Seis años han pasado desde el estallido de las protestas en Nicaragua en contra de la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Los acontecimientos que desataron una crisis socio política que dejó más de 350 muertos, cientos de presos políticos, una estrategia de detenciones arbitrarias, excarcelaciones, destierros y el exilio de miles de nicaragüenses es recordada como un momento que unió a los nicaragüenses, de dolor por las atrocidades cometidas por el régimen y la esperanza de ver una nueva Nicaragua en libertad, con justicia y en democracia.
De acuerdo al Monitoreo Azul y Blanco desde el 18 de abril 2018 al 15 de abril de 2024 en Nicaragua se presentaron más de 11.350 incidentes violatorios a derechos humanos y de acuerdo al último informe del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, al 15 de abril el régimen mantiene a más de 138 reos de conciencia, la mayoría de ellos en celdas de castigo.