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Solange Saballos, exiliada nicaragüense en Noruega. CORTESÍA

Asilo o deportación: la incertidumbre de los nicas exiliados en Noruega

Una treintena de nicaragüenses están esperando respuesta a su solicitud de asilo en Noruega, cuyas autoridades, según cuentan algunos de los afectados, han puesto en duda sus relatos de persecución y están en riesgo de ser enviados de regreso a Nicaragua.

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Hay tres escenarios que Solange Saballos prevé si las autoridades noruegas le niegan su solicitud de asilo y la deportan a Nicaragua. El primero es que su pasaporte le sea retenido o no la dejen entrar al país; el segundo es que la conviertan en presa política; y el tercero, es que la dictadura de Daniel Ortega la desaparezca y se convierta en otra víctima mortal de la represión.

Según Saballos, las autoridades noruegas no terminan de entender que en Nicaragua hay un régimen autoritario capaz de violentar todos los derechos humanos de su población, que es lo que ha pasado en el país, sobre todo en los últimos seis años.

Esta nicaragüense de 31 años es solicitante de asilo en Noruega, pero tras un proceso largo y complejo, además de que las autoridades de la Dirección de Migración noruega (UDI, por sus siglas en noruego) que la entrevistaron pusieron en duda su relato de persecución en Nicaragua, teme que su asilo le sea negado y posteriormente sea deportada.

“He hecho muchas cosas para denunciar a la dictadura desde expresiones artísticas, también como periodista, como investigadora académica, porque yo quiero que mi país sea libre”, comenta Saballos.

No se trata de un caso aislado. De acuerdo con las cifras que UDI tiene en su sitio web, hay 29 nicas esperando respuesta a su solicitud de asilo. Saballos conoce a varios de ellos y asegura que la preocupación de la mayoría es la misma, pues podrían ser deportados en caso de que se les niegue su solicitud.

“La Dirección de Migración noruega siempre ha tenido una actitud de escepticismo hacia los migrantes en general”, critica Saballos, quien asegura haber visto muchos discursos de xenofobia y racismo, a excepción con los migrantes que llegan de Ucrania.

Solange Saballos llegó en 2019 a Noruega con visa de estudiante y ahora permanece como solicitante de asilo a la espera de una respuesta por parte de las autoridades noruegas. CORTESÍA

Persecución en Nicaragua

Solange Saballos es originaria de Managua. Antes de 2018 estudiaba Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua) y Periodismo en la Universidad de Managua (UdeM).

También trabajaba como periodista freelance y tenía un blog de periodismo cultural llamado Palmereando. Su vida cambió cuando estallaron las protestas de abril de 2018. “Me conmovió mucho cuando asesinaron a Ángel Gahona. Me sentía muy cercana al gremio y me impactó bastante”, relata.

Saballos se unió a las protestas contra el régimen de Daniel Ortega. Estuvo en varias manifestaciones, pero principalmente recuerda la del 30 de mayo de 2018, la Madre de Todas las Marchas, la cual fue violentamente reprimida por la Policía y paramilitares que dejaron a casi 20 personas asesinadas.

Posteriormente, Saballos estuvo atrincherada en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) y luego se retiró del recinto cuando vio que había mucha corrupción ahí dentro. También estuvo atrinchera en la UNAN Managua.

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En septiembre de 2018, fue expulsada de la UNAN Managua por participar en las protestas. También empezó a sufrir asedio en su casa y el 27 de ese mismo mes decidió salir de Nicaragua hacia Guatemala. Fue retenida y agentes de Migración la trataron con hostilidad.

Estuvo en Guatemala hasta julio de 2019, cuando le otorgaron una beca para estudiantes en riesgo y se fue a estudiar una maestría a Noruega. Llegó con visa de estudiante y pudo terminar su maestría en Idioma Español y Estudios Latinoamericanos.

En 2022 cuando terminó su beca, sintió temor de regresar a Nicaragua y ser encarcelada, así que decidió solicitar asilo político en Noruega.

Saballos tuvo que vivir en un centro de solicitantes de asilo por diez días hasta que la Policía noruega la entrevistó. Ella entregó su pasaporte y toda la documentación, y luego le explicaron que debía esperar que UDI la llamara para continuar con el proceso.

Esperó 20 meses para la nueva entrevista con UDI que duró siete horas y tras explicar su relato de persecución, las autoridades la pusieron en duda. Según Saballos, le cuestionaron que, pese a que fue retenida pudo salir de manera regular. “Me hicieron sentir como que los ataques a la marcha del Día de las Madres o los ataques a los de la UNAN no eran nada”, comenta.

Saballos fue entrevistada en abril de este año, y le dijeron que en los próximos meses le notificarán si le aprueban o no su asilo político. En caso de que la rechacen, siente que quedaría en indefensión, además del riesgo de ser enviada de regreso a Nicaragua en donde su vida y su integridad física corren peligro.

Varios nicaragüenses en Noruega se han organizado para que las autoridades de ese país los reconozcan como perseguidos políticos. CORTESÍA/Anniken Klinge

Otros casos

Algunos nicas se han unido en Noruega y han creado la organización Nicaragüenses Perseguidos Políticos (Nicaraguaner og politisk forfulgt, en noruego), con el fin de que las autoridades de ese país se den cuenta de su situación y que no los envíen de regreso a Nicaragua.

Una joven exiliada en Noruega, miembro de esta organización y que solicita anonimato por temor a represalias con su familia en Nicaragua, señala que hay casos de nicaragüenses en que las autoridades noruegas les han expresado que como la crisis política sucedió en 2018 y ya han pasado seis años, ahora sí es seguro que puedan regresar.

“Hay mucha desconexión con lo que pasa en Nicaragua y usualmente no creen en el nivel de peligro que corrés al volver”, explica.

Según esta joven, hay casos en donde se les cuestiona qué es ser un perseguido político o piden nombres y apellidos de los funcionarios que los agredieron, que los detuvieron o que han protagonizado la persecución en su contra. “Muchas personas no tienen esos datos y hace muy complicado que las autoridades comprendan la situación”, señala.

Entre las cosas que también se les cuestiona, es que algunos pudieron salir de Nicaragua por el aeropuerto. “El tema de que salgás en avión lo usan mucho para decir que no corrés peligro al volver, aunque a muchos de nosotros nos retuvieron antes de salir”, comenta.

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