el hipotético caso de que estuviera interesado en construir el anhelado Canal, de otra manera iba a ser imposible, manifestó Maradiaga en ese momento.

Aún así, el politólogo también valoró en ese momento que el país no estaba preparado para un Gran Canal, “porque no tenemos las instituciones democráticas para asegurar que un proyecto de esa magnitud sea administrado correctamente”.

Félix Maradiaga. LA PRENSA/Human Rights Democracy

Lea además: La Reforma de la Ley 800, ¿un paso adelante o una nueva estafa?

El proyecto de construcción del canal nicaragüense originalmente fue concedido a Wang Jing, un empresario chino poco conocido en Occidente, de quien los adversarios y críticos dudaron desde un inicio. La concesión del canal le otorgaba por ley al empresario chino 50 años una vez que la obra empezara a operar, y con derecho a extender la concesión 50 años más.

El proyecto original contemplaba un canal de unos 278 kilómetros de longitud, con entradas en el río Brito en la costa del Pacífico y cerca de la desembocadura del río Punta Gorda, en el Caribe. La ruta cruzaría el lago de Nicaragua, el más grande de Centroamérica.

Más de 11 años pasaron desde la aprobación de la Ley 840 cuando Ortega estableció oficialmente las relaciones con China en diciembre de 2021. Con la reforma a la Ley del Canal, Maradiaga sigue pensando igual que en el pasado.

“De corazón te digo que hubiera querido estar equivocado. En resumen, Ortega tiene ahora una relación con el Partido Comunista de China y no es una relación basada en los intereses soberanos y comerciales de Nicaragua, sino una relación basada en un odio enfermizo del dictador hacia las democracias occidentales, especialmente hacia Estados Unidos. Eso hará que Ortega no tenga reservas en abrirle las puertas a la injerencia china, que no solo es políticamente peligrosa, sino que además ambientalmente devastadora”, manifestó el politólogo a LA PRENSA.

Lea además: “No estamos preparados para el canal”

Maradiaga recordó que en 2013 también advirtió que “un proyecto de esa magnitud era muy complejo para China sin otros aliados”.

“Sigo creyendo eso. China no le hace caridad a nadie y es más bien la fuerza extractivista más agresiva en el planeta. Donde llegan, llegan enfocados en ampliar sus intereses con mínima atención al bienestar local. En ese sentido, China sabe que el riesgo país de Nicaragua es tan alto que ningún megaproyecto sería económicamente viable en el largo plazo”.

Lo dicho por Maradiaga se sustenta con el ejemplo de lo que ocurrió en Laos, país en el que China financió gran parte de la nueva y reluciente infraestructura que ha transformado el país del Sudeste Asiático, pero lo dejó sumido en un alto endeudamiento y cediendo parte de su soberanía.

“Por eso el interés de China es más bien en el acceso al agua y a la tierra. Y en ese aspecto la Ley entreguista del Canal abre una puerta para que cualquier interés foráneo pueda lucrarse inmensamente de las tierras y del agua. A ningún inversionista serio le interesaría el Canal, y los Ortega lo saben. De ahí que el verdadero interés son los posibles subproyectos que permitan la apropiación masiva de tierras para otras inversiones cobijadas en el espejismo del canal (…) Ahora el peligro es que un Estado como China proceda a ser el concesionario”, dijo Maradiaga.

Relanzamiento del proyecto

El exembajador de Nicaragua ante la OEA y disidente de la dictadura orteguista, Arturo McFields, también cree que Ortega se prepara para anunciar el relanzamiento del proyecto del Canal Interoceánico, en el contexto de una posible reunión con el presidente de China, Xi Jinping.

“Hay que recordar que en años recientes, Xi Jinping se ha reunido con todos sus aliados en Centroamérica, uno a uno. Sin embargo, el único que todavía no ha sostenido un encuentro de alto nivel con Xi Jinping es Ortega. Se espera que este año eso se concrete y sea una de las noticias importantes de este año, sobre todo porque Ortega logró recomponer la relación con China cuando lograron expulsar a Taiwán del Parlacen”, valoró el exembajador de Ortega.

¿Un canal seco?

Ahora que hubo una reforma para cambiar al concesionario, algunos no dudan que puede haber otros cambios en la visión del canal, como la construcción de un canal seco, en vez del proyecto original.

Abrir una “zanja” de más de 200 kilómetros de longitud, que cortaría al país en dos y que utilizaría el agua del lago Cocibolca para alimentar las esclusas es una obra monumental de ingeniería excesivamente cara, pero además es un desastre ecológico también de proporciones bíblicas.

Si el proyecto se piensa para tener una vida útil de al menos 100 años, no se puede dejar de considerar las dificultades que ya está causando el cambio climático en la región y que el canal húmedo de Panamá ya enfrenta con una fuerte sequía. 

Es mucho más factible y barato un canal seco, que no es más que dos puertos de gran capacidad unidos por una amplia carretera de uso exclusivo para la transportación de los contenedores. El comercio mundial crece tanto y con un problema climático solo puede empeorar, que los canales secos siempre estarán en demanda, además que calza perfectamente con la nueva Ruta de la Seda del presidente chino Xi Jingping.

Sin embargo, el economista y también ex preso político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, no ve nada probable esta idea, porque recordó que Panamá tiene un canal seco paralelo al canal húmedo; México está terminando el corredor interoceánico Istmo Tehuantepec y Honduras también tiene en marcha el mismo proyecto. “En un canal seco estamos ya atrasados”, dijo Chamorro.

"En Nicaragua, orar por un obispo encarcelado es considerado delito", denuncian opositores
Juan Sebastián Chamorro, economista, ex preso político y opositor nicaragüense desterrado. EFE/Lenin Nolly

El economista incluso duda que China tenga gran entusiasmo en invertir en un canal húmedo nicaragüense, aunque como los demás críticos, reconoce que es el único país que podría estar “medio interesado en agarrar esa concesión”.

Lo que sí es evidente para Chamorro es que Ortega está buscando un potencial inversionista, pero insistió en que eso no significa que lo tenga asegurado.

Para Chamorro, el hecho de que la reforma a la Ley del Canal designa al ministro de Transporte, Oscar Mojica, como presidente de la Autoridad del Gran Canal, y al hijo de dictador, Laureano Ortega Murillo, como secretario, dice mucho sobre los posibles futuros concesionarios.

“Son precisamente los dos personajes que han estado viajando a China y suscribiendo convenios de infraestructura, del aeropuerto y de trenes y otros megaproyectos que no han tenido ningún avance”, dijo el economista.

Para el exembajador Arturo McFields ofrecer estos megaproyectos —un canal interoceánico, un ferrocarril, entre otros—, es jugar con los sueños y anhelos históricos de la memoria colectiva de los nicaragüenses, porque recordó que el canal no es una invención de Ortega, sino una antigua idea que la geografía del país ha facilitado y por más de 200 años solo desgracias ha traído a los nicaragüenses.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí